En primera persona: cómo fue realizar el cruce de los Andes

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Cuando cumplí 40 años mi profesora de gimnasia me propuso hacer el cruce de los Andes con ella. El desafío constaba en correr 105 km en 3 días.

Así fue que

nos anotamos y empezamos a entrenar juntas. Tomar la decisión fue el primer paso para la motivación y el compromiso que continuaron después. Fue uno de los momentos más importantes de mi vida adulta.

No sólo por la experiencia de haber vivido en la montaña y haber perdido casi todas las uñas de los pies, sino porque lo más significativo fue haberlo logrado en ese momento.

Cruzar ese puente de finalización fue recuperar toda la confianza en mí. Fue entender la magnitud de tener una dirección clara hacia dónde ir. Porque la duda cuando nos invade paraliza y no nos permite avanzar.

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Decidiendo hacia dónde queremos ir es la única manera de progresar hasta límites inimaginables. Fue con esa experiencia de vida que sentí la conexión con mi propia belleza.

La belleza tiene muy mala fama. Se la tilda de frívola, superficial y sofisticada. Mucha gente que conozco, al ser interrogada por su belleza responde que la imagen no le importa, que no le presta atención.

Sólo le importa dedicar su tiempo a cultivar conocimiento y espiritualidad. ¿No será que la siente lejana? ¿O no conoce el verdadero significado de la belleza? Sin embargo para mí es parte de mi vida, es una verdadera aliada.

Tenemos que entender que sentirnos bellos es mucho más que pensar en la imagen. Para mí es evolucionar, comenzar a vibrar en otra frecuencia, es vivir contagiando y transmitiendo placer a uno mismo y a los demás. ¿Acaso no es ése el significado de la belleza?

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Invertí mucho tiempo de mi vida tomando decisiones para complacer a mi alrededor buscando siempre la aprobación ajena y por ende descuidando mucho la propia. Hasta que comprendí que la única aprobación que vale es la propia. Recuperar la confianza, conectar con mis propios deseos y entender por dónde y hacia dónde quiero ir.

Soy médica y me dedico a la medicina estética. Recibo pacientes que quieren verse mejor. Sin embargo observé que con pequeños cambios externos se generan grandes cambios internos y así comienzan a sentirse mejor, incrementando la calidad de vida y el rendimiento.

Como si existiera un puente que comunica la imagen con una fuerza interior que se va despertando. Yo sólo ayudo a cruzarlo, generando un cambio radical en las vidas de las personas.

Quiénes somos se refeleja en lo que hacemos, en lo que transmitimos y en cómo nos vemos. ¡Somos un todo!

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Cuando cuerpo, mente y alma están en sintonía es cuando la belleza humana hace su aparición. Y los médicos que trabajamos con la estética estamos allí, al lado de nuestros pacientes para ayudarlos a cruzar el puente y así encontrar su mejor versión.

En primera persona Dalina Ytques cuenta cómo fue realizar el cruce de Los Andes

Dra. Dalina Ytques, especialista en medicina estética y nutrición. MN: 98.127. Expositora en “El Mundo de las Ideas” y Directora de “Essence of Beauty”

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En primera persona Dalina Ytques cuenta cómo fue realizar el cruce de Los Andes

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