"Sé que nunca van a perdonarme", la carta de un femicida a sus dos hijos adolescentes

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"Yo sé que nunca van a perdonarme, pero quiero que ustedes digan todo, cómo eran las cosas. Siempre los voy a amar". La carta se la escribió Gabriel Alejandro Ortigoza (40),

empleado de una cabina de peaje, a sus dos hijos adolescentes. Minutos antes había matado a su esposa, Silvana Bettina Mancini (38), peluquera. Luego se disparó en la sien.

Ortigoza terminaría muriendo a la 1.40 de este domingo en el Hospital Zonal General de Agudos Virgen del Carmen de Zárate.

Según dijo a Télam una fuente judicial, los investigadores esperan, para cerrar el caso, el resultado de la autopsia así como los peritajes realizados en el lugar del femicidio y en el arma utilizada por el atacante.

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También serán analizadas las últimas comunicaciones que mantuvo la pareja a través de sus teléfonos celulares.

Lo único claro es que se trató de un femicidio seguido de suicidio, ya que la pareja estaba pasando por un conflicto matrimonial aparentemente porque la mujer se quería separar y el hombre no soportaba esa situación.

El hecho fue descubierto ayer por la hija de 16 años del matrimonio (el otro hijo tiene 15) cuando llegó a su casa, ubicada sobre la calle Pacheco al 1800, de Zárate, y halló a sus padres baleados en una habitación.

"Necesito saber por qué me arrebataste lo más importante que tenía", escribió en Twitter la adolescente. "Yo sé que es el asesino de mi mamá, pero antes de eso fue mi papá", añadió.

Al llegar los agentes de la comisaría 1° a la casa, encontraron a ambos tirados en el piso con heridas a la altura de la sien pero con signos vitales, y con una pistola entre medio de ellos.

Ambos fueron trasladados de inmediato al hospital de Zárate, pero a las 17.40 la mujer murió a raíz de la gravedad del disparo de arma de fuego recibido.

Fuentes policiales informaron que Mancini, una peluquera muy querida por los vecinos, tenía un orificio de entrada a la altura de la sien, sin orificio de salida, al igual que su marido.

Por su parte, Ortigoza, quien se desempeñaba laboralmente en una cabina de peaje, sobrevivió algunas horas.

En la casa, personal de la Policía Científica secuestró una pistola calibre .32 Selmi, con un cargador colocado con cuatro cartuchos intactos, otro alojado en la recámara y dos vainas servidas.

De acuerdo a las fuentes, en la casa no había desorden y la única que ingresó fue la hija del matrimonio -quien aclaró que la puerta de calle se encontraba cerrada con llave-, por lo que se descartó que el hecho se hubiera tratado de un robo.

Posteriormente, en el auto de Ortigoza fue encontrada la carta escrita a mano, dirigida a sus hijos.

Intervino en la investigación el fiscal Alberto Gutiérrez, a cargo de la Unidad Funcional de Instrucción (UFI) 7 del Departamento Judicial de Zárate-Campana, que caratuló la causa como "homicidio seguido de suicidio".

EMJ