Luchar contra la deserción escolar, una obligación del Estado que necesita inversión

Sociedad
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Quizás lo más fácil de hacer una ley sea eso precisamente: hacer la ley. El gran problema viene después, cómo reglamentarla, cómo implementarla, ¿habrá recursos para los derechos que se garantizan?

La reflexión viene a cuento de las actuales leyes de educación que hacen obligatoria la escuela desde los 4 años hasta el final de la secundaria. Sin embargo, las duras estadísticas muestran que casi la mitad de los chicos no terminan la secundaria en tiempo y forma. Mil adolescentes por día la abandonan. En 2010, año del último censo, eran cerca de 80 mil los chicos de entre 5 y 17 años que nunca habían ido a una escuela.

Si es el Estado el que da el derecho a que todos los chicos estén en la escuela, entonces también debiera enfocar sus políticas para hacerlo efectivo. ¿Cómo hacerlo? ¿Ir a buscar a cada chico, casa por casa, como hacen las mujeres de la ONG El Arca en Moreno? La respuesta es sí. La mayoría de los especialistas coinciden que esto sería un gran primer paso en una política destinada a reducir la deserción escolar: identificar a los chicos que no están en el aula, conocer por qué no están -suele haber situaciones extraescolares como violencia familiar, trabajo infantil, drogadicción, entre otros- y buscar la forma de que asistan. Después vendrá la enorme tarea de cambiar la escuela como para que esos chicos le encuentren un sentido y se queden.

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Pero estamos hablando de decenas de miles de chicos que no van al colegio, una escala que escapa a cualquier ONG que, por otra parte, no es a quien corresponde hacer esta tarea. Esto depende del Estado y desde hace unos años hay algunas iniciativas -provinciales, municipales y nacionales- que van en esa dirección.

La más citada por su éxito es el plan “Vuelvo a Estudiar”, de la provincia de Santa Fe. Desde 2013, busca traccionar hacia las aulas a quienes no terminaron la secundaria. Más de 25 mil jóvenes fueron reescolarizados desde que arrancó. El plan tiene equipos interdisciplinarios que buscan casa por casa a esos jóvenes. Una vez identificados, diseñan una estrategia para que vuelvan. Al mismo tiempo, las escuelas generan un “espacio motivador”, y trayectorias educativas que atienden especialmente la realidad de cada uno de esos alumnos. En el Municipio de San Martín hay un plan similar.

A nivel nacional, el Ministerio de Educación creó el Programa Asistiré, que entrega a los colegios que participan un dispositivo que genera una alerta temprana de los chicos que están faltando y entonces con un equipo interdisciplinario van a buscarlos. Lo están usando, ahora, en 370 escuelas de 43 municipios de Provincia, 100 colegios de Corrientes y 50 en las provincias de Chaco, Chubut, Jujuy y San Juan. Hasta el momento llegaron a 3.287 estudiantes. Parece poco para semejante desafío. En Moreno, por ejemplo, este programa llegó a 25 escuelas. ¿Y el resto?

Para el resto, se votó en diciembre del año pasado en el Congreso, casi por unanimidad, una ley que llama a crear un sistema estadístico “nominal”, que siga la trayectoria de cada alumno, genere esas alertas de los chicos que no van al colegio, para salir a buscarlos. Pero la ley aún no se reglamentó, sigue sin haber un sistema nominal de ese tipo en todo el país y no está claro cómo se llevará a cabo y con qué recursos.

Entonces, ante el drama de la deserción escolar por ahora tenemos la enorme tarea de ONGs como El Arca, algunas iniciativas oficiales dispersas y buenas leyes, que poco sirven sin la decisión política conjunta de toda la dirigencia y el financiamiento que necesitan para llevarlas adelante.

PS

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