La bala que destapó las mentiras de la Policía detrás de un asesinato por error

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La casa quedó a medio hacer. Las ventanas tapiadas, el cemento a la vista... una obra detenida en el tiempo. Este rincón de Ituzaingó quedó estático el 12 de septiembre de

2016. Sería -soñaban- el lugar donde criar a "Pedrito", que por entonces apenas acumulaba dos semanas de vida. Pero cada detalle elegido de a dos quedó quieto el día que asesinaron a Diego Roda (39). La bala que lo mató también hirió en una mano a Virginia Tueso (32), su mujer, y quedó atrapada entre el panel y la chapa de la puerta del auto. Ese proyectil sería, sin que nadie pudiera preverlo, la clave de todo lo que vendría después.

Primero se dijo que a Diego Roda lo mataron tres ladrones que habían robado una camioneta en Villa Pineral, en Caseros, y que la Policía persiguió por Tres de Febrero, San Martín y, después, por Ituzaingó. Los tiros -insistieron- fueron porque la Peugeot Partner se detuvo al reventar una rueda y quisieron robar el Volkswagen Vento de Diego para continuar la fuga. Esa versión duró unos 500 días o 873 fojas de un expediente.

La víctima del asalto no reconoció a ninguno de los acusados y nunca hubo detenidos por ese hecho. Mucho menos por el crimen de Diego.

María del Carmen Peche (63), mamá del verdulero Diego Roda (19), asesinado en Ituzaingó. Foto: Luciano Thieberger.

María del Carmen Peche (63), mamá del verdulero Diego Roda (19), asesinado en Ituzaingó. Foto: Luciano Thieberger.

Pero para enero de 2018 una comisión especial investigó y descubrió un testimonio que abriría el camino en otra dirección: “Se escuchó el chirrido de la frenada, las personas pasaron corriendo por la esquina y, después de que llegó la Policía, sonaron los disparos”.

La versión cambiaba y no se parecía en nada a la oficial. La pericia sobre la vaina que encontraron estancada en la puerta reveló la verdad: era de un policía local de Ituzaingó.

A Diego, entonces, no lo mataron ladrones escapando a la carrera. A Diego lo mató un policía que no se identificó ni dio la voz de alto: la misma fuerza que durante un año y tres meses hizo allanamientos, pericias y actas para desviar la investigación.

Virginia estaba en el asiento del acompañante y "Pedrito", un bebé de 12 días, en una sillita del asiento trasero. "Gatillo fácil no alcanza para este caso: a Diego lo acribillaron y podrían haber masacrado una familia, gracias a Dios eso no pasó", denuncia Gerónimo Podestá (43), el abogado de la familia. 

Lo cierto es que esa posibilidad no fue analizada en el expediente hasta bastante avanzada la causa. Detuvieron a dos hombres y los acusaron de ser los autores del robo, pero como la víctima del primer asalto no los reconoció, quedaron libres. Hubo varios allanamientos y siguieron distintas pistas hasta dar con otros dos que habrían sido los autores reales del robo: "Nosotros somos ladrones, no asesinos", insistieron una y otra vez. Como no había pruebas tuvieron que liberarlos. 

“Todo fue relleno, la Policía sabía desde el primer momento quién había sido. Fue todo una tomada de pelo para burlarse de nuestro dolor. Yo creo que fue gracias a Diego, para que no camine más, para que no siga golpeando puertas. Pero mientras la Justicia se toma todo su tiempo, nosotros estamos agonizando. Ya está, ya salió todo a la luz: ahora los queremos presos, no en la casa ni con domiciliaria, porque yo a mi hijo lo tengo bajo tierra, veo pasto cuando lo visito. Ellos están con su familia y yo no tengo nada", le dice a Clarín María del Carmen Peche (63), la mamá de Diego Roda, en el living de su casa.  

Diego manejaba la verdulería "El Económico", en Brandsen y Belén, en Ituzaingó, un negocio que Omar Roda (72), su papá, fundó hace 50 años. "Diego era todo. Yo a veces pienso que si estuviera acá nos dirían: 'dejen, no se preocupen por mí, pero cuídenme a los chicos'. Por eso seguimos, por los chicos, por la familia y los que nos quieren. Pero es muy difícil todo esto", se angustia Omar, que volvió a hacerse cargo del negocio tras la muerte de su hijo y que acompaña a su esposa en el reclamo de justicia.

El crimen de Diego Roda (39), en Ituzaingó. Foto Gustavo Ortiz.

El crimen de Diego Roda (39), en Ituzaingó. Foto Gustavo Ortiz.

La investigación estuvo en manos de Marcelo Tavolaro, de la Fiscalía descentralizada N° 1 de Ituzaingó. "Esto se descubrió después de tanto batallar con cuestiones que no cerraban. Los policías nunca habían declarado que habían disparado. Lo único concreto es que el plomo secuestrado fue cotejado y corresponde a un policía local que ya fue identificado. También faltan vainas que están en las actas pero no físicamente para ser cotejadas. Tengo que reconstruir todo, son mil hojas que no sirven para nada", advirtió Tavolaro. 

Hasta ahora, y a pesar de que la pericia confirmó que la bala que mató a Roda salió del arma de un policía, no hay ningún imputado por el crimen ni por el robo, mucho menos detenidos: ni los ladrones ni los policías que participaron del hecho. Tampoco agentes que fraguaron las actas o que tuvieron contradicciones en los relatos.

Los cuatro oficiales bajo sospecha

Fuentes del Ministerio de Seguridad de la Provincia de Buenos Aires confirmaron a Clarín que "los cuatro oficiales de Policía involucrados están fuera de la fuerza hace un año y medio aproximadamente". Se trata de "Fernando Aníbal Grane (29), cesante porque estuvo vinculado a otro hecho. Y Gerardo Gabriel San Miguel (33), Maximiliano Gastón Ramos (37) y Camila Pazos (28), en disponibilidad por desafectación. San Miguel y Ramos ya habían sido investigados con anterioridad por la Auditoría por otros hechos", detallaron.

El oficial Grane estuvo involucrado en otra causa en 2017 cuando baleó a un joven con su arma reglamentaria en una discusión de tránsito. 

Sin embargo, la investigación de Asuntos Internos no tuvo un correlato judicial. Después de que suspendieran al fiscal general de Morón, Federico Nieva Woodgate, vinculado a una causa por crímenes de lesa humanidad, Karina Iuzzolino y Alejandro Varela (los interinos a cargo) revisaron el expediente.

Hace unos días resolvieron ordenar a Tavolaro que abra una causa paralela a la del crimen de Roda para investigar a los policías que participaron de la las pericias y determinar si se cometieron delitos para encubrir el homicidio.

Además, se le pidió al fiscal que cite por última vez a un comisario que estuvo a cargo de la recolección de pruebas y que en reiteradas oportunidades faltó a las citaciones de la justicia. Iuzzolino instó a que se use la fuerza pública si vuelve a ausentarse y pidió que se realice una reconstrucción del hecho para avanzar con la investigación.

"Una vez yo me fui de pesca y cuando volví estaba Diego en casa. Me pidió ir a conversar a mi cuarto y yo me preocupé, pero cuando entré había remodelado todo. Compró un televisor, aire acondicionado, luces. Yo le dije que no tenía que hacer nada por nosotros, que con el amor que nos daba pagaba todo. Pero él quiso hacer eso por nosotros. Ese fue Diego Roda, mi hijo, ¿qué podemos decir nosotros? Es tremendo, Diego es tremendo. A mí me cuesta mucho, me cuesta muchísimo hablar, me cuesta mucho seguir. Dios sabrá porqué de todo esto, pero no se entiende", lamentó Omar.

Y María del Carmen, en otro Día de la Madre sumido en el triste recuerdo de su hijo, cerró: "Lo único que siento yo es mucha impotencia, me tomaron el pelo como quisieron, se burlaron de nuestro dolor como quisieron y eso no tiene perdón. Ahora lo único que quiero es justicia por mi hijo".

EMJ

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