Música, choripanes y mucha agua: el calor agobiante no detuvo a los militantes K que festejan en Plaza de Mayo

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El sol derretía el helado que el movilero de televisión acababa de comprar. Fueron treinta segundos en los que ese pedazo de hielo color uva se le deshizo entre los dientes.

Nada podía detener el calor sofocante que pegaba con fuerza desde arriba, pero también desde abajo, porque del pavimento brotaba vapor. Por eso las fuentes de la Plaza de Mayo se transformaron en el oasis de la jornada.

Alberto Fernández todavía no había llegado a la Casa Rosada, pero al mediodía en una parrilla pegada al Cabildo ya no quedaban choripanes. Justo en ese sector se ubicó el "polo gastronómico peronista", como lo nombró un camarógrafo que pasaba por allí. Decenas de puestos de comida humeantes confundían el aroma entre los fuegos artificiales que explotaban cerquita y las bondiolas que crujían.

Casi que no hacía falta encender el fuego. La prueba de cocinar un huevo frito en plena vereda hirviendo hubiese sido uno de esos mitos chequeables. La temperatura pasadas las 14 horas trepó a los 37 grados y la ambulancia ubicada en el edificio de la AFIP llevó en cuestión de minutos a dos personas que se desmayaron por el calor.

El calor no impidió el festejo de los militantes en la asunción presidencial de Alberto Fernández. Foto: Juano Tesone

El calor no impidió el festejo de los militantes en la asunción presidencial de Alberto Fernández. Foto: Juano Tesone

Nada de eso impidió la fiesta. Desde los parlantes se escuchaba cuarteto y ahí nomás empezó el trencito de la alegría. En círculos, de un lado al otro, que crecía a medida que se sumaban los militantes. Faltó la Mona Giménez, pero no así los grupos Eruca Sativa, Sudor Marika, Los Tipitos, Los Superratones y los solistas Iván Noble y Bruno Arias, que subieron al escenario uno detrás del otro.

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De hecho, la multitud estalló cuando el ex líder de Caballeros de la Quema cantó "Avanti morocha", un hit emblema del kirchnerismo. Después de esa interpretación, los militantes comenzaron a cantar "Cristina corazón, acá tenés los pibes para la liberación". 

También fue el momento en el que decenas de personas comenzaron a asomarse por los balcones de la Casa Rosada para cantar junto a los manifestantes.

El calor no impidió el festejo de los militantes en la asunción presidencial de Alberto Fernández. Foto: Maxi Failla

El calor no impidió el festejo de los militantes en la asunción presidencial de Alberto Fernández. Foto: Maxi Failla

Los árboles de la plaza eran el refugio perfecto, por eso la gente se amontonaba bajo sus ramas y cada porción de sombra cotizaba en bolsa. Casi tanto como los $300 que vale la remera con la frase "Volvimos". El rostro de Cristina Kirchner estaba mucho más presente en el merchandising que el de Alberto F. En los almanaques, banderas y pañuelos de los vendedores ambulantes.

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Aunque también hubo espacio para Dylan, el perro del nuevo presidente. En un papel pegado sobre una pared se leía: "Dylan hoy te convertiste en héroe. Sacaste al gato de Olivos", junto a una foto del animal que ahora reemplazará a "Balcarce", la mascota de Macri.

El calor no impidió el festejo de los militantes en la asunción presidencial de Alberto Fernández

El calor no impidió el festejo de los militantes en la asunción presidencial de Alberto Fernández

Las botellitas de agua se conseguían por $50 y salían de las mismas heladeras de telgopor donde también habitaban los helados, ese que el cronista de televisión tuvo que comer en treinta segundos porque el sol casi se lo hace desaparecer.