Encuentro Nacional de Mujeres: ¿por qué los hombres no pueden participar?

Sociedad
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La imagen fue tomada este domingo por la tarde por Demian Alday Estévez, reportero gráfico de la agencia española EFE, a poco de comenzada la marcha del Encuentro Nacional de Mujeres.

La interminable columna avanzaba por la calle 54 y parecía no tener final. Una multitud se concentró en La Plata este fin de semana y eso se vio reflejado en las imágenes de la marcha. Como su nombre lo indica, todas las personas que participaban eran mujeres.

La semana pasada le pregunté a una experta en temas de género por qué los hombres no podían participar de estos encuentros anuales. La respuesta fue: "Porque se llama Encuentro Nacional de Mujeres". Y agregó: "¿Por qué en el Jockey Club no pueden participar las mujeres?". Lo que me llamó la atención fue que el argumento para justificar una regla propia fuera una ajena a todas luces repudiable.

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No sé si fue por eso que el fotógrafo de EFE tomó la imagen de los hombres en el balcón, mirando la marcha de las mujeres desde lejos. La pregunta es si esta condición impuesta por el colectivo femenino ayuda a derribar el patriarcado o lo remarca todavía más. La decisión de seguir trazando esa línea entre un "nosotros" y un "ellos", ¿hará a la larga que se pueda hablar de un "nosotros"? ¿O sería conveniente que las organizadoras empezaran a replantearse en algún momento formas de integrar a los varones en estos debates?

Es cierto que la cultura machista fue instituida por los hombres sin consultar. Es decir, que en ese devenir histórico las mujeres no tuvieron por siglos ni voz ni voto. Los movimientos feministas de las últimas décadas lograron que esas injusticias poco a poco empezaran a ser revisadas, pero todavía hay mucho trabajo por delante.

La pregunta es por cuánto tiempo más el rendimiento de esa lucha será más alto en la medida que se juegue en ámbitos exclusivos de un género. O, por el contrario, la búsqueda de una integración pueda ser un gesto superador que ayude a acelerar las ansiadas reivindicaciones. En definitiva, cuándo llegará la hora en que esos hombres que parecen interesados por lo que está sucediendo en la calle sean invitados a bajar del balcón.

PS   

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