Cada año hay 60 fallas como la que originó el apagón masivo en todo el país

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Dos eventos, el problema número 1 y el problema número 2. O sea, primero una falla que, aseguran en el Gobierno, es razonable y frecuente en los 15.000 kilómetros de líneas

de transporte de alta tensión de la Argentina. Tanto que se da unas 60 veces por año. Por Irene Hartmann

 

Dos eventos, el problema número 1 y el problema número 2. O sea, primero una falla que, aseguran en el Gobierno, es razonable y frecuente en los 15.000 kilómetros de líneas de transporte de alta tensión de la Argentina. Tanto que se da unas 60 veces por año. Luego, la respuesta automática que el sistema de protección de esa red suele dar cada vez que aparece “1”, pero que este domingo, en lugar de anular el problema, generó otro peor: que saltara –llamémoslo así- el “disyuntor” entero del país y diera lugar a un apagón mayúsculoque dejó sin electricidad a 50 millones de personas, incluyendo zonas de Uruguay, Chile y Brasil. Mientras se investiga por qué, cómo y quiénes son responsables del problema “2”, el Gobierno decidió, como una medida de precaución, bajar un 25% la transferencia de energía que sale del corredor del Litoral hacia Buenos Aires, y el resto de las localidades al sur de esa sección.

 

Así lo confirmó Juan Luchillo, subsecretario de Energía Eléctrica, uno de los principales colaboradores del secretario del área, Gustavo Lopetegui. En diálogo con Clarín, Luchillo aclaró que “a partir de este lunes se redujo la transferencia máxima de ese corredor energético, el del Litoral, hacia Buenos Aires, y va a ser reemplazado por energía hidráulica, o quizás térmica, en todas las zonas al sur del Litoral”.

Vista de Bariloche, durante el apagón. (Foto: Marcelo Martinez)

Vista de Bariloche, durante el apagón. (Foto: Marcelo Martinez)

Vista de Bariloche, durante el apagón. (Foto: Marcelo Martinez)

Según el funcionario, “se bajaron unos 800 megavatios sobre los 3.500 usuales, o sea, más o menos equivalente a lo que puede transmitir una línea. Sería un 25% menos”. Confirmó que se trata de “una medida de precaución hasta que se tenga una mayor precisión de lo que pasó el domingo”.

¿Qué tan usuales son las fallas como la que este domingo, en una excepción, dio lugar a que el sistema de seguridad reaccionara "desmesuradamente" y produjera el corte masivo? Según Luchillo, “en un segmento de 100 kilómetros de línea de alta tensión, es decir, de 500 kilovatios, puede ocurrir una falla por año como máximo. De lo contrario, se le podría quitar la concesión al transportista de energía. Acá, sin embargo, se producen menos: 0,4 fallas por cada 100 kilómetros/año”. La cuenta es simple: si hay 15.000 kilómetros de líneas de alta tensión, son 60 fallas anuales.

 

Entender esos desperfectos no es muy complejo. Todo ocurre entre los cables y torres de alta tensión, las principales arterias que conectan las centrales energéticas nacionales con mini ramificaciones (de media tensión), que llevan electricidad a las localidades. Las últimas son las que se ven en el tendido de cables que ofrecen un hipnotizante loop al costado de la ruta.

Varios expertos que consultó Clarín coincidieron en que no se puede decir que esas líneas de alta tensión sean instalaciones obsoletas o mal mantenidas, pero su naturaleza hace que no sean a prueba de balas. La inclemencia climática, desde lluvias torrenciales, tormentas con actividad eléctrica hasta humedad o tornados, pueden vulnerarlas.

Los expertos del sector usan los términos “salir” y “entrar” para referirse a líneas de transporte de energía que se “caen” (salen) y que luego se “levantan” (entran). Dos cables que se tocan o una torre que se cae pueden provocar que alguna línea de tensión “salga”.

Según Luchillo, “estas fallas ocurren con frecuencia”. Si todo funciona bien (“que es lo que pasa siempre”, señaló Luchillo), “la gente no se entera de nada… el propio sistema envía la energía por otro carril. O sea, se compensa de algún modo”. El funcionario precisó que, “la del domingo no parece haber sido una falla severa, más bien fue chica. O sea, no se reportó una caída de una torre, por ejemplo. No había una gran tormenta”.

La pregunta es por qué se produjo el blackout. La versión oficial es que el sistema informático de protección actuó “desmesuradamente”. Debía terminar con el problema “1” y, en cambio, generó el problema “2”. Por estas horas se investiga cómo pasó lo que pasó, de modo que no ocurra de nuevo.

Corte de luz en una panadería porteña durante el apagón del domingo. (Foto: Maxi Failla)

Corte de luz en una panadería porteña durante el apagón del domingo. (Foto: Maxi Failla)

Un gigantesco apagón afectó todo el país durante el domingo.
(Foto Maxi Failla)

Un gigantesco apagón afectó todo el país durante el domingo. (Foto Maxi Failla)

Si bien hay quienes señalan que podría haber habido una sobrecarga de energía (el propio Lopetgui admitió en público que había “exceso” de oferta y baja demanda), Luchillo lo negó: “Las condiciones de transporte eran normales. Lo que pasó fue que la falla no fue despejada correctamente. Algo pasó con el conjunto de protecciones. Lo estamos investigando”.

Se estima que la falla se generó en las inmediaciones de la represa de Salto Grande, algo que según Luchillo, también “se está investigando”. En esa zona llovía con insistencia, un dato nada menor, ya que, admitió el funcionario, “las fallas son más probables con las tormentas… la humedad y la baja aislación que producen las lluvias son elementos negativos, ya que hay menos poder aislante. Por eso hay zonas más propensas, como el Litoral o la provincia de Buenos Aires, donde hay zonas de riesgo de tornado”.

Si a más lluvias y humedad, más inestabilidad del sistema de transporte energético, no es difícil deducir que el cambio climático también está haciendo de las suyas. A este punto se refirió Esteban Otto Thomasz, director del Programa Vulnerabilidad al Riesgo Climático de la Facultad de Ciencias Económicas de la UBA: “Lo que pasó el domingo te da una pauta muy fuerte de lo que puede pasar en contextos de catástrofe de riesgo por el cambio climático. Es lo que pasa en Estados Unidos con las inundaciones y los huracanes. En esos momentos te pasa todo junto: te quedas sin luz, sin agua, sin conectividad. La gente en Argentina no está acostumbrada a eso porque prácticamente no hay ningún plan de contingencia para estos casos”.

Según Otto Thomasz, “el tema energético en Argentina ya de por sí es deficiente. Sumale el cambio climático a un país acostumbrado a la compensación entre invierno y verano, pero donde la cuestión estacional empezó a cambiar, con más lluvias, temperaturas anormales, y sumale que tenés un retraso en el desarrollo de energías renovables y la matriz energética tiene un problema de exceso de demanda, y además es vieja, porque la dependencia de los combustibles fósiles, básicamente de quema de fuel oil, es muy fuerte, cuando podrías depender más de la energía nuclear o hidropower”.

El experto concluyó que “claramente la resiliencia del sistema energético argentino con respecto al cambio climático es, como mínimo, dudosa. Y lo que pasó te da una pauta de lo que puede llegar a pasar”.

fuente clarin