Las confesiones de un sacerdote que dejó la sotana, blanqueó su homosexualidad y se casó

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Pablo no nació en una familia religiosa, sin embargo tras la muerte de su madre se mudó a Salta, donde sus tías lo criaron y allí comenzó su camino en

la fe. "Ellas me hicieron tomar la comunión y confirmarme", recuerda este ex cura, que sufrió el celibato y la homofobia de la Iglesia al punto tal que a los 40 años decidió dejar su vocación para poder vivir en pareja.

"Arranqué como asistente de un cura que me convenció para ir a un retiro espiritual. Aunque al principio no me cerró, al año siguiente me metí en el seminario. Terminados mis siete años de estudios, me ordené en Salta y ahí arranqué como sacerdote", describió al sitio Vice.com sobre sus inicios en la Iglesia.

"Aunque al principio no me cerró, al año siguiente me metí en el seminario. Terminados mis siete años de estudios, me ordené en Salta y ahí arranqué como sacerdote", relató Pablo.

"Aunque al principio no me cerró, al año siguiente me metí en el seminario. Terminados mis siete años de estudios, me ordené en Salta y ahí arranqué como sacerdote", relató Pablo.

Fue en aquel seminario donde con 21 años tuvo su primera experiencia homosexual. Un chico colombiano llegó a la casa donde vivía con los otros seminaristas y rápidamente se sintieron atraídos mutuamente. Fue el primero de sus encuentros con otros hombres, que lo acompañaron como una tortura durante toda su carrera eclesiástica.

Era un secreto doloroso, una pulsión que trataba de reprimir pero que a pesar de sus esfuerzos no lograba controlar. Tampoco podía descargarla como pecado: "Una vez, un viejo amigo que (en ese momento) todavía no era cura pero que hoy lo es, vino a confesarse conmigo. Estaba arrepentido de haber tenido relaciones con otra mujer que no era su esposa. En ese momento casi le cuento mi situación. Pero no me atreví. Ambos estábamos en falta. Los dos habíamos traicionado nuestros votos sagrados, pero de alguna manera lo mío era peor".

Pablo dejó el sacerdocio para poder tener pareja.

Pablo dejó el sacerdocio para poder tener pareja.

El sufrimiento vivido internamente estalló en una suerte de segunda identidad en internet. Con nombres falsos y una cuenta de Facebook trucha encontró un espacio para desatar la lujuria: "Un día entré a Google y puse 'sala de chat gay'. Había miles. Ahí hablaba con tipos y si había onda nos encontrábamos, teníamos sexo y ya está. En esos sitios conseguía más 'adeptos' cuando decía que era cura. '¿Quién quiere coger con un sacerdote?', escribía, y me llovían las propuestas. Hay mucho morbo con eso. Algunos me pedían que me ponga la sotana. Una vez también apareció otro cura. Hubo algo pero terminamos siendo grandes amigos. Nos confesábamos el uno con el otro. De los curas con los que estuve, con algunos compartía esa presión de estar viviendo dos vidas, pero para otros era algo totalmente normal".

"De los curas con los que estuve, con algunos compartía esa presión de estar viviendo dos vidas, pero para otros era algo totalmente normal".

"De los curas con los que estuve, con algunos compartía esa presión de estar viviendo dos vidas, pero para otros era algo totalmente normal".

Sin embargo una pelea con aquel colombiano que lo inició en su sexualidad lo llevó a decidirse: de ahora en más iba a respetar a rajatabla el celibato. Pero... "A los dos o tres días llegó a la casa un chico estadounidense que me encantó. Me buscó y me buscó, aunque yo también le estaba atrás. Una noche me invitó a su habitación y yo por dentro pensaba en lo decidido que había estado hasta hace sólo un día. Pero fue más grande que yo".

Sin poder controlar su pasión, y con mucho tiempo disponible después de su traslado a la parroquia del San Martín de Tours, Pablo entró en crisis y pidió un año sabático de sus deberes religiosos a los que nunca regresó.

"Yo realmente creo que Jesús no me condenaría por amar a otro hombre", afirma Pablo.

"Yo realmente creo que Jesús no me condenaría por amar a otro hombre", afirma Pablo.

"Como mi papá estaba enfermo, aproveché que me había tomado el año y me vine a Villa Mercedes a cuidarlo. Seguía usando el Facebook trucho, y así lo conocí a Oscar". Fue el momento en que su vida empezó a dar un vuelco definitivo.

"Empezamos a hablar y me invitó a la casa. Tuvimos relaciones y al día siguiente yo me tenía que volver para Buenos Aires. Seguimos en contacto mientras yo pensaba cómo sería mi vida fuera de la Iglesia. Como no estaba haciendo nada, le pedí trabajo y nos terminamos gustando. Empezamos a salir en secreto, porque durante ese año sabático yo no quería generar ningún quilombo. Pero de repente me cortaron la línea de teléfono, la obra social, todo sin avisar. Me enojé muchísimo y terminé publicando una foto con Oscar en la cama.Sentí una libertad inmensa. Al poco tiempo inicié los trámites para desvincularme de la Iglesia. La forma más fácil y rápida era casarme, así que nos casamos al poco tiempo de conocernos".

"Seguimos en contacto mientras yo pensaba cómo sería mi vida fuera de la Iglesia. Como no estaba haciendo nada, le pedí trabajo y nos terminamos gustando", así empezó su relación.

"Seguimos en contacto mientras yo pensaba cómo sería mi vida fuera de la Iglesia. Como no estaba haciendo nada, le pedí trabajo y nos terminamos gustando", así empezó su relación.

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Pablo sostiene que su fe sigue intacta, que no se alejó por completo de la religión y que hasta seguiría siendo cura si no hubiera celibato y pudiera tener blanqueada una relación con un hombre: "Yo realmente creo que Jesús no me condenaría por amar a otro hombre. Dicen que si en el último día de tu vida te arrepentís de tus pecados, Dios te perdona. Pero yo nunca me arrepentiría de esto".

SP