Cómo los celulares ayudan a resolver crímenes

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Así como los celulares están presentes a lo largo de toda nuestra rutina y casi que se convirtieron en una extensión de nuestro cuerpo, los teléfonos dejan un rastro de nuestra

actividad como huellas digitales.

En los historiales de mensajes está registrado con quién hablamos, cuándo y qué dijimos. En las aplicaciones de mapas se puede ver las rutas que hicimos, la hora exacta y el tiempo que estuvimos en cada lugar. En las galerías de imágenes tenemos el recuerdo vivo de todo lo que quisimos registrar. Y no, las fotos, los videos y los audios nunca se pueden borrar definitivamente de la memoria del teléfono. Tampoco el historial de las antenas de celular que activamos cada vez que usamos la línea.

Muchas veces útil y otras tantas irrelevante para nosotros, la huella virtual que dejamos cada vez que tenemos un celular en la mano se convirtió en un elemento fundamental en las investigaciones criminales.

“En una investigación para dar con el autor de un delito, a lo primero que uno echa mano es a saber qué celular tiene el investigado. Hoy todos los casos arrancan por ahí, porque todos tenemos un teléfono móvil o más”, dijo el comisario Ricardo Rubén Rocha, del área de ciberdelito de la Policía Federal​.

Por ejemplo, las conversaciones telefónicas que Ariel “Guille” Cantero, líder de Los Monos, mantuvo desde la cárcel con tres líneas de teléfono derivaron en mayo pasado en 40 allanamientos en los que fueron detenidas 34 personas.

Ariel "Guille" Cantero, en el juicio contra la banda de Los Monos. Foto: JUAN JOSE GARCIA

Ariel "Guille" Cantero, en el juicio contra la banda de Los Monos. Foto: JUAN JOSE GARCIA

Cuando los investigadores descubrieron que Cantero tenía tres celulares en su celda, no se los secuestraron de inmediato. Dejaron que los siguiera usando y así pudieron descifrar las conversaciones que mantenía en código y con quiénes hablaba.

“Los investigadores pueden solicitar a las compañías de telecomunicaciones el registro de llamadas de un abonado que se está investigando. Así se puede saber cómo se relaciona con otra persona investigada, con quiénes habla. Y se puede dar con más integrantes de una banda”, sostiene Rocha a Clarín.

“Otra cosa que se le pide a las compañías son los registros de impacto de antena. Eso da indicios si una persona estuvo en un lugar en un momento determinado”, agrega.

Uno de los últimos casos en el que las antenas fueron fundamentales para llegar a los sospechosos fue el crimen de un matrimonio en Parque Avellaneda, el 11 de junio pasado. Un mes después del doble homicidio de Antonio Chirico (71) y María Delia Speranza (63), la Justicia ordenó la detención de una pareja de oficiales de la Policía de la Ciudad​.

María Delia Esperanza (63) y Alberto Antonio Chirico (71), el matrimonio asesinado en su casa de Parque Avellaneda.

María Delia Esperanza (63) y Alberto Antonio Chirico (71), el matrimonio asesinado en su casa de Parque Avellaneda.

La pista que llevó a los investigadores hacia los acusados se confirmó con el rastreo de su ubicación a través de las antenas de celular que captaron sus movimientos en la zona donde vivía el matrimonio, el día y a la hora del crimen.

Además de los registros de llamadas, las escuchas y la ubicación que brindan las antenas, los aparatos también juegan un rol clave cuando son secuestrados en una escena del crimen o en poder de un sospechoso.

En el caso del crimen de Fernando Pastorizzo (20) y por el que fue condenada a perpetua Nahir Galarza (21), el peritaje a los teléfonos de la víctima y de la autora fue clave para probar la relación que había entre los dos.

Nahir negaba haber tenido un vínculo estable con Fernando, asesinado de dos balazos la madrugada del 29 de diciembre de 2017 en Gualeguaychú. Pero los peritos comprobaron que en un año entre los dos intercambiaron 104 mil chats. Así se comprobó que mantenían un “noviazgo” y por eso uno de los agravantes que recibió la joven en su condena por homicidio fue el del vínculo.

Nahir Galarza fue condenada por matar a su novio, Fernando Pastorizzo (21).

Nahir Galarza fue condenada por matar a su novio, Fernando Pastorizzo (21).

No obstante, los investigadores tuvieron dificultades para acceder a todo el contenido de Pastorizzo en su celular, protegido por un PIN que sólo la víctima conocía.

Los contenidos protegidos por contraseñas no son el único problema que enfrentan los investigadores. “Otro inconveniente es la gran capacidad de almacenamiento y procesamiento que tienen hoy los celulares. Eso hace cada vez más costoso obtener la evidencia. Se necesita obtener mucho almacenamiento para hacer una copia forense”, explica Rocha.

Solo en el área de ciberdelito de la Policía Federal se peritan alrededor de 200 celulares al mes. Además, en la fuerza existe el área de Apoyo Tecnológico Judicial, que trabaja directamente con la Justicia en pericias informáticas y de telefonía móvil.

Crímenes resueltos por celular

Según estimaciones oficiales, en el país se robaban alrededor de 5.000 celulares por día el año pasado. Cerca de la mitad de ellos en la Ciudad de Buenos Aires. Esos aparatos también pueden “hablar” a través de su ADN: el “IMEI”. El International Mobile Equipment Identity (en español, Identidad Internacional de Equipo Móvil) es un código pregrabado por el fabricante. Este código identifica al dispositivo a nivel mundial tenga o no chip. 

Para combatir el robo de teléfonos, el Ministerio de Seguridad de la Nación creó un registro oficial de IMEI's para que los usuarios puedan inscribir su aparato allí y darlo de baja en caso de pérdida o robo. 

Hace poco, el IMEI de un teléfono robado cambió por completo el rumbo de una investigación por un crimen que conmocionó al país. El del colectivero de la línea 620 Leandro Alcaraz (26), asesinado el 15 de abril de 2018 por ladrones que pretendían viajar sin la SUBE en Virrey del Pino (La Matanza).

El colectivero Leandro Alcaraz fue asesinado en La Matanza. Foto Juano Tesone.

El colectivero Leandro Alcaraz fue asesinado en La Matanza. Foto Juano Tesone.

Por el caso, la Policía detuvo primero a dos “perejiles” de 17 y 18 años. Pero el hallazgo de un celular que los asesinos de Alcaraz le robaron a una mujer después del crimen cambió el rumbo del caso. Los investigadores rastrearon ese celular a través de su IMEI y lo encontraron. Y empezaron a desandar el camino que hizo ese aparato hasta llegar a los nuevos sospechosos: dos hermanos paraguayos.

El teléfono de Anahí Benítez (16), la adolescente asesinada en 2017 en Lomas de Zamora, también apareció cuando el número de IMEI impactó en una antena de telefonía, a pesar de que la persona que lo usaba le cambió el chip. La Policía geolocalizó el aparato y dio con un adolescente que contó que su padre le había regalado el celular. El hombre dijo que encontró el teléfono en un baldío y estuvo detenido e imputado por "encubrimiento agravado".

El GPS de los celulares, que llegaron al país hace 30 años, también sirvió una gran cantidad de veces para dar con autores de un robo a las pocas horas. Como el caso del medallista olímpico Iñaki Mazza (18), que en febrero pasado sufrió el robo de su bicicleta BMX con la que consiguió el oro olímpico en los Juegos de la Juventud, su celular, una cámara, un dron y una tablet.

Iñaki Mazza (izq.), campeón olímpico de la Juventud en Buenos Aires 2018.

Iñaki Mazza (izq.), campeón olímpico de la Juventud en Buenos Aires 2018.

Gracias a la geolocalización del teléfono, la Policía pudo ubicar a uno de los ladrones en la villa 31, de Retiro. También habían publicado la cámara por Facebook. El sospechoso cayó luego de una “compra controlada”.

Una combinación de todos estos elementos también fue clave para enjuiciar a los acusados del secuestro, violación y crimen de Candela Sol Rodríguez (11) e identificar a los presuntos autores intelectuales que se encuentran a la espera del juicio oral.

El Tribunal Oral en lo Criminal (TOC) 3 condenó a prisión perpetua a Hugo Bermúdez y a Leonardo Jara, y a 4 años de prisión a Fabián Gómez, los tres acusados por el crimen de Candela Sol Rodríguez, la niña de 11 años secuestrada y asesinada en 2011 en Hurlingham. Foto Diego Díaz

El Tribunal Oral en lo Criminal (TOC) 3 condenó a prisión perpetua a Hugo Bermúdez y a Leonardo Jara, y a 4 años de prisión a Fabián Gómez, los tres acusados por el crimen de Candela Sol Rodríguez, la niña de 11 años secuestrada y asesinada en 2011 en Hurlingham. Foto Diego Díaz

Los análisis de impacto de antena revelaron uno de los lugares donde estuvo secuestrada la víctima.

Además, el entrecruzamiento de llamadas y mensajes entre los acusados permitió a los investigadores confirmar su participación en el crimen. También se peritaron 70 teléfonos secuestrados durante el caso.

El misterio por la desaparición del financista Damián Stefanini (49), que cumplió cinco años el 17 de octubre pasado, en Vicente López, podría desentrañarse con el análisis de las líneas telefónicas.

Caso Damián Stefanini. El análisis de una de las llamadas del empresario, realizada el 10 de octubre de 2014, y todas las comunicaciones que captó la misma antena.

Caso Damián Stefanini. El análisis de una de las llamadas del empresario, realizada el 10 de octubre de 2014, y todas las comunicaciones que captó la misma antena.

El trabajo del fiscal federal de San Isidro Fernando Domínguez sobre el celular del empresario logró reducir de 6.000 a 115 las líneas telefónicas a analizar que se usaron en un radio de 500 metros de las llamadas concretadas por Stefanini, casi al mismo tiempo que él, en más de una oportunidad en dos días o más del período analizado.

Esta es una modalidad que ya tuvo excelentes resultados en otra causa compleja: la del doble crimen narco de Unicenter, ocurrido la tardecita del 24 de julio de 2008 en el estacionamiento del shopping de Martínez.

Doble crimen de Unicenter, el momento del hecho.

Doble crimen de Unicenter, el momento del hecho.

En ese expediente fue central el análisis de los llamados realizados por los sicarios el día del ataque, que terminó demostrando cómo los asesinos (los barrabravas de Boca Víctor Hugo "El Pelado" Ovejero Olmedo y Jorge Daniel "El Zurdo" Moreyra) habían seguido durante horas a sus víctimas, Hector Edilson Duque Ceballos (35, alias Monoteto) y su guardaespaldas, Jorge Alexander Quintero Gartner (36), antes de ejecutarlas.

Los celulares, así, tienen información valiosa para los investigadores criminales. Algo que sabía, por ejemplo, el asesino de Nora Dalmasso (51), la mujer estrangulada el 26 de noviembre de 2006 en su casa del country Villa Golf de Río Cuarto, Córdoba, que se llevó de la escena del crimen uno de los dos teléfonos que usaba la víctima e impidió conocer su contenido.

EMJ

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