Tragedia en Jesús María: cómo se doma un caballo y cuál es la diferencia con la jineteada gaucha

Sociedad
Lectura

El camino para que un caballo corra a más de 55 kilómetros por hora en el Abierto de Palermo; salte obstáculos en una competencia de equitación, o divierta a una multitud con sus

piruetas en un festival de doma y folklore es largo y muy trabajoso. Lo primero que tiene que lograr un domador, cuando el animal tiene dos o tres años, es vencer el miedo y la desconfianza del animal hacia las personas.  Y para eso hay que lograr una conexión única que traspase la barrera de las especies. Esto es muy distinto a las jineteadas gauchas, en las que se monta un caballo no domado para mostrar cierta destreza o coraje. Parecido a la corrida de toros. 

“Los caballos son como las personas. Son todos distintos y tienen personalidad. La diferencia es que no te pueden decir lo que les pasa, porque no hablan. Cuando vienen chúcaros -es decir que no están domados- lo primero es vencer ese miedo, acercarse y acariciarlos para empezar a construir un vínculo”, explica Joaquín López, que aprendió a domar caballos de polo con “Polito” Ulloa y ahora trabaja con más de 45 animales por año en Colón, provincia de Buenos Aires.

En palabras sencillas, la doma de caballos es un proceso educativo mediante el cual un caballo se convierte en un ejemplar que puede ser montado por un ser humano. Después de este proceso, y una vez que el potro se sienta cómodo con el jinete, comenzaría el adiestramiento para disciplinas concretas, como dedicarse al polo, a las carreras o a las competencias de equitación.

x

Según cuentan los domadores consultados por este diario, la primera etapa es amansarlo para que esté dócil, pero en realidad siento que uno comienza a enseñarle un idioma, un lenguaje con el que se va a comunicar con el jugador. 

La doma india, el método más antiguo y amigable para educar a un equino.

La doma india, el método más antiguo y amigable para educar a un equino.

Joaquín cuenta que la doma básica dura más o menos un año. Algunos dividen el trabajo en cuatro etapas y otros en cinco o seis, con espacios de descanso para el caballo. "Es como ir a la escuela. En eso primer año aprenden lo básico, como ser montados y los comandos, para que un jinete los pueda conducir. Pero después viene la etapa más específica, que sería como la universidad, donde el caballo recibe entrenamiento según a la actividad a la que se vaya a dedicar. Que en el caso del polo son cinco años más de entrenamiento, en los que al caballo se le enseña la bocha, el palo y la cancha donde empieza a jugar". 

Los domadores explican que los caballos, al principio, nos ven como un depredador, por lo que su instinto es huir del peligro. De ahí la importancia de transmitir al caballo la confianza que necesita para vencer ese miedo, infundado durante miles de años.

"Ellos creen que tenemos garras y que los vamos a atacar. Por eso, en los primeros días de la doma, lo que hacemos es ponerlo en un corral redondo donde el caballo puede correr constantemente, pero siempre en el mismo lugar. De esta forma, el domador, con las manos cerradas, se va acercando al animal para comenzar a vencer el miedo y construir confianza". Este primer paso dura unos 20 días. 

Una vez que se logra vencer la resistencia inicial, se comienza a trabajar en el corral redondo para que aprenda a obedecer las primeras órdenes: doblar, frenar, retroceder. De a poco, se lo hace ir al tranco, al trote y al galope.

Cuando el animal está listo, se lo saca a campo abierto, donde vuelven a repasar cada movimiento. Hay domadores que trabajan un mes y medio con el animal, y luego lo dejan descansar el mismo tiempo. Otros prefieren organizar la doma en forma mensual; es decir, un mes de trabajo y un mes de descanso para el caballo.

Todos los métodos de doma persiguen el mismo objetivo final. Sin embargo existen diferencias; sobre todo en lo que al nivel de fuerza y respeto por el animal.

Joaquín utiliza lo que llama "doma racional", que es una mezcla de la doma india con otras escuelas. "Lo principal es el respecto por el animal. Nosotros nos procuramos que el caballo no se sienta amenazado o agredido. Lentamente, nos ganamos su confianza hasta que comienza a educarse".

La jineteada implica montar un caballo no domado por quince segundos.

La jineteada implica montar un caballo no domado por quince segundos.

Si bien este es el método que más se usa en Argentina, desde el sector dicen que, antiguamente, la doma era mucho más violenta y agresiva. Lo que se hacía antes era poner al caballo no domado en el corral a enfrentarse al domador. "Ahí se veía quién ganaba la pelea, el caballo o el hombre. Este método es peligroso porque el animal puede reaccionar mal y lastimar al domador", comentan fuentes del sector.

Los domadores, por otro lado, marcan la diferencia entre la doma y le jineteada. "Lo que pasó en el Festival de Doma y Folklore de Jesús María fue una jineteada. Ahí se monta por 15 segundos a un caballo no domado, que se llaman de "reserva" y se crían específicamente para esta actividad", comenta Joaquín.

La jineteada gaucha​ es una actividad tradicional de Argentina y otros países de América del Sur. Consiste en que el jinete debe sostenerse por entre 6 y 15 segundos sobre un potro (bagual o pingo). Hay varias categorías: crina limpia o potro pelado, gurupa surera o cuero, bastos, con encimera, sin boleadoras, silla, o combinaciones.

Existen dos estilos básicos de jineteada gaucha: la surera y la de los valles norteños. La primera suele realizarse montando sólo sobre un cuero y con el potro conducido por un freno en la boca. La segunda se utiliza el apero completo y el potro es conducido por una guatana o semiguatana, una pieza de cuero circular colocada en la boca del caballo.

Norberto Cossutta tenía 40 años. Murió tras accidentarse en la competencia de doma del festival de Jesús María. (La Voz)

Norberto Cossutta tenía 40 años. Murió tras accidentarse en la competencia de doma del festival de Jesús María. (La Voz)

La organización argentina de Derechos de Animales Especismo Cero ya había condenado esta actividad hace algunos años, en otro accidente donde también murió un jinete. Aquella vez, condenó las jineteadas asegurando que “estas muertes ocurridas en los campos de jineteadas no son accidentes porque las jineteadas representan violencia en sí mismas y un gran sufrimiento para los animales, por tanto es de esperar que ocurran estos hechos, como ya ha sucedido en "festivales" anteriores que se llevan a cabo en diferentes épocas del año”.

PS