La fotografía como inspiración: entregaron los premios de #SosVOSenlaRed

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En la mañana del último viernes 29 de noviembre, el teléfono sonó en cuatro escuelas del país y cambió la dinámica de la jornada escolar. María José Schiareti, coordinadora de Educación en la

Fundación Noble y quien llevó adelante la quinta edición del concurso #SosVOSenlaRed se ocupó de comunicarles la buena nueva: estudiantes de esas intituciones habían ganado los primeros premios o las menciones de honor. Las fotos ganadoras habían sido habían sido seleccionadas por un jurado de expertos entre 300 producciones que habían enviado participantes del todos el país.

“El nivel subió respecto de otras ediciones, nos sorprendió, hubo una mejor búsqueda, mejores composiciones”, dijo Juano Tesone, fotógrafo de Clarín y uno de los miembros del jurado. Lucía Merle, fotógrafa del diario y también jurado, dijo: "Me resulta interesante saber cómo miran las nuevas generaciones más allá de las fotos en las redes sociales”.

El concurso había convocado a estudiantes entre 13 y 15 años a participar enviando una o más fotos para las dos categorías; #Fotoúnica #Quiénsos o #Fotorreportaje #UnaHistoriaEnFotos. Otro jurado, Fernando de la Orden, señaló: “Es difícil contar una historia, nos encontramos con muchos casos que contaban una fotonovela, esas las descartábamos porque no está dentro de la categoría de reportaje fotográfico”.

Los ganadores con el jurado de fotógrafos de Clarín representantes de la Fundación Noble. Foto: Ariel Grinberg

Los ganadores con el jurado de fotógrafos de Clarín representantes de la Fundación Noble. Foto: Ariel Grinberg

El primer premio de #Fotoúnica lo ganó Abril Barraza, una estudiante del Colegio Presencia, de Villa Devoto. 

El jurado dijo que “el encuadre está muy bien logrado y que, en un punto, también es abstracta y transmite el mensaje que se propuso”. El epígrafe que acompaña la producción dice: Lo importante es ver aquello que resulta invisible para los demás. La ganadora, una adolescente de 14 años, explicó que con su obra quiso decir es que “no se puede opinar sin ver a la persona”.

Schiariti señaló que para que los y las estudiantes pudieran participar era condición que tanto docentes como la misma institución se involucraran. Por eso, uno de los puntos fuertes que trabajaron los participantes con los docentes fue el de los epígrafes, en el mensaje expresado en esa línea de pocas palabras pero que, bien aprovechada, puede decir un montón.

La ganadora del primer premio realizó su producción dentro de un taller de cine que tienen en la escuela; su profesor, Matías Dinardo dijo que “lo que intentan es que los estudiantes cambien el foco de las frases preconcebidas y que salgan de los estereotipos”.

Muchos docentes que ya han participado de otras ediciones incluyen la propuesta de participar en el concurso desde el vamos dentro de sus diseños curriculares. La Fundación Noble ofrece en su plataforma virtual materiales pedagógicos que pueden utilizar para estimular a los estudiantes a participar.

Los materiales incluyen microcapacitaciones que los miembros del jurado grabaron en youtube, donde aconsejan cómo hacer mejores fotos sin caer en las típicas selfies. “El acompañamiento de los docentes es muy importante”, señaló Tesone. Schiariti dijo: “Apreciamos mucho el modo en que se involucran los docentes porque lo hacen bajo la sombra y en silencio, es muy difícil arengar y motivar a los adolescentes”. Dinardo señaló que lo que lo motiva es “poder crear un diálogo con las redes sociales diferente, y que no lo hagan solo por la idea de ganar”.

La mención de Honor para la categoría #Fotoúnica quedó en manos de Patricia Ávalos, una estudiante de 15 años del instituto Centro Educativo Nuevo Horizonte de San Cristóbal. Dávalos dijo que cuando se enteró sintió como üna explosión porque no lo esperaba”. La leyenda que acompaña su producción dice: “Soy feliz simplemente siendo yo misma” . 

El jurado señaló que “es un autorretrato que habla de la identidad sin mostrar el rostro, que es lo más habitual: hacerse una selfie. Hay una búsqueda para hablar de la identidad de género, comunica muchas cosas acerca de la vida de los adolescentes, qué piensan, cómo se ven representados”. Ese tema, el de la perspectiva de género, estuvo presente en todas las producciones. Ávalos dijo que parte de su inspiración surgió a partir de los talleres de educación sexual integral (ESI). “Todo lo que contaron está relatado con mucha responsabilidad y sensibilidad” dijo Lucía Merle.

La segunda categoría era la de fotorreportaje, con una una historia de la realidad a través de una serie de fotos. El primer premio lo ganaron María Liz Martínez Riveros y Johana Franco Armoa, dos alumnas de la Comunidad Educativa Filii Dei, del barrio 31 en Retiro. Se titula  “Sus Manos”.

Estas dos alumnas conmovieron con su proyecto porque visibiliza uno de los temas fundamentales dentro de las disparidades de género, que es el tema de los cuidados: mostraron las manos de la mamá de Liz a través de todos los trabajos que hace a diario para llevar adelante su vida y la de su familia. Se ven manos que cosen, que limpian, que cocinan.

“Este trabajo nos gustó mucho porque a partir de la vida cotidiana de fotografiar las manos de una mujer se cuenta la vida de todo un barrio sin caer en los estereotipos que estamos acostumbrados a reproducir o a ver en las redes sociales. Vivimos en un mundo donde la invasión visual es muy fuerte y de tantas imágenes que nos rodean, a veces dejamos de ver. Por eso rescatamos que una historia cotidiana a través de las manos de una mujer nos hace detener la mirada y entrar en el mundo de ese barrio y de las personas que lo habitan”, destacó el jurado.

Verónica Maniscalvo, la profesora del taller de Lengua y Escritura, fue quien aceptó acompañar a las chicas ya que el plan de participar surgió de ellas. “Un concurso te puede abrir nuevos caminos, una profesión”, dijo y detalló la seriedad con que las chicas habían participado y elaborado todo lo que presentaron.

Por último, la Mención de Honor del la categoría fotorreportaje quedó para un colectivo de estudiantes del Colegio Regina Apostolorum de Rafael Calzada, compuesto por Tobías Rojas, Camila Zárate y Elizabeth López Vargas y Noelia Gutierrez. El título de la obra es Espejismo y se puede ver acá: https://www.instagram.com/p/B2eakuFhJiJ/

“Este reportaje nos resultó interesante porque visibiliza las identidades de género que por lo general no son historias que se muestran ni en las redes ni en los medios de comunicación pero que son importantes de comunicar. En ese sentido, el abordaje de la mirada tiene perspectiva de género porque no se cae en el cliché ni en los estereotipos que nos rodean”, señaló el jurado.

A la fiesta de entrega, además de quienes ganaron, fueron varios docentes que destacaron que este concurso fortalece el hábito de “discernir, pensar y acordar”, todas acciones muy importantes para cualquier actividad que uno se proponga en la vida. Ademas de las instituciones se acercaron muchos familiares que contaron que tenían que adaptarse a que sus hijas e hijos salieron a “sacar fotos”. Schiariti aseguró que es muy importante que los estudiantes incluyan esta práctica en sus agendas y que se animan a subir producciones íntimas a las redes donde muestran temas como el bullying, los noviazgos violentos o problemas de desórdenes alimenticios. “Muestran lo que ven”, dice, una cosa es subir una selfie y otra mostrar las manos de tu mamá y examinar un problema social”. La mamá de Johana, dijo que algo que destaca de este concurso es la posibilidad de contar otras historias. “El barrio (31) es muy difícil, siempre se cuentan cosas que no son buenas, no cuentan las vidas de los que trabajamos. Y de esos somos muchos”.