Un pueblo reclama la inocencia de una madre: "Fui condenada si pruebas, me mataron en vida"

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Un sábado de cada mes parte de la comunidad de Puerto Pirámides sale a manifestar por las calles de ese pequeño pero paradisíaco asentamiento poblacional de Península Valdés. Llevan volantes, pancartas

y carteles. En ellos claman por la inocencia de una pareja de la localidad condenada por abuso a un chico que hoy tiene 9 años. El chico es el hijo de la joven madre que según el fallo “facilitó” el abuso de su actual pareja hacia el menor. La denuncia la hizo el padre y en un principio involucraba a 28 personas más del pequeño pueblo conocido mundialmente por ser el paraíso de la ballena Franca Austral. Pero y ante la falta de evidencias, las denuncias que involucraba a esa verdadera “manada” de supuestos abusadores fue retirada. Y sólo quedaron acusados Bárbara, la mamá y su pareja, un hombre de campo, jinete y domador de caballos.

El 2 de mayo pasado, un tribunal condenó a Bárbara a 16 años de cárcel por ser la “facilitadora” para que se concrete la violación. Y a su actual pareja a 14, bajo un largo cargo de abuso y violación. El fallo fue apelado y el miércoles próximo se realizará la primera audiencia que tratará esa apelación. Durante la investigación hubo hechos que tanto la mamá como otros protagonistas incluso de la Justicia, contaron a Clarín respecto a lo que consideran “una condena absolutamente injusta y carente de sustento legal”.

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El primer dato es que tras presentada la denuncia del padre por la violación y tras seis meses de investigación, la fiscalía de Puerto Madryn no encontró motivos para acusar y desestimó y archivó la denuncia. “Había entre las pruebas, supuestos mensajes de texto de la madre al nene que nunca existieron. Como uno que según el padre decía “no cuentes nada”. En el celular auditado solo se encontraron mensajes de amor y protección de una madre hacia un hijo”, le dijo a Clarín la fiscal María Angela Cárcamo que intervino en el hecho.

Los vecinos reclaman que, después del fallo, dos hermanos que viven con la madre no pueden ver al que se llevó el padre.

Los vecinos reclaman que, después del fallo, dos hermanos que viven con la madre no pueden ver al que se llevó el padre.

Y agregó: “Al nene se le realizaron dos cámaras Gesell. Y los resultados arrojaron que usaba un lenguaje adulto, repetitivo, guionado y sin angustia. Además fue calificado por los peritos como “increíble”. Nosotros no encontramos ningún hecho que nos diera certeza para acusar. Todas son suposiciones. Y por eso no lo hicimos.

Entonces, el padre del chico recurrió a lo que se denomina en el código procesal de Chubut “querella privada”. “Logró más una condena social que una judicial. Éramos perseguidos, había gente que se movilizaba en las audiencias. Hasta que llegó el falló que nos condenó. Él festejó como si fuera un gol. Y después se fue a celebrar con champagne”, le contó Bárbara a Clarín.

Bárbara es de La Plata y conoció a quien después fuera su marido y padre de su hijo durante unas vacaciones en enero de 2006. Se enamoró. En agosto de ese año se casaron y en diciembre ya estaba embarazada. Se fueron a vivir a Pirámides, donde él residía. “Todo fue bien teníamos un negocio que después él quiso ampliar. Y ése fue el principio del fin. Decidimos separarnos en marzo de 2011 y en agosto ya teníamos el divorcio. Pero seguíamos viviendo bajo el mismo techo hasta que cada uno tuvo su pareja. Y ahí fue cuando empezó mi calvario”.

El hombre comenzó a denunciarla de manera constante por cuestiones diversas. Según la mujer recibía una carta documento por día. En noviembre de 2016 el ex marido hizo una denuncia por abuso al nene que por entonces tenía 9 años. Involucraba a Bárbara y a su pareja, de cuya unión ya habían nacido dos hijos más. Una madrugada un grupo de policía y una asistente social invadieron la casa de la mujer para llevarse a los dos chicos. En la denuncia también decía que eran abusados.

Y además involucraba a otro chico. “Tuvimos que citar a los padres del otro chico involucrado y hacer todo el protocolo que marca una denuncia semejante. Nunca pasamos por un momento tan difícil. Llamar a unos padres para decirles que teníamos que comprobar si verdaderamente el chico había sufrido tal cosa. Los resultados dieron negativo”, le dijo Cárcamo a Clarín.

Los dos hijos de Bárbara y su nueva pareja estuvieron dos años bajo la tutela de la justicia en un hogar de niños. Hasta que en 2018 la jueza María Fernanda Palma decidió que retornen a su hogar. “Ellos viven con nosotros, son felices. Y extrañan a su hermanito al que hace seis meses que no ven. Yo pregunto cómo es posible que me devuelvan a mis hijos si somos una pareja de abusadores. Esto es una locura. Amo a mis tres hijos. Estoy viviendo una pesadilla. Mejor dicho estoy muerta en vida por todo esto. Y grito con toda la voz que tengo que puedo ir presa por una denuncia por odio, despecho, locura. A mi me condenaron sin pruebas”, agregó Bárbara.

Los dos hijos de 3 y seis años deben ser revisados todos los meses por una pediatra que tiene que elevar un informe al juzgado de familia. “Están felices, en perfectas condiciones de salud física y mental”, dijo la pediatra que pidió mantener su nombre en reserva por cuestiones legales.

El defensor de la pareja, el doctor Fabián Gabalachis elevó los antecedentes al prestigioso perito médico legista (entre otras cosas) Mariano Castex. En un extenso informe al que tuvo acceso Clarín, derriba los argumentos por los cuales la pareja fue condenada. Además, hay otros informes de peritos, psicólogos y médicos que no dan certeza en cuanto a las causas de la condena.

El miércoles será un día clave. La primera audiencia por la apelación de la condena. Los vecinos de Pirámides preparan una movilización frente a los tribunales. Y en tanto firmaron una nota de apoyo a la pareja. Bárbara y su pareja siguen viviendo y caminando por las calles de Pirámides. Igual que los otros supuestos 28 involucrados en la primera denuncia. Pero el padre denunciante ya no está en el lugar. Todos creen (incluso la justicia) que se mudó a un campo cercano a Bahía Blanca, con el chico y su pareja.

“Un caso raro. Los acusados de abusadores siguen en el pueblo y las víctimas se van”, dijeron a este diario integrantes de distintos grupos feministas y ONGs de Puerto Madryn y Pirámides que sostienen la inocencia de Bárbara y su pareja. Y aseguraron que seguirán haciendo manifestaciones para que todos sepan “que son inocentes, víctimas de una trampa”.

Uno de los párrafos de la nota de apoyo que firmaron 250 pobladores de Pirámides dice: “Somos alrededor de 600 habitantes. Nuestra localidad, con pocas calles permite ver al que camina, todo lo que ocurre, quien visita a quien, en donde hay reuniones y hasta quienes van. ¿Cómo se nos iba a escapar que en Pirámides pasarían estas cosas?¿Cómo la Policía nunca vio nada sospechoso en sus rondas?. Si esto pasó durante cuatro años, ¿cómo nunca nadie vio nada? ¿Cómo seguiremos caminando por nuestras calles con sombras de sospechas entre vecinos?”.

Chubut. Corresponsal

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