Para el abogado de las víctimas de Grassi, "el cura Lorenzo es más audaz y peligroso"

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Grassi que "odia a las mujeres" y tiene tres denuncias por abuso

Juan Pablo Gallego, el abogado querellante en la causa por la que se condenó a Julio César Grassi a 15 años de prisión por abuso, no duda: “El cura Eduardo Lorenzo es un tipo más audaz y peligroso”, dice a PERFIL.

Gallego también asiste a las tres víctimas que en las últimas semanas denunciaron por abuso sexual a Lorenzo, el ex capellán del Servicio Penitenciario Bonaerense.

La comparación con el fundador de la Fundación Felices los Niños es inevitable por varias razones: ambos son sacerdotes, están acusados por los mismos delitos y mantienen un vínculo cercano. Como capellán del SPB –cargo que ocupó hasta abril pasado, aunque sigue cobrando el sueldo–, Lorenzo conoció a Grassi en la cárcel y con el tiempo se convirtió en uno de sus confesores.

Para Gallego, el cura platense “ha construido una red de relaciones que lo protegen. Es un tipo hábil, peligroso, con poder económico y muy ligado al poder político”. Al igual que Grassi, Lorenzo no solo tildó de “mentirosas” a sus víctimas, sino que además intentó acercarse a ellas cuando se enteró de las denuncias.

Una semana antes de la declaración de Julián B. (32) llamó a su casa para victimizarse y jurar que nada de lo que decía el joven empresario “era real”.

La Iglesia católica también los protegió. Pese a la gravedad de las denuncias que recibieron, tanto Grassi como Lorenzo no perdieron los votos y pueden celebrar misa.

El padre Eduardo está actualmente a cargo de la Parroquia Inmaculada Madre de Dios de Gonnet. Por decisión de la Arquidiócesis de La Plata no puede estar en contacto con menores.

En 2008, el por entonces obispo Héctor Agüer lo sancionó por la primera denuncia que recibió y le aplicó una reprensión canónica por conductas inapropiadas.

Mientras tanto, Lorenzo repite que es inocente y asegura que se trata de una causa política, aunque no aporta mayores datos. “¿Y cuál sería el sentido de hacer una denuncia de esta naturaleza si no es real?”, se plantea Gallego, el letrado que asesora a las víctimas.

“Si uno lo piensa desde la maldad, si fuera por un daño y perjuicio, el delito estaría prescripto. A mí me costó que no se me caiga una lágrima en la declaración de Julián. Fue algo alevoso lo que les hizo a él y a León”, dice el letrado a PERFIL.

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