La historia de Pijuí: el "pingüino cordobés" que se recuperó y pudo ser reintroducido al mar

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"Miren los ojos de los animales, porque dicen un montón de cosas. Cuando los reintroducimos, quedan parados un momento en la playa. Miran para atrás, te miran a vos. Esa mirada

es fundamental, es un segundo imperdible. Para ellos, es orientarse. Para los poetas, es que te están agradeciendo".

Es lunes, plena hora de la siesta, y San Clemente nos recibe sin turismo a la vista. Faltan varias horas para que 15 pingüinos magallánicos sean reinsertados en el mar. Pero Sergio "Pappo" Rodríguez Heredia, el responsable del centro de rescate y rehabilitación de la Fundación Mundo Marino, nos adelanta lo que vamos a sentir cuando vuelvan al lugar donde pertenecen.

Los pingüinos recibieron cuidados especiales (Fundación Mundo Marino).

Los pingüinos recibieron cuidados especiales (Fundación Mundo Marino).

La de Magallanes es la especie de pingüinos más común de esta zona, pero según la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) su estado actual es "casi amenazado". Los juveniles son grises, los adultos son blancos y negros. Tienen un tamaño medio -de 40 a 60 centímetros- y viven alrededor de 15 años.

Estaban en medio de su proceso migratorio, desde el sur de nuestra Patagonia hasta el sur de Brasil. En ese viaje, aparecieron en las playas de nuestra costa. ¿A qué se debe? La principal hipótesis es el factor humano. Por la sobrepesca en la zona, que es cada vez mayor, el alimento disponible para estos animales está en baja. Entonces, terminan con cuadros de desnutrición.

Biólogos y veterinarios trabajaron en la rehabilitación (Fundación Mundo Marino).

Biólogos y veterinarios trabajaron en la rehabilitación (Fundación Mundo Marino).

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Del grupo, el más famoso es el bautizado como "pingüino cordobés". Una familia lo encontró cuando estaba de vacaciones en Miramar. Lo vieron chiquito y lastimado. Entonces decidieron subirlo a una camioneta y recorrer 1.100 kilómetros hasta su casa en Santa Rosa de Calamuchita. Lo pusieron en el jardín, sobre el pasto.

Ellos aseguran que quisieron cuidarlo. "Dedicábamos con mis hijos entre dos y tres horas por día en llevarlo a pasear al río. Cada cuatro horas se alimentaba. No tengo trabajo, pero vendí una Play Station para alimentarlo", contó Zulma Lucero a El Doce TV. Se encariñó tanto, que hasta le puso un nombre: "Pijuí".

Los pingüinos llegan en camionetas junto al equipo de rescate (Fundación Mundo Marino).

Los pingüinos llegan en camionetas junto al equipo de rescate (Fundación Mundo Marino).

Luego arman un corralito y ubican los kenels (Fundación Mundo Marino).

Luego arman un corralito y ubican los kenels (Fundación Mundo Marino).

Aunque su intención fuera buena, Zulma hizo todo al revés. Según los rescatistas, en ese jardín no había agua salada, como tiene su hábitat. La comida que le dieron no era la adecuada. El animal estuvo en contacto con perros, algo muy riesgoso. Y se acostumbró a seguir a las personas, mientras que lo ideal es tenerlo lejos del contacto humano.

Pasó en ese jardín 20 días, hasta que una vecina lo denunció a la patrulla ambiental de la policía. Lo llevaron al zoológico de Córdoba, donde quedó en cuarentena, para luego trasladarlo a la Fundación Mundo Marino. Llegódeshidratado, flaco, con parásitos, y tuvieron que hacerle cuidados intensivos.

Llevarse un pingüino hasta Córdoba es toda una rareza. Pero, en distancias menores, hubo más casos, desde zorros que trataron como a perros, hasta lobos marinos que pusieron en piletas pelopinchos.

"Cada vez pasa más. Porque más gente viene a la Costa y porque son más los animales que salen. Entre animales silvestres y marinos, en 2018 entraron 20 casos por mascotismo", detalla el veterinario Juan Pablo Loureiro, director técnico de la fundación.

El momento de la reinserción (Fundación Mundo Marino).

El momento de la reinserción (Fundación Mundo Marino).

Muy por el contrario, si vemos un animal sobre la arena no tenemos que acercarnos, ni tocarlo. Debemos avisar a Prefectura Naval, para que llame al centro de rescate más cercano.

Estos "fabulosos 15" pasaron entre dos y tres meses en rehabilitación. Una vez que se pusieron fuertes, llegó el momento de reinsertarlos. En el proceso participan unas 10 personas entre biólogos, veterinarios y técnicos. Nadie se lo quiere perder.

Los 15 pingüinos caminan agrupados, bien juntos (Fundación Mundo Marino).

Los 15 pingüinos caminan agrupados, bien juntos (Fundación Mundo Marino).

Uno por uno, ponen a los pingüinos en kenels, un tipo de jaula. Con un lector, el veterinario va chequeando que funcionen los chips, del tamaño de un grano de arroz, que les insertaron en sus lomos. Servirán para identificarlos si aparecen en otro centro de rehabilitación.

Ahora sí, empieza la acción. Los suben a camionetas, atraviesan dunas, y ubican los kenels sobre la arena. En forma instantánea y como si se pusieran de acuerdo, los 15 pingüinos miran el agua. Se dan cuenta del lugar en el que están, gracias a sus sentidos del olfato y la vista. Se los percibe quietos, silenciosos, atentos.

Los 15 pingüinos vuelven al lugar donde pertenecen (Fundación Mundo Marino).

Los 15 pingüinos vuelven al lugar donde pertenecen (Fundación Mundo Marino).

¿Qué será de ellos? "Depende de la edad. Si son juveniles, se van a quedar posiblemente dando vueltas cerca la bahía, van un poco hacia el norte, un poco hacia el sur, hasta orientarse. Si son adultos, inmediatamente van buscar viajar hacia el Sur, la Patagonia, para ir a las colonias reproductivas", cuenta Karina Álvarez, responsable del área de conservación de la fundación.

Cuando abren las puertas de las jaulas, los pequeños no dudan en caminar derecho hacia el agua. Van juntos, agrupados, como si fueran "patitos en fila". Y se pierden en el horizonte.

Y se van perdiendo en el horizonte (Fundación Mundo Marino).

Y se van perdiendo en el horizonte (Fundación Mundo Marino).

"Fue muy emocionante, como siempre. Espero que esta vez les vaya bien, que no necesiten del ser humano para curarlos de alguna afección provocada por el desarrollo de nuestra civilización", cierra Pappo. Para él, fue una misión cumplida. Sus ojos lo dicen y su discurso lo confirma: pudo encontrar en cada uno de ellos esa mirada tan especial.

San Clemente. Enviados especiales

PS