Un síntoma frecuente en verano: ¿Por qué puede sangrar la nariz y qué hacer cuando ocurre?

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El sangrado de nariz o epistaxis es un cuadro bastante común en la población en general, más frecuente en niños y adolescentes. Ocurre, en su mayoría, en épocas de temperaturas altas, sol caliente y la

humedad baja, lo que se suma a la congestión nasal habitual en estas estaciones. Los vasos sanguíneos se dilatan, pueden romperse, y se produce un sangrado repentino. El uso crónico de gotas nasales (que se usan como descongestivos) también favorece la aparición de epistaxis.

En los niños, la presencia de parásitos y los cuerpos extraños son causa frecuente de epistaxis. En este último caso, la mayoría de las hemorragias se debe a los intentos por extraer los cuerpos extraños de manera casera y con maniobras inadecuadas.

Los traumatismos en la nariz y en la cabeza pueden dar lugar a sangrados leves o profusos. Las anomalías en el tabique nasal (de nacimiento o adquiridas, por ejemplo, con un traumatismo) son otras causas frecuentes de hemorragia nasal.

Como cualquier otro cuadro de hemorragia, sea leve o abundante, generalmente asusta, pero la mayoría de las veces cesa en forma espontánea. No obstante, los especialistas lo consideran una urgencia.

La hemorragia se origina en las fosas nasales, donde abundan arterias y capilares, que son los encargados de calentar el aire que ingresa desde el exterior; se dice entonces que actúan como radiadores artificiales para calentar el aire que inspiramos y que llegue a los pulmones en buenas condiciones.

La gravedad del sangrado está dada por el volumen y la duración, la recurrencia y la ubicación (anterior o posterior).

La mayoría de los sangrados provienen de la parte anterior del tabique nasal, que es una zona muy vascularizada. El cuadro se complica cuando el sangrado es abundante y, muchas veces, muy difícil de parar. La mayoría de estos sangrados proviene de la parte posterior (mas común en adultos) y se debe a otras causas (como la presencia de tumores benignos o malignos), por lo que reviste mayor gravedad.

Lo principal ante un sangrado nasal, es mantener la calma. Luego, está indicado:

- Usar guantes.

- Respirar por la boca.

- Colocar la cabeza y el cuerpo ligeramente hacia adelante.

- Taponar con algodón embebido con agua oxigenada.

- Presionar las fosas nasales con los dedos en forma de pinza durante al menos 15 minutos.

En caso de que estas medidas no logren detener el sangrado, se debe concurrir a un centro asistencial. Como mencionamos antes, si el sangrado es muy abundante puede tratarse de una hemorragia posterior, por lo que la consulta a un centro que cuente con especialistas otorrinolaringólogos se debe realizar en forma urgente.

Lo que no hay que hacer ante un sangrado nasal

Ante un cuadro de hemorragia nasal, es tan importante saber qué hacer como saber qué no se debe hacer. No se recomienda:

- Colocar la cabeza hacia atrás (de esta manera la sangre va hacia la garganta y puede causar asfixia).

- Utilizar gasa para tapar la fosa nasal sangrante embebida en vinagre o alcohol.

- Usar otros remedios caseros.

Prevención de las hemorragias nasales

En las personas que tienen factores de riesgo (anomalías anatómicas del tabique, alergias y congestión nasal crónica, parásitos en el caso de los niños), las medidas de prevención corresponden al tratamiento de estos factores. El manejo adecuado de la calefacción también es muy importante.

Es clave tener en cuenta que en las estaciones cálidas se recomienda no permanecer bajo el sol entre las 10 y 16 horas y usar gorras o sombreros, ya que la vasodilatación causada por el calor ambiental también puede provocar rotura de los capilares de la nariz y causar hemorragias nasales.

PS