Día clave: el nuevo testigo debe reconocer a los rugbiers que participaron del crimen de Villa Gesell

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Cerca de las 7 de la mañana, llegó a la sede de la Secretaría de Seguridad de Villa Gesell el vehículo que trasladó desde Pinamar a los 10 rugbiers detenidos por el

brutal crimen de Fernando Báez Sosa​, asesinado a golpes a la salida del boliche Le Brique en la madrugada del sábado 18. 

Poco después, comenzaron a llegar los "extras": se trata de jóvenes que son recolectados por la policía a la salida del boliche Pueblo Límite para participar de las ruedas de reconocimiento. Este martes se hace la cuarta y última, con la expectativa del aporte que pueda hacer el nuevo testigo que se presentó este lunes ante la fiscalía.

Su testimonio puede ser determinante para definir el mapa de quiénes golpeaban y quiénes arengaban exaltados a esos agresores, y los que de un modo u otro estuvieron implicados en el asesinato de Báez Sosa. 

Se trata de un turista de 21 años que se presentó a declarar este lunes en la Fiscalía Descentralizada de Villa Gesell, a cargo de Verónica Zamboni, que durante dos horas dio detalles que los abogados de la familia de Fernando consideran contundentes, porque consigue ubicar a por lo menos 7 de los imputados en la escena cumpliendo diferentes rolesen el crimen.

Los "extras" de la rueda de reconocimiento son buscados por la policía a la salida del boliche Pueblo Límite. (Maxi Failla)

Los "extras" de la rueda de reconocimiento son buscados por la policía a la salida del boliche Pueblo Límite. (Maxi Failla)

El nuevo testigo, que no tiene relación con los amigos de Fernando, se suma este martes a la última rueda de reconocimiento, para la que ya estaba prevista la participación de otros tres jóvenes.

"Su testimonio fue muy claro, contundente, en describir roles de estos animales que protagonizaron el asesinato", contó este lunes Fernando Burlando, aunque lamentó que más allá "de la importancia que tiene para la causa, el relato que hace es dramático".

Según explicaron desde la querella, el nuevo testigo afirmó que uno de los jóvenes lideraba el ataque y "todos los demás se movían detrás de él". Se trata de uno de los que golpeó a Báez Sosa cuando estaba en el piso, aunque no precisó de quién se trata ya que el reconocimiento se hará este martes.

El lunes, en la tercera rueda de reconocimiento, tres de los diez rugbiers fueron identificados, uno de ellos como quien aplicó puñetazos a la víctima, otro como "arengador" de los agresores y el restante como integrante del grupo aunque no en un rol específico.

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Según fuentes consultadas por este diario, el detenido Luciano Pertossi (18) fue reconocido por dos testigos como la persona que vieron pegarle trompadas a Báez Sosa frente a Le Brique. Otros dos testigos también señalaron a Ayrton Viollaz (20) y lo sindicaron como quien alentaba a los agresores a seguir pegando. Por último, a Matías Benicelli (20) un sólo testigo lo identificó como parte del grupo de rugbiers, pero no le asignó un rol concreto.

En las ruedas anteriores habían sido identificados positivamente Máximo Thomsen (20) y Enzo Comelli (19) en los roles de atacantes directos, y Ciro (19) y Lucas Pertossi (20), teniendo participación tanto dentro como fuera del boliche. 

De este modo, continúan siendo tres los detenidos que no fueron identificados en ninguna de las ruedas de reconocimiento, Alejo Milanesi (20), Blas Cinalli (18) y Juan Pedro Guarino (19), pero la querella indica que aunque los testigos no los señalaron en la pericia, hay dos de ellos que aparecen tomados por distintas cámaras, por lo que su imagen aparece en video. Solo uno aún no fue ubicado en la escena.

El imputado número 11, el remero Pablo Ventura (21), que permaneció detenido cuatro días en una comisaría de Villa Gesell y logró demostrar que esa noche, la del crimen, había cenado con sus padres en un restaurante de Zárate, no fue reconocido por ninguno de los amigos de Fernando Báez Sosa. Su abogado Jorge Santoro pidió su sobreseimiento, medida que deberá evaluar el juez de Garantías David Mancinelli.

Actualmente la fiscal Zamboni les imputa a los 10 detenidos el delito de "homicidio agravado por el concurso premeditado de dos o más personas". A dos de ellos, como coautores y al resto, en calidad de partícipes necesarios. La querella pedirá el agravante de "alevosía". En ambos casos, la pena prevista es de prisión perpetua.

Burlando consideró además que existe "un pacto mafioso" entre los acusados. Sostuvo que en algún momento tendrá que quebrarse "eso que no es camaradería, y tendrán que hablar".

Los reconocimientos se hacen en dependencias de la Secretaría de Seguridad del distrito, un galpón ubicado a unos 500 metros de la ruta 11 desde el acceso sur. Cada uno de los imputados es ubicado con tres jóvenes de características físicas similares, cada uno con un número, y los testigos, a través de una mirilla corrediza en la puerta, debe indicar si reconoce a alguno de ellos, y en ese caso, en qué circunstancia.

Esta semana se llevarán adelante distintas pericias. Una comenzó este lunes, sobre los teléfonos de los imputados, que están siendo analizados por un equipo de la Policía Federal en Mar del Plata. Los investigadores intentan conocer si después del ataque los rugbiers cruzaron mensajes o subieron algún tipo de imagen o comentario a sus redes sociales, los que, aunque hayan sido borrados, podrían ser recuperados por los peritos.

Las pericias de rastros y química, para analizar las manchas hemáticas que en distintas prendas, se llevarán adelante también esta semana. Lo que no se sabe aún es cuando se hará el peritaje scopométrico que va a comparar la marca que dejó en la cabeza de Fernando una zapatilla. La marca y modelo ya fue identificado por un laboratorio pericial de la Policía de Tierra del Fuego.

Para la querella, según explicó el abogado Fabian Améndola, "queda prueba pendiente y queda seguramente mucha gente que vio el episodio y que todavía no se animó o no supo cómo llegar a la fiscalía".

La Justicia de Garantías tiene previsto el traslado de los diez imputados una vez que finalice la rueda de reconocimiento desde la comisaría de Pinamar, donde están alojados en estas horas, a una cárcel común, que sería la Unidad Penal de Dolores. Allí permanecerán hasta tanto la fiscal defina la situación procesal de cada uno de ellos, plazo que desde la detención vence a los 30 días.

Mar del Plata. Corresponsal.

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