La banda de los BMW: de la marginalidad en el bajo Boulogne a los viajes y coches caros

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El crecimiento patrimonial de un grupo de familias amigas que viven en el bajo Boulogne, una zona marginal de San Isidro, fue tan meteórico como notorio. Aunque no robaban en el barrio, casi todos los vecinos ajenos a la banda sabían a qué se dedicaban. No les temían, pero tampoco se animaban a denunciarlos. Los investigadores sospechan que esta organización –conocida como la de los BMW– vaciaban casas y ejecutaban entraderas en la zona norte del conurbano bonaerense hace más de una década, con una logística y profesionalismo que fueron perfeccionando con el paso de los años.

Hacía varios meses que los hermanos Eduardo y Humberto Galván –señalados como los líderes– habían decidido mudarse a una localidad más tranquila y exclusiva de Ingeniero Maschwitz, aunque regresaban cada vez que planificaban un golpe para dividir tareas o repartir el botín. En las nuevas residencias que habían alquilado, y sin tantos vecinos cerca, nadie podría sorprenderse del paso de un BMW Serie 3, cuyo valor de mercado supera el millón y medio de pesos.

Las fuentes consultadas por PERFIL aseguraron que Eduardo, alias “El Mara”, y Humberto, conocido como “El Poki”, elegían las casas que iban a robar y organizaban a los grupos que después ejecutaban los golpes. Ellos no tomaban contacto con las víctimas –en el caso de las entraderas–. “No querían exponerse”, dice a PERFIL uno de los investigadores del caso, aunque cuando se trataba de un atraco importante los jefes controlaban los movimientos y daban indicaciones desde la calle para no fallar.

Los delincuentes que entraban a robar tenían que cumplir dos premisas claves para asegurar el éxito de la operación: no permanecer más de 90 minutos en el objetivo y mantener una comunicación telefónica abierta para que uno de los organizadores pudiera escuchar lo que sucedía en el interior de la finca asaltada.

Segun la investigación, diez de los 14 miembros que permanecen detenidos en los calabozos de la Dirección Departamental de Investigaciones (DDI) de San Isidro cumplían el rol de ejecutores: Cristian “El Enano” Arancibia, Leonardo “El Pelado” Soria, Lucas “El Rengo” Lastra, Juan “Korol” Lekic, Leonardo Soria, Brian “El Tonto” Muñoz, Nicolás González, Yamir Antiman, Mariano “Mati” González y Lucas Indraccolo. “Suponemos que la división de los botines era pareja por la cantidad de bienes que fueron adquiriendo casi todos”, cuenta uno de los pesquisas.

París, París. Antiman, por ejemplo, viajó a Europa en el mes de enero acompañado de su novia. Conoció cuatro países: Suiza, Francia, Italia y España. Pero fue solo un plan de placer. También hizo sus “negocios”, según se desprende de una escucha telefónica en la que se jacta de lo fácil que es robar en Francia. Como cualquier turista, Antiman se fotografió en la Torre Eiffel y el Arco del Triunfo. Otro amante de los viajes es “Korol” Lekic, quien también habría gastado parte del dinero de los robos para hacer turismo.

Mauro Fernández, Pablo “Javito” Silva, y Sergio “El Gordo” Román estaban a cargo de la logística y la inteligencia previa, según señalan las fuentes. No solo estudiaban los movimientos de la casas que elegían, sino que en algunos casos ingresaban antes para saber si valía la pena entrar a robar. La mayoría de los golpes los concretaban de noche. Eso sí, la inteligencia la hacían de día.

Los investigadores sospechan que hacía más de diez años que operaban en el norte del conurbano, y que preferentemente robaban en los barrios más exclusivos de San Isidro y Vicente López.

La banda es conocida como la “De los BMW” por una sencilla razón: siete de los 14 integrantes detenidos se movían en coches de la marca alemana. Entre ellos los hermanos Galván, Arancibia, Miranda y Fernández.

Según cuenta uno de los detectives que participó de la pesquisa, los delincuentes arrancaron con escruches, pero con el tiempo se animaron a dar golpes armados, bajo la modalidad “entraderas”.

“La cantidad de hechos que cometieron es incalculable”, responde esta fuente cuando se le pregunta sobre los ingresos ilícitos que podrían haber generado en estos años.

Recién en mayo de 2018 los detectives recibieron información anónima con datos y nombres de los supuestos autores. Algunos sospechan que el delator sería un eslabón perdido dentro de la organización. Un ‘buche’ despechado.

El increíble golpe que transmitieron en vivo

La banda tenía como costumbre ingresar a robar con un teléfono celular abierto que los conectara con el exterior. Así los hombres que monitoreaban los movimientos en la calle podían seguir el minuto a minuto del golpe.

En marzo pasado, los investigadores estaban escuchando todas las conversaciones de una de las líneas atribuidas a la banda. La sorpresa fue grande cuando advirtieron que estaban asaltando a una familia en una casa de Vicente López.

Los pesquisas siguieron el robo en vivo, aunque no pudieron establecer la dirección exacta del robo, como para abortar el plan delictivo.

En la grabación, que forma parte del expediente judicial que investiga el fiscal Patricio Ferrari, se escucha el golpe desde el minuto cero.

Se oyen los pasos y hasta las voces de aliento entre los delincuentes antes de sorprender a sus víctima: “Dale vamos, vamos”, le dice uno de los ladrones a otro, y enseguida le ordena que cierre la puerta.

Para generar confusión se presentan como “policías”. “Levantá la mano, no grites y callá a los perros”, le exige a un hombre.

“¿Sabes lo que venimos a buscar? La plata que tenés en la escalera”, le explica mientras de fondo se escucha llorar a una mujer.

“Hagan callar a los perros, amigo”, le exige el ladrón que monitoreaba el atraco desde la calle.

No habían pasado ni dos minutos y uno de los autores comienza a ponerse nervioso:

“No te hagas el pelotudo. Escuchá viejo: ¿Dónde están los dólares? ¿Dónde está la plata?”, reclama de manera insistente y logra su objetivo: “En la mesita de luz”, revela la víctima.

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