Separación de Iglesia y Estado: se multiplican las consultas por el trámite de apostasía

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Desde hace años son varias las organizaciones que buscan que Argentina sea un Estado Laico. Meses atrás, el tema volvió a instalarse por algo que ocurrió en el Congreso: la diputada

Carla Carrizo le preguntó al jefe de Gabinete cuánto dinero destinaba el Estado en sueldos de obispos. "Ciento treinta millones de pesos", respondió Marcos Peña. En los días que siguieron se presentaron varios proyectos de ley para derogar los fondos destinados a la Iglesia. Pero lo que terminó de visibilizar el asunto a grandes escalas fue el debate por la legalización del aborto. La evidente presión de la Iglesia y los grupos evangélicos para que no se votara la ley hizo que el reclamo se volviera masivo. Se vio el día del debate en el Senado. En las calles, del lado "verde", la gente gritó, cantó, pintó carteles y compró pañuelos naranjas y negros con el lema "Iglesia y Estado, asuntos separados".

Ese mismo día, 8 de agosto, hubo apostasías colectivas en todo el país. Apostatar significa desligarse institucionalmente de la Iglesia Católica Apostólica Romana. Fueron 2.500 las personas que apostataron (1.200 de la ciudad de Buenos Aires). En Facebook se multiplican las páginas que pregonan la separación Iglesia/Estado. Entre los seguidores "naranjas" y "negros" suman unos cien mil. El sitio Apostasía Colectiva otros 30 mil. Este sábado será otra jornada de apostasía colectiva. En la Ciudad de Buenos Aires la cita es a las 14 en Corrientes y Callao. En los sitios pueden verse los lugares de encuentro de todo el país. Las cartas serán entregadas el 24 a la Conferencia Episcopal Argentina.

"Creemos que esta segunda jornada será mucho más masiva. Sólo en esta semana recibimos un millón de visitas en el sitio -explica a Clarín Fernando Lozada, de la la Coalición Argentina por un Estado Laico (CAEL)-. Apostatar colectivamente es un acto político, es un mensaje muy fuerte, es decirle a la Iglesia que no queremos que se metan en nuestras decisiones, en nuestros cuerpos, porque eso es represivo, y también es decirle al Estado que la Iglesia no habla en nuestro nombre, que legislen por fuera de las creencias y las presiones de la Iglesia".

Lolu Ocon Morgulis, la argentina que inspiró los pañuelos por el derecho al aborto en varios países de Latinoamérica.

Lolu Ocon Morgulis, la argentina que inspiró los pañuelos por el derecho al aborto en varios países de Latinoamérica.

Lozada explica que el 61 por ciento de las consultas son de mujeres, la mayoría entre 25 y 34 años: "Es una generación que ya nació en democracia, que se crió con leyes como el matrimonio igualitario, de identidad de género. Y la Iglesia es todo lo contrario a la ampliación de derechos, se vio ahora en el debate sobre la legalización del aborto". CAEL busca que lo político se ubique ante lo religioso, que el Estado garantice la libertad de conciencia, la no discriminación y que amplíe derechos. Está integrada por: Ateos y Ateas de Mar del Plata, la Federación Argentina Lesbianas, Gays, Bisexuales y Trans (FALGBT), Apostasía Colectiva “No en mi Nombre”, la Campaña Feminista por un Estado Laico, Católicas por el Derecho a Decidir, personas Autoconvocadxs, Entre Ríos Laica y La Colectiva, y es miembro de la Asociación Internacional de Librepensamiento.

El Instituto Laico de Estudios Contemporáneos (ILEC) también se suma a esta campaña. ILEC Argentina trabaja la cuestión del laicismo y el clericalismo desde 2010. Fueron parte del amparo contra la educación religiosa en las escuelas públicas de Salta que tuvo sentencia favorable de la Corte Suprema de la Nación y trabaja con la Comisión por la Educación Laica de Tucumán que presentó un amparo este año en esa provincia por la misma razón.

"Gracias a la lucha de las mujeres argentinas que terminó instalando en la agenda política y parlamentaria la discusión del aborto legal en la Argentina, y por la presión del clericalismo para mantener el status quo, las nuevas generaciones salieron a plantear la cuestión", explica el abogado Manuel Ochandio, de ILEC. Habla del diputado Alejandro Echegaray, "que presentó un proyecto de ley para derogar los decretos de la última dictadura militar mediante los que se les otorgan asiganciones a obispos y otros eclesiásticos". Ochandío se refiere a los decretos firmados entre 1977 y 1983 por Rafael Videla, José Alfredo Martínez de Hoz, Albano Harguindeguy, Leopoldo Fortunato Galtieri, Roberto Alemann, Nicanor Costa Méndez, Reynaldo Bignone, Juan Aguirre Lanari, entro otros. Son decretos de jubilaciones especiales, subsidios a seminaristas, sueldo de obispos y sacerdotes, exenciones de pagar impuestos como ingresos brutos y ganancias, obras de propiedades privadas, subsidios a escuelas y colegios confesionales, la cesión por parte del Estado de numerosos terrenos, edificios públicos y otros inmuebles que no pagan impuesto.

Lozada dice que los 130 millones de sueldo de los obispos es sólo una pequeña parte de la plata que entrega el Estado a la Iglesia: "Son unos 20 mil millones por año, porque sólo de subsidios a colegios confesionales se pagan 18 mil".

"Desde ILEC agradecemos la lucha feminista, porque hasta hace un año atrás nos decían que la lucha por el laicismo era una cuestión del siglo XIX -asegura Ochandío-. El patriarcado, base fundamental del sistema normativo cultural que el clericalismo impuso en el país se vio desafiado por estas mujeres, y ese desafío puso nerviosos a quienes sostienen ese clericalismo en el país. Son días históricos. Esto no es una moda. Es la demanda de una sociedad que llegó para quedarse. Las mujeres conforman hoy en el país, un movimiento político que marca la lucha del siglo por un cambio cultural definitivo".

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