Alerta caídas: al menos 3 de cada 10 mayores las sufren en el hogar

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Parece una verdad indiscutible: ningún lugar es tan seguro como el propio hogar. Sin embargo hay excepciones, como la de los adultos mayores de 65 años, un grupo etario proclive a

sufrir accidentes domésticos.

“Según un informe de profesionales de la Universidad de Harvard, entre el 30% y el 40% de las personas mayores de 65 años que viven en sus casas se cae cada año y la proporción aumenta con la edad, llegando al 50% en los mayores de 80 años”, detalla Gabriela Ferretti, médica clínica, neuróloga y divulgadora científica de Medihome.

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Y si bien la mayoría de las veces las caídas dejan secuelas leves o moderadas, también pueden ser fatales. Según un estudio publicado en JAMA, el diario de la Asociación Médica Americana, 25.189 personas mayores de 75 años murieron en 2016 en Estados Unidos como consecuencia de una caída.

La Organización Mundial de la Salud señala que las caídas son la segunda causa mundial de muerte por lesiones accidentales e identificó que “los ancianos son quienes corren mayor riesgo de muerte o lesión grave” a causa de ellas.

Según la OMS, los ancianos son quienes corren mayor riesgo de muerte o lesión grave a causa de las caídas. (Archivo)

Según la OMS, los ancianos son quienes corren mayor riesgo de muerte o lesión grave a causa de las caídas. (Archivo)

Según explica el doctor Miguel Ángel Acanfora, especialista en gerontología, geriatría y rehabilitación, los adultos mayores de 65 años son más propensos a caerse por “la debilidad muscular, ya que esta ocasiona problemas cuando la persona anciana debe cambiar de posición o realizar una transferencia, como pasar de estar acostado a sentado”.

Además, según indica el experto, hay otros factores como "el retardo en la repuesta de los reflejos y las dificultades visuales o bien de equilibrio que se pueden producir con la edad”.

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Desde ya que, cuando existen patologías o enfermedades como la artrosis, el Parkinson o las secuelas de los accidentes cerebrovasculares, el panorama empeora.

Claro que también hay factores ambientales que son predisponentes. “Se deben evitar todas las barreras arquitectónicas que dificultan el traslado”, explica Acanfora, y detalla: “Hay que quitar alfombras sueltas, tipo felpudos; evitar cables de electricidad sueltos por el piso y desniveles como escalones. Además, los ambientes deben estar bien iluminados y despejados, con pocos objetos de decoración”.

Ahora bien, una vez que la caída ocurrió es importante saber cómo actuar para evitar consecuencias peores. “La persona debe aguardar a conocer su integridad, antes de intentar ponerse de pie. Movilizar sus articulaciones para corroborar que tiene fracturas es el primer paso”, indica Ferretti. Y si la persona está mareada es preferible a que espere que alguien con la suficiente fuerza física la asista; por eso mismo, cada vez más adultos mayores llevan el teléfono inalámbrico o celular encima cuando se trasladan en su propio hogar.

Además, existen “ayudas” especiales para ancianos que viven solos, como “las pulseras que detectan las caídas. Otra opción es colocar cámaras de seguridad para observarlos”, sugiere Acanfora.

Las caídas lideran el podio de los accidentes domésticos más comunes en adultos mayores, pero no son el único riesgo puertas adentro. El ranking se completa con atragantamiento​s, quemaduras e intoxicaciones, según indican los expertos locales.

También en ese sentido hay pautas a seguir. En relación con las quemaduras es muy habitual que se produzcan por el uso de bolsas de agua caliente, una costumbre común para aliviar ciertos dolores. En caso de que se utilicen, hay que cerciorarse que estén bien cerradas y cubrirlas con algún repasador, toalla o paño. Las almohadillas eléctricas tampoco deben aplicarse en forma directa sobre la piel y nunca hay que dormir con este aparato encendido.

A la hora de cocinar, es preferible optar por las hornallas traseras y así evitar que los mangos de las ollas y sartenes sobresalgan de la cocina; de ese modo, además, el fuego queda más alejado del cuerpo.

También hay que tomar precauciones con los alimentos para evitar atragantamientos. (Archivo)

También hay que tomar precauciones con los alimentos para evitar atragantamientos. (Archivo)

En cuanto a los atragantamientos es fundamental no dormirse con caramelos en la boca. Y cuando se trata de un anciano que suele atragantarse con facilidad es conveniente modificar la alimentación y preferir comidas de textura liquida o semilíquida.

En caso de que un anciano no esté en condiciones de vivir solo por un periodo de tiempo determinado -luego de una intervención quirúrgica, por ejemplo- puede recurrir a servicios que cubran la asistencia personalizada y así reducir las chances de sufrir accidentes. “La internación domiciliaria está incluida en el Plan Médico Obligatorio y pueden utilizarse en forma temporal. Mantiene a la persona cerca de su entorno conocido con todo lo necesario para su atención”, asegura Ferretti.

 AS