Cómo hacía Samid para evadir: ataques con amoníaco a inspectores, paredes de fuego y guardaespaldas

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El tribunal oral federal económico 1 (TOFE 1) condenó a Alberto Samid a 4 años de prisión porque lideró entre 1993 y 1996 una asociación ilícita que evadió 23 millones de

dólares en el circuito de comercialización de la carne, usando desde sociedades pantallas hasta ataques con amoníaco contra inspectores de la DGI y el SENASA, guardaespaldas armados, apoyos políticos y contactos con el mundo del fútbol.

En los fundamentos de la condena dictada el 17 de abril que se conocieron hoy, tras una cinematográfica fuga y repatriación de Samid a Belice, se demostró que en la época de Menem, Samid había creado una estructura ilegal completa en el circuito de la carne: desde los frigoríficos, los faenadores hasta las carnicerías de venta al público como “La Lonja”. La estructura incluyó unas 20 empresas.

 

En el juicio para los jueces del TOFE 1 José Michilini, Diego García Berro e Ignacio Fornari se demostró que el ex diputado nacional del PJ y asesor de Daniel Scioli, era “quien tomaba las decisiones, resultando ser el nexo común entre todos los miembros que la conformaban, quienes obedecían a sus órdenes y le informaban acerca de las novedades del cumplimiento de las tareas que llevaban a cabo, y de acuerdo a la profesión o rol específico que cada uno de ellos tenía en la asociación ilícita”. En los fundamentos, el TOFE 1 le dio la razón en muchos aspectos a las acusaciones del fiscal Gabriel Pérez Barberá y la querella de la AFIP, que evitaron que el juicio prescribiera, luego de que Samid había logrado postergarlo durante años gracias a sus contactos políticos.

La política tributaria en el gobierno de Carlos Menem, otro de los aliados de Samid, establecía un sistema de retenciones, percepciones y pago a cuenta que, con el objeto de simplificar el control de aquellos tributos. Entonces, la DGI se lo confiaba directamente a frigoríficos y matarifes en calidad de sujetos de retención y percepción habilitados para cobrar el IVA y otros impuestos.

Entonces, Samid tenía “bajo su control real a una serie de sociedades con matrícula habilitante (integrada por testaferros o personas de confianza), a cuyo nombre se hacía faena en los mismos establecimientos pertenecientes a su familia, lo que les permitía transferirles artificialmente la responsabilidad por la carga tributaria”.

Así el ex director del Mercado Central “administró, en la formalidad y en los hechos, según el caso, las sociedades Nea S.A., Fimogram S.A., Selery S.A., Faraón S.A., Unión del Sudoeste S.A., Kander S.A., Frigoeste S.A., Frigorífico Morón S.A., Vinnie S.A., Sidela S.A., Nieve Honda S.A., Feet Up S.A., Bravill S.A. y Yaguané S.A.” Además, Samid fue presidente en la sociedad Fimogram SA -integrada por el círculo familiar del condenado- y dicha sociedad celebró contratos de arrendamiento con Unión del Sudoeste y Vinnie SA. Además, integró en calidad de accionista y vicepresidente la sociedad Nea SA, o a través de terceros controlaba Frigoeste SA.

Una parte de los fundamentos se refiere al accionar mafioso de Samid en sus establecimientos. Los testigos contaron que, por ejemplo, al intentar la DGI y el SENASA allanar el frigorífico “Feet Up”, ubicado en Cañuelas, parte de sus trabajadores “esbozaban frases intimidantes, cortaban la luz, derramaban “amoníaco” y levantaban fogatas para evitar el acceso de los funcionarios a determinadas zonas del predio”. Otra vez Samid hizo impedir que un funcionario del SENASA clausura se “inició una pared de fuego muy alto que impidió que se pudiera pasar a ese lugar, por lo cual no se pudo cumplir eso”.

En esa época, Samid se presentaba personalmente en los establecimientos -alguna veces armado- sobre todo cuando se pagaban los salarios y “era quien daba las órdenes”.

Samid sin lugar a dudas “fue quien, a partir de la creación de una estructura societaria que procuraba ocultar a los verdaderos responsables de las obligaciones fiscales, y con un rol indiscutiblemente protagónico, estimuló un mecanismo que le permitió -entre los años 1993 y 1996, cuanto menos- apropiarse y evadir tributos nacionales”.

En efecto, la compraventa de las firmas referidas, “fue otra de las ficciones llevadas a cabo en éste entramado societario creado por Samid, pues en este caso puntual, se trataba de un claro “pasamanos familiar”. Ilustra aún más lo hasta aquí apuntado, aquella circunstancia objetiva que da cuenta que la conformación del directorio de “Feet Up S.A.”, estaba integrado, entre otros, por los señores Claudio y Oscar Pileo –sobrino y cuñado de Alberto Samid, respectivamente- y Marcela Cecilia Scarafia –su esposa-, desmoronándose por completo la versión exculpatoria ensayada por la defensa”.

Otro testigo contó que Samid “iba a la planta cuando había faena de él, dado que él tenía las carnicerías La Lonja y controlaba cómo estaba la carne y cómo salían los novillos”.

En el frigorífico Morón, por ejemplo, contó un ex empleado, “vino el "turco" y tiró todo abajo. El era político, el que ahora tiene un canal de televisión y es presidente del club Morón…”. Además, indicó que José Alberto Samid estaba presente en el frigorífico, iba a aquél “día por medio” junto con “sus guardaespaldas y se instalaba en la oficina, como así también que se encontraba presente cuando se pagaban los sueldos”.

Finalmente, el TOFE 1 concluyó que “es indiscutible la presencia de José Alberto Samid en las plantas frigoríficas involucradas, pues ha quedado claro que controlaba, dirigía y decidía todo lo relativo al plan delictivo ideado” para evadir impuestos nacionales.