Por qué Víctor Saldaño no será ejecutado hasta el año que viene y quiénes recibirán antes la inyección letal

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Según la última actualización de la página del Departamento de Justicia Criminal de Texas, el cordobés Víctor Saldaño​ no figura entre los inmates -como se llama a los

detenidos- próximos a ser ejecutados.

La lista contiene las fechas de muerte de seis hombres que al igual que él están en el "corredor de la muerte", el área de la prisión de máxima seguridad Allan B. Polunsky, en Livingston, Texas. 

Pero el único argentino condenado a la pena capital en Estados Unidos no tiene fija la fecha de su ejecución. Sin embargo, por más que en el listado estén pautadas ejecuciones hasta el 29 de abril de 2020, "lo más seguro", como confirmó a Clarín Juan Carlos Vega, su abogado, es que no sea ejecutado "al menos" hasta que diciembre haya terminado.

Para sostener esa "estimación" de vida, Vega se apoyó en la lista online de la Death Row. Pero, además, en el protocolo, que indica que primero la Justicia de Texas debe informarle el día al Consulado General Argentino en Houston, así como a los abogados de Saldaño -el argentino y los dos estadounidenses que representan al Gobierno de nuestro país en este caso- y a sus familiares directos.

Lidia Guerrero, su madre, también confirmó a Clarín que no recibió la notificación. La mujer, de 70 años, que sigue viviendo en Córdoba, donde dio a luz y crió al detenido, dijo que no viajará a verlo si lo ejecutan. Sin embargo, si la fecha se fija y ella cambia de opinión, Cancillería deberá cubrir el gasto del viaje, como vino haciendo hasta mayo de este año, cuando lo vio por última vez.

Los condenados que ejecutarán antes

De la lista del "corredor de la muerte" donde está Saldaño, el próximo ejecutado será Travis Runnels (47), con fecha para el 11 de diciembre. El 29 de enero de 2003, en el condado de Potter, mientras estaba preso en la Unidad TDCJ Clements, Runnels, que es afroamericano, apuñaló y mató a un hombre blanco de 40 años que trabajaba en la fábrica de botas de esa unidad.

El siguiente será John Gardner (63), con fecha de muerte para el 15 de enero. El 23 de enero de 2005 en el condado de Collin, Gardner ingresó a la casa de una mujer de 41 años con la intención de robar. Durante un forcejeo, le disparó. La víctima estuvo internada hasta su muerte.

Abel Ochoa (46), mexicano, en 2002 mató a su mujer de 29 años, a sus hijas, de 7 años y 9 meses; a su cuñada y a su suegro. Su fecha de ejecución es el 6 de febrero.

Otro mexicano en el mismo "corredor de la muerte" donde está Saldaño es Oscar Trevino (44), quien en junio de 1996 violó y asesinó a Linda Salinas, de 15 años, en el parque San Antonio de Texas. Trevino, que tenía 21 años y era miembro de una pandilla hispana que se hacía llamar Pistoleros, la violó grupalmente con tres cómplices. Él le cortó la garganta. La víctima murió desangrada. Trevino será ejecutado el 11 de marzo.

El 17 de diciembre de 2009, a la noche, John William Hummel ingresó a la casa de una mujer de 35 años que dormía con un hombre de 54 y una niña pequeña. A los tres los mató a golpes en la cabeza con un bate de béisbol. Es el que sigue en la lista. 

El 20 de abril le aplicarán la inyección letal a Billy Joe Wardlow. En 1993, junto a su novia, Tonya Fulfer, entró a robar a la casa de Carl Cole, de 84 años. Él le disparó en la cabeza, lo envolvió en una frazada y lo escondió en el armario de la habitación. Luego la pareja robó el camión de la víctima y ambos manejaron de Cason, Texas, hasta Nebraska. Fueron detenidos en Dakota del Sur al día siguiente del asesinato. Estaban en el auto que habían cambiado por el camión de Cole.

Un tema de debate nacional

En el medio de la incertidumbre para Saldaño porque no hay fecha pese a que el lunes la Corte Suprema de Estados Unidos rechazó revisar su caso, este miércoles se reavivó fuertemente el debate entre los que están en contra y los que están a favor de la pena de muerte en ese país.

Una orden judicial logró "bloquear" la agenda de ejecuciones de los próximos cinco condenados a muerte por la Justicia Federal (no la de Texas, por lo que no afecta a la lista en la que próximamente figuraría Saldaño) detenidos en la prisión Terre Haute. 

La medida apunta directamente contra Donald Trump, quien pidió a la Justicia reanudar el uso de la pena de muerte, tras un "vacío" o "espacio" de dos décadas sin ejecuciones. Cuatro de los hombres que estaban programados para ser ejecutados se unieron a una demanda federal en Washington que desafió el uso del cóctel de tres drogas en la inyección letal.

Le pidieron al juez Chutkan que "bloqueara" sus ejecuciones, hasta que se escucharan sus reclamos legales, una solicitud que finalmente se tomó como válida. El mes pasado, el Tribunal de Apelaciones de los Estados Unidos bloqueó la ejecución del quinto hombre, que tenía prevista su muerte para diciembre.

Los fiscales federales rara vez piden pena de muerte, pero lo hicieron y lograron para Dylann S. Roof, que disparó y mató a nueve feligreses afroamericanos en 2015 en pos de la supremacía blanca, y Dzhokhar Tsarnaev, el terrorista del maratón de Boston.

En los últimos 20 años, el apoyo público a la pena capital disminuyó, lo que llevó a 21 estados a prohibir la práctica. En el caso de Saldaño, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), que pide la nulidad de la pena capital, enumera los estados que revirtieron sus leyes al respecto. Texas, por el contrario, mantiene alta la estadística de ejecución de los condenados.

AS