Federico Sebastián Marín, conocido como Morenita, fue uno de los prófugos más buscados del país. Hasta el día de su captura, el 12 de octubre pasado, el Ministerio de Seguridad de la Nación ofrecía una recompensa de 1.500.000 pesos por datos sobre su paradero. En la casa en la que fue atrapado, su esposa, María Lourdes Alegre, cumplía prisión domiciliaria.
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