Encuesta del Conicet: qué piensan los argentinos sobre los temas más polémicos

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¿Se deben legalizar las drogas? ¿Y la eutanasia? ¿Qué rol deberían tener las instituciones religiosas en la educación y hasta qué punto le corresponde al Estado apoyarlas? ¿Y la pena de

muerte? ¿Y la llegada de inmigrantes? Además de los principales imanes que mueven el fervor espiritual de la población –como informó Clarín el martes-, la Segunda Encuesta Nacional sobre Creencias y Actitudes Religiosas, hecha por un equipo de investigadores del Centro de Estudios e Investigaciones Laborales (CEIL-Conicet), ahondó en varios asuntos polémicos que, sin dudas, trazan las verdaderas grietas que, con muy pocos matices, dividen el territorio.

Bajo la dirección del prestigioso sociólogo Fortunato Malimacci, los expertos del CEIL-Conicet consultaron a más de 2.400 encuestados (mayores de 18 años y de los principales aglomerados urbanos del país) su posicionamiento sobre un tema que hoy resulta central en la agenda local: la legalización del aborto. Y a ese tema que enfrenta multitudes le sumaron otros igualmente ásperos, en parte por el rol que juegan, en ellos, las instituciones religiosas.

Por ejemplo, la eutanasia y el final de la vida en general: nada menos que la mitad de la sociedad argentina, ante una enfermedad terminal e irreversible, “dejaría que se hiciera la voluntad de Dios. En el desagregado por religiones se observó un masivo apoyo a esa opción de parte de personas identificadas con grupos evangélicos (79,8%).

Creencias de los argentinos

A la vez, el 22,6% de los encuestados apoyó otros finales posibles: “Pediría a los médicos que hicieran todo lo posible prolongar mi vida”. Y el 18,8% sostuvo todo lo contrario: “Pediría a los médicos que le pusieran fin a mi vida”. La aspereza del asunto quizás explique que el 8,6% de los consultados haya dicho, sencillamente, “No sé”.

Las drogas fue otro ítem complicado que abordó la encuesta. Uno podría quedarse con la foto general, en la que el 51,9% de los consultados apoyó la “legalización del consumo de marihuana para uso medicinal”; el 23,9%, su prohibición “siempre”; el 13,9%, su legalización en todos los casos”; y el 7,6%, la legalización de todas las drogas habidas y por haber.

La mitad de los argentinos cree que la marihuana debería ser legal sólo para uso medicinal.

La mitad de los argentinos cree que la marihuana debería ser legal sólo para uso medicinal.

O, en cambio, observar las diferencias según el approach religioso de los consultados. Porque, de los que apoyaron legalizar la marihuana para todos los usos, la mayoría (32,2%) se identificó como “sin religión”. Lo mismo en el ítem “todas las drogas deberían estar permitidas”, que contestó el 16,4% de los “sin religión”, mientras que los católicos y evangelistas no llegaron al 6% en cada caso.

Y aunque el exclusivo uso medicinal de la marihuana fue tildado por más o menos la mitad de los grupos religiosos y en menor medida por los ateos, la mayoría de los que promovieron la prohibición total de las drogas fueron evangélicos (38,5%). De los católicos, 24,8%; y los “sin religión”, 10,7%.

Relaciones carnales

El pañuelo naranja puso sobre el tapete, hace un tiempo, el histórico cuestionamiento de sectores progresistas sobre el grosor del vínculo entre Iglesia y Estado. La pregunta que se hizo desde el Conicet fue “¿Cuál de las siguientes frases refleja mejor su opinión sobre el financiamiento a las religiones por parte del Estado?". El 50% opinó que “el Estado no debe financiar a las confesiones religiosas (de los “sin religión”, una abrumadora mayoría opinó así, 89,3%). El 18,8%, que sí debe financiarlas. El 6,4%, que debe financiar pero “sólo a la Iglesia católica”. Y un llamativo 6,5% de los consultados dijo no saber qué contestar.

El pañuelo naranja representa el reclamo de la separación de la Iglesia del Estado.

El pañuelo naranja representa el reclamo de la separación de la Iglesia del Estado.

Hasta acá todo parecería “esperable”. Lo novedoso surge al comparar estas cifras con los datos obtenidos en la primera edición de esta encuesta, hace 11 años. Entonces, ese 6,4% que opinó que “sólo habría que financiar a la Iglesia católica” representaba un holgado 34,4%. Tiene sentido cuando se observa la pérdida de “fieles” en esta comunidad, de 13 puntos porcentuales desde 2008.

¿Y qué hay del cruce entre educación y religión? Es un tema intenso, precisamente cuando se discute la pobre aplicación que vino teniendo la ley de Educación Sexual Integral (ESI).

La presentación de la encuesta de religiones y creencias estuvo a cargo de Gabriela Irrazabal, Fortunato Mallimaci, Verónica Giménez Béliveau, Juan Cruz Esquivel y Guillermo Neiman.

La presentación de la encuesta de religiones y creencias estuvo a cargo de Gabriela Irrazabal, Fortunato Mallimaci, Verónica Giménez Béliveau, Juan Cruz Esquivel y Guillermo Neiman.

En la encuesta, el 46,2% de las personas afirmó que “no tiene que haber enseñanza religiosa en las escuelas públicas", porcentaje que se da de frente con otro igualmente importante: un 43,6% de los argentinos apoya el dictado de “una materia general sobre religiones”. ¿Son excluyentes esas ideas? En cualquier caso, el 7,3% brega por el exclusivo dictado de temas católicos en las escuelas.

Lado oscuro

Mientras se respira optimismo al ver que el 61,3% de la sociedad argentina haya manifestado que “una pareja de gays o de lesbianas debe poder adoptar niños”, persiste un 35,9% que se opone al matrimonio igualitario y un llamativo 24% que abiertamente dilapida la igualdad de género: afirma que “la mujer debe permanecer en su hogar para el cuidado de los hijos”.

El 24% de los argentinos todavía cree que la mujer debería quedarse en su casa cuidando a los hijos.

El 24% de los argentinos todavía cree que la mujer debería quedarse en su casa cuidando a los hijos.

Hay más: el 9,1% de los encuestados aseguró que “el hombre es superior a la mujer y por eso debe ser el jefe de la familia.

Cabe destacar que la mayoría de los votos para los ítems "matrimonio heterosexual", "la mujer en casa con los chicos" y la obsoleta concepción de la "superioridad masculina" vinieron de la mano de grupos evangelistas, aunque hubo un apoyo menor -pero no despreciable- de sectores del catolicismo.

Pena de muerte, el tema que define la verdadera grieta entre los argentinos.

Pena de muerte, el tema que define la verdadera grieta entre los argentinos.

Finalmente se lanzó un popurrí de temas bien polémicos, con la consigna “¿Está de acuerdo con las siguientes afirmaciones?” El 94,3% apoyó que la universidad pública sea gratuita para todos. El 71,3%, que sea más estricto el control a los inmigrantes. El 59,3%, que los planes sociales "fomentan la vagancia”, y el 54,1% que “el Estado debe otorgarles un ingreso a quienes no tienen trabajo”.

El último dato obtenido (uno de esos ítems de los derechos humanos que, idealmente, jamás debería someterse a escrutinio) preocupa: la mitad de los argentinos opinó que debería implementarse la pena muerte.