Aseguran que Paula Perassi fue asesinada por un "colectivo criminal" que la obligó a abortar

Policiales
Lectura

Alberto Perassi solo quiere saber dónde está el cuerpo de Paula, su hija. Sabe que la mataron. Está convencido de que se enamoró de la persona equivocada, de un próspero empresario

del cordón industrial del Gran Rosario. Que producto de esa relación extramatrimonial quedó embarazada. Que entre su amante, su esposa, su chofer y una partera pergeñaron un macabro plan para practicarle un aborto en contra de su voluntad. Que murió después de esa forzada intervención casera. Y está seguro que un grupo de policías se encargó de encubrir el crimen. Pero Alberto necesita tener una lápida donde llevarle flores a su hija.

La desaparición de Paula Perassi (36) es una espina para la democracia de Santa Fe. Se la busca desde la noche del 18 de septiembre de 2011, cuando un llamado telefónico la sacó de su casa. Los investigadores sostienen que un “colectivo criminal” conformado por civiles y policías la mató y la desapareció. Nunca dijeron lo que hicieron con el cuerpo. Pensaron que sin cadáver iban a salir impunes. Se equivocaron. Dejaron muchos cabos sueltos que, después de siete años, los llevó a estar sentados en banquillo de los acusados.

Paula Perassi (36) fue vista por última vez en septiembre de 2011. Estaba embarazada de seis semanas.

Paula Perassi (36) fue vista por última vez en septiembre de 2011. Estaba embarazada de seis semanas.

Newsletters Clarín
Qué pasó hoy | Te contamos las noticias más importantes del día, y que pasará mañana cuando te levantes

Qué pasó hoy | Te contamos las noticias más importantes del día, y que pasará mañana cuando te levantes

De Lunes a viernes por la tarde.

Recibir newsletter

La relación amorosa de Paula con el empresario metalúrgico Gabriel Héctor Strumia (48) fue breve pero intensa. Empezaron a frecuentarse a mediados de 2011. Ambos estaban casados. Paula vivía con su marido y sus dos pequeños hijos. Strumia aparentaba tener una feliz junto a su esposa Roxana Michl.

El vínculo extramatrimonial se rompió cuando Paula le contó a su amante que estaba embarazada, que esperaba un hijo suyo. La tarde del 17 de septiembre, Strumia la citó en un bar para tratar de convencerla que tenía que abortar. Ella se negó. Discutieron. Se pelearon. Hasta su desaparición Paula estuvo sin responderle un solo mensaje.

Para los investigadores, Gabriel Strumia presionaba a la víctima para que abortada. (JUAN JOSÉ GARCÍA)

Para los investigadores, Gabriel Strumia presionaba a la víctima para que abortada. (JUAN JOSÉ GARCÍA)

Esa negativa, según el fiscal Donato Trotta, lo terminó de convencer a Strumia que tenía que “ejecutar un plan” para impedir que ese embarazo de seis semanas siguiera su curso. “El plan debía doblegar la voluntad de Paula”, detalló el fiscal durante la primera audiencia del juicio que empezó este jueves en Rosario.

El empresario involucró a su mujer. Le contó su romance y lo que estaba pasando. La noche del domingo 18 de octubre, Strumia llamó a su amante desde un locutorio. Paula agarró su cartera y salió apurada, con lo que tenía puesto. La teoría del fiscal es que el chofer Darío Díaz la obligó a subir a su auto y la llevó a la fuerza a la casa de Mirta Ruñisky, la partera contratada para hacerle un aborto.

Durante la primera audiencia, el fiscal Donato Trotta aseguró que Paula fue asesinada por un "colectivo criminal" integrado por civiles y policías. (JUAN JOSÉ GARCÍA)

Durante la primera audiencia, el fiscal Donato Trotta aseguró que Paula fue asesinada por un "colectivo criminal" integrado por civiles y policías. (JUAN JOSÉ GARCÍA)

Los investigadores creen que Paula murió en esa vivienda. No se sabe cómo ni por qué. Tampoco qué hicieron con su cuerpo. Al día siguiente entró en acción el grupo de policías que encubrió el crimen. Strumia tenía una relación de amistad con el comisario Adolfo Puyol. La tarea de evitar que se conociera la verdad recayó sobre otros cuatro uniformados, Jorge Krenz, Aldo Gómez, Gabriel Godoy y María Galtelli.

La Policía divulgó y trabajó sobre la falsa hipótesis de una desaparición voluntaria. Pusieron la lupa sobre la víctima, la culparon por su condición de mujer y por tener un amorío por fuera de su matrimonio. Destruyeron pruebas y sembraron falsas pistas para resguardar la impunidad de los verdaderos culpables.

Alberto Perassi confió durante muchos meses en estos cuatro policías. “Recurrí a ellos en su momento, en medio de mi desesperación. Me decían que estaban trabajando. Me llevaban en el auto a buscar a Paula y yo pagaba la nafta. Hasta que me enteré que tenían audios con Strumia y que estaban encubriendo todo”, contó el papá de Paula durante la instrucción de la causa.

El abogado querellante Adrián Ruiz habló en su alegato de apertura de una “doble traición”. A la familia Perassi y a todo al sociedad. “Con una policía comprometida con la verdad el caso se hubiese resuelto a los dos días. Si Paula está desaparecida desde hace siete años es porque los culpables contaron con esta sofisticada ingeniería policial y estatal”, afirmó.

Roxana Michl, esposa del empresario metalúrgico Strumia, es una de las acusadas por el homicidio. (JUAN JOSÉ GARCÍA)

Roxana Michl, esposa del empresario metalúrgico Strumia, es una de las acusadas por el homicidio. (JUAN JOSÉ GARCÍA)

El fiscal Trotta definió al plan de los imputados como “macabro y criminal”. Para Strumia, Michl, Díaz y Ruñisky pidió la pena de prisión perpetua por los delitos de privación ilegítima de la libertad agravada y aborto sin consentimiento seguido de muerte. Para los cinco policías solicitó penas de entre 6 y 16 años por el delito de encubrimiento.

Alberto Perassi confía en que los nueve imputados serán condenados. Pero el hombre necesita algo más que justicia: que en estos meses de audiencias se rompa el pacto de silencio sobre dónde está escondido el cuerpo de su hija.

LM