El drama de la nena desnutrida: sabía que estaba embarazada y fue al hospital varias veces, pero nadie evitó el triste final

Sociedad
Lectura

Tenía 13 años. Era de la comunidad wichí, vivía en El Impenetrable. Estaba anémica, desnutrida, con neumonía y embarazada. Por su gravedad, se le hizo una cesárea que terminó con el

bebé muerto a las horas, y ella un día después. Se llamaba Remigia Agustina Acosta. Y aunque se dijo que la nena desconocía que estaba embarazada, no era así. Lo sabía. Y fue tres veces al hospital más cercano que tenía, a casi 300 kilómetros de su paraje El Sauzal. Nadie le explicó que en Argentina el aborto es legal desde hace cien años si la salud de una mujer corre peligro. Nadie, sino cuando ya era demasiado tarde, notó su desnutrición crónica. La niña fue devuelta a su casa una y otra vez. Sólo al final fue trasladada a una terapia intensiva, donde murió.

El martes trascendió que esta niña estaba en el hospital Perrando de Resistencia, el más grande de Chaco. Y que se le haría una cesárea de urgencia. Se dijo que la nena desconocía su estado, pero no era así. Aparecieron páginas de su historia clínica. El 14 de septiembre y el 10 de octubre fue hasta el hospital Güemes de Castelli. Aparece el embarazo: 21 semanas la primera vez.

“Si la miraron y la mandaron de vuelta a su casa, estuvo mal. Faltaron alertas. Se debería haber comunicado enseguida su caso al organismo de protección de niñez- dice a Clarín Liliana Ensina, coordinadora del Programa Provincial de Salud Integral en la Adolescencia-.Las dos veces estuvo 24 horas en el hospital porque hubo que buscar un traductor. Y la asistente social que habló con ella dice que la niña dijo que quería el bebé porque tenía pareja”.

-¿La asistente social le habló de la Interrupción Legal del Embarazo? ¿Le explicó que era su derecho si su salud corría peligro y por su edad?

-No.

Los médicos que la atendieron en esas dos oportunidades tampoco repararon en la desnutrición crónica. No hicieron informes ni comunicaron el embarazo de la niña a ningún superior. Tampoco se le brindó ayuda alimentaria ni económica. La mandaron de vuelta a su casa. Recién el viernes 2 de noviembre una pediatra hizo que la trasladaran al Perrando. Ya era tarde. En unos pocos días ella y el bebé que llevaba en su vientre murieron.

Mujeres de la Comisión Femenina del Partido del Trabajo y del Pueblo y el Partido Comunista Revolucionario escribieron u comunicado luego de hablar con el abuelo de la niña, al que encontraron en el hospital. La nena no tiene madre porque murió, ni padre porque la abandonó.

“Agustina: el nombre de la niña wichí que no tuvo derecho a la vida”, se titula el comunicado, que dice: “No sabemos por qué no trascendió el nombre de la niña wichí de 13 años desnutrida, que falleció tras una cesárea de un embarazo de 30 semanas. Quizás para proteger a la niña, o para que la olvidemos lo más rápido posible. Olvidar que hay un pueblo originario que abarca más de la mitad de la provincia, completamente abandonado, y que ayer se cobró la vida de una niña y la pérdida de un embarazo. Agustina vivía en El Sauzal, un paraje de El Impenetrable donde viven comunidades Wichi. Allí no hay agua potable, no hay médicos en el centro de asistencia y los caminos para llegar a los parajes no permiten el acceso cuando llueve. Las comunidades recorren kilómetros a pie cuando necesitan de asistencia”.

“Todos sus derechos fueron vulnerados. El derecho a una alimentación sana, el derecho al acceso a la salud, el derecho a la información, el derecho a la educación, el derecho a la Educación Sexual Integral, el derecho al protocolo IlE (Interrupción Legal del embarazo). El protocolo de ILE le correspondía porque claramente su vida estaba en riesgo. Esta situación es una expresión de cómo se vive en El Impenetrable chaqueño, donde se debe tramitar burocrática y diariamente, los ataúdes para los muertos por distintas enfermedades como TBC, chagas, anemia, neumonía, todas consecuencia de la desnutrición y condiciones de vida. Todas son consecuencia de las políticas de hambre”, agrega.

Estas mujeres dieron a conocer los detalles de las internaciones previas de la nena porque se las contó el abuelo de Agustina, Libertario Acosta. Dijo que la nena vivía con él y su abuela y su hermanita de 4 años hasta que supo de su embarazo, y que entonces se fue a vivir con el joven con quien mantenía una relación desde hacía un tiempo. Libertario contó que la nena se pasaba a pan y té.

Al saberse todos estos datos, este jueves hubo una movilización en Chaco, encabezada por el Plenario de Trabajadoras, las Mujeres Clasistas y Combativas, la Coordinadora de Unidad Barrial (C.U.Ba). la Corriente Jorge Weisz, Las Mariposas, Agrupación de Mujeres "20 de Diciembre" y el Movimiento Trabajo de Hormigas. En Buenos Aires hubo otra movilización frente a la Casa de la Provincia de Chaco.

“El gobernador (Domingo) Peppo y el intendente (Jorge) Capitanich, son responsables de la muerte de la niña de El Impenetrable en el Chaco. Es su responsabilidad que reine la miseria, el sometimiento sexual y todo sometimiento. Son los gobiernos que bloquean el aborto legal y la atención en salud, los promotores de la miseria, los que deben ser sentados en el banquillo de los acusados- denunció Vanina Biasi dirigente del Plenario de Trabajadoras-. Exigimos justicia y denunciamos cualquier intento para evadir la responsabilidad de los verdaderos culpables que servirá para perpetuar esas condiciones miserables de vida que se sostienen en el Sauzal”.

La subsecretaria de Atención y Acceso al Sistema de Salud, Silvana Maurel, confirmó la historia a Clarín, aunque dijo que no sabía bien los detalles. “Lo que sabemos es que los médicos que la vieron no elevaron ningún informe. Tampoco denunciaron el abuso”.

“En la provincia tenemos un protocolo de atención para víctimas de abuso sexual. Y yo tengo la seguridad de haber capacitado a los trabajadores de ese hospital. No sé qué pasó”, dice Ensisa. Hace varios días que Clarín intenta comunicarse sin éxito con el ministro de Salud de la provincia, Luis Zapico. Chaco tiene una de las tasas más altas del país en embarazo adolescente. Y duplica la media de madres analfabetas. Esta niña wichí no sabía leer ni escribir.