"Los más chicos necesitan ver la realidad en sus tres dimensiones y con los cinco sentidos"

Sociedad
Lectura

Es muy importante la propuesta de que los más chicos no estén en contacto con las pantallas. Mi postura es que desde que nacen hasta los tres años este vínculo no

debe existir. El primer motivo es preservar la cotidianeidad sin pantallas es positivo para promover las actividades motrices, algo que es imposible de lograr a traves de las pantallas. El segundo motivo es fortalecer el contacto de los más chicos con la realidad real, es decir, con sus tres dimensiones y los cinco sentidos. Algo que no se puede conseguir en la virtualidad.

Esta línea es la que propone Francia y es interesante. Se trata de la norma 3-6-9-12. Esto significa, a los 3 la televisión, a los 6 la computadora y la tableta pero sin acceso a Internet (sólo los juegos bajados), a los 9 computadora y tableta con acceso a Internet y la última pantalla a los 12: el celular. Ahí es cuando se define la independencia y autonomía de los chicos. Es celular sólo tiene sentido cuando es autónomo, momento que coincide con el fin de la primaria y el inicio de la secundaria.

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Ahora, ¿cuánto tiempo es el correcto para que los chicos estén frente a las pantallas? No comparto la idea de dar recetas horarias, porque muchas veces una hora sola puede generar situaciones mucho más negativas que dos horas acompañado. No es la cantidad de horas lo que hay que mirar, sino el contexto: si está haciendo la tarea o si está dos horas chateando o con juegos. Es decir, con quién y el qué.

Obviamente el tiempo no debe ser ilimitado. Cuatro o cinco horas frente a las pantallas no es bueno, pero tampoco es bueno que los chicos estén cuatro o cinco horas con un libro. Lo importante es diversificar las actividades porque así se vuelve más rico y sólido el capital cultural. Lo que nos tiene que interesar a los adultos es esa riqueza, que es lo que les va a permitir una mejor inserción social y profesional futura.

Estas recomendaciones de la OMS se dan en un contexto en el que la relación de los chicos con las pantallas se adelanta por la aparición de los dispositivos táctiles, que hacen más sencilla la interacción. Es más fácil deslizar el dedo que manipular botones. Pero que esto esté ocurriendo no quiere decir que sea recomendable. Tenemos que decirles a los padres que hasta los 3 años no haya pantallas, y que luego esto sea gradual.