Crearán una cédula escolar que registrará la historia de cada chico en todo el país

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La educación argentina tiene unos cuantos desafíos. Pero sin dudas, uno de los más urgentes es resolver la alta tasa de deserción: aquellos chicos que, en algún momento y por diversos

motivos, abandonan las aulas.

Las cifras lastiman: apenas el 45% de los chicos termina la secundaria en tiempo y en forma; la otra mitad abandona o repite de año. Son mil adolescentes por día los que dejan la escuela media en el país. Y si bien el abandono en la secundaria es crítico, no es el único problema. En 2010, año del último censo, eran cerca de 80.000 las personas de entre 5 y 17 años que nunca habían ido a una escuela.

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El problema no es nuevo, y por eso tampoco son nuevas las soluciones. Hasta ahora, ha habido diversos programas –nacionales y distritales- que tienen por objetivo identificar a los chicos que no van a la escuela y buscar que vuelvan a las aulas. Algunos avanzaron más, otros menos. La mayoría se enfocaron en la escuela secundaria. Muchos se vieron condicionados por la mala calidad de las estadísticas. Y en muchos distritos ni siquiera se avanzó en este sentido.

Pero ahora, a partir de la ley de “cédula nacional escolar” que se aprobó este jueves casi por unanimidad en Diputados (193 votos a favor, 4 negativos y una abstención), todos estos esfuerzos deberán coordinarse a través de un único registro nacional, que deberá identificar y registrar la historia de cada chico del país, desde lo que deben ir a la sala de 4 hasta los que debieran asistir al último año de la secundaria.

Uno de los principales objetivos es identificar a los que están fuera del sistema educativo, generar un alerta temprana y, a través de la intervención de un equipo interdisciplinario, lograr que vuelvan a la escuela. También se registrará si esos chicos han completado el plan de vacunación obligatorio.

La ley establece la creación del “Programa Cédula Escolar Nacional” que -por pedido del bloque del Frente para la Victoria- estará en el ámbito del Consejo Federal de Educación. Este programa deberá, entre otras cosas, crear el “Libro Blanco de la Cédula Escolar Nacional”, una base de datos en la que se irá actualizando, año tras año, los datos estadísticos de cada chico y adolescente provistos por cada escuela y cada provincia.

El Ministerio de Educación deberá presentar anualmente en el Congreso los resultados del programa, que estará a disposición del público a través de una página web.

Entre las iniciativas similares que ya existen a nivel nacional, la más importante es el Sistema Integral de Información Digital Educativa (Sinide) que, por reglamentación oficial, debiera estar funcionando desde el año 2014, pero por ahora solo tres provincias lo implementaron: Buenos Aires, Santiago del Estero y Jujuy. Este sistema tiene por objetivo seguir la trayectoria “nominalizada” de los alumnos, esto es, la trayectoria de cada uno de los chicos por nombre y apellido. Ahora debe hacerse esto por ley.

También existen, a nivel nacional y distrital, iniciativas que salen en la búsqueda de los chicos que abandonaron la escuela. El más ambicioso es el programa Asistiré, del gobierno nacional, que implementó un software específico para esta tarea, con la utilización de tablets por parte de docentes y preceptores. En Santa Fe avanza el plan “Vuelvo a Estudiar” y también hay un plan similar en el municipio de San Martín.

“Incorporamos en el proyecto al Sinide y de daremos así rango de ley, lo que va a permitir que se acelere. La Cédula Escolar también dialoga con Asistiré. Permitirá que escale a nivel nacional”, le dijo a Clarín Brenda Austin, diputada del radicalismo que es la principal impulsora de esta ley en Diputados.

El proyecto original de Cédula Escolar había sido presentado hace dos años por el senador Cobos y tuvo unos cuantos cambios. Si no se aprobaba este jueves, corría riesgo de perder el estado parlamentario.

La ley fue acompañada por todos los bloques, a excepción de la izquierda. El Frente para la Victoría pidió dos modificaciones: que el programa esté bajo al órbita del Consejo Federal de Educación (todos los ministros de educación provinciales) y no del Ministerio de Educación nacional; y que quede expresado, de modo taxativo y claro, que se respetará la privacidad de los datos de los chicos, atentos a las leyes que así lo establecen. El oficialismo aceptó estas dos modificaciones.

La voz de los especialistas

Clarín consultó con especialistas en educación que, en líneas generales, destacan la importancia de esta nueva herramienta.

“Es una iniciativa importante y necesaria para concientizar sobre la problemática del abandono escolar, y para tener más información personalizada sobre la trayectoria educativa de los alumnos, que puede ser de utilidad para las políticas y para las escuelas. Para que tengan no solo la imagen general de las estadísticas sino el nombre y apellido, y las historias personales de los sujetos que es lo que realmente permite entender por qué dejan la escuela y en qué condiciones”, dijo a Clarín Axel Rivas, director de la Escuela de Educación de la Universidad de San Andrés.

Agregó que “la visión de la escuela como un derecho para todos los jóvenes es integral. Hay que repensar la escuela secundaria a fondo y contar con el financiamiento y los recursos adecuados para acompañar esos procesos de transformación que en estos momentos es muy difícil de garantizar y está en riesgo, por la disminución del presupuesto educativo de este año y del año que viene, que pone en riesgo las políticas de inclusión educativa”.

Belén Sánchez, coordinadora del programa de Educación de CIPPEC, afirma que “para asegurar una implementación exitosa de la cédula escolar es central que desde el nivel nacional se avance en la implementación del Sinide. La Argentina contará así con un sistema de estadísticas educativas basado en el registro nominal de alumnos, algo que facilita el seguimiento de las trayectorias escolares y que muchos otros países de América Latina ya tienen en funcionamiento hace varios años”.

“Además, en un escenario en el que coexisten políticas educativas nacionales y provinciales abordando problemáticas comunes, es crucial prever mecanismos de articulación que eviten la duplicación de esfuerzos y la sobrecarga de trabajo administrativo en las escuelas”, agregó Sánchez.

"Contar con un sistema que a nivel nacional permita el seguimiento personalizado de la trayectoria de los estudiantes es una cuenta pendiente. En el 2012 el Ministerio de Educación Nacional dispuso la creación del Sinide. La cédula nacional escolar debería enmarcarse en este esfuerzo. En todo caso, sería bueno que a fines de 2019 el sistema nominal nacional sea una realidad", dijo a Clarín Ignacio Ibarzábal, director ejecutivo del Observatorio Argentinos.

Desde el Ministerio de Educación nacional, el jefe de Gabinete Manuel Vidal dijo que esa cartera está “trabajando en equipo con las provincias porque queremos fortalecer las iniciativas de cada gobierno provincial e impulsar aquellas que no poseen ningún desarrollo propio. A su vez, ya estamos activos en la detección de los alumnos y las alumnas que tienen riesgo de abandonar la escuela en el marco del programa Asistiré. Consideramos que es fundamental contar con información confiable del sistema educativo para poder mejorar la calidad de las políticas educativas”.

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