¿Protocolo policial o derechos humanos?

Fernando J Robles
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Pocas horas después de la  exitosa reunión del G-20 organizada por el gobierno nacional, los ciudadanos de a pie asistimos perplejos a una sucesión de incomprensibles pronunciamientos políticos y judiciales. Durante el fìn de semana pasado la atención de buena parte del mundo se posò como nunca sobre nuestro país. Por Fernando Robles- Envío especial para Total News-

 

 

 El evento que convocò a los líderes de importantes naciones del planeta significò un acontecimiento de relevancia mundial. Basta recordar que las economías del grupo que integran el G-20 representan màs del 80% del producto bruto mundial. La organización, el desarrollo y los resultados de esta cumbre  resultaron sobresalientes. Mucho màs si se los compara con lo acontecido en su anterior edición realizada en 2017 en la ciudad de Hamburgo, Alemania. Los principales responsables de su organización fueron el Presidente Macri, la Ministra de Seguridad Patricia Bullrich y el Ministro de Medios Pùblicos Hernàn Lombardi. La mayoría de los argentinos lo vivimos en plenitud y lo sentimos inevitablemente como la contracara del bochorno que generò el “súper clásico” del futbol. El operativo de seguridad convocò a 22000 agentes de las distintas fuerzas federales y locales. El punto culminante fue, sin duda alguna, la gala llevada a cabo en el Teatro Colòn de la Ciudad Autònoma de Buenos Aires. Todas las delegaciones extranjeras asistieron a un espectáculo federal de música y baile denominado ARGENTUM bajo la dirección artística de Ricky Pashkus. El show mostrò bailes e imàgenes de cada una las regiones geogràficas argentinas acompañadas por su música autóctona.  La calidad de esta muestra artística  emocionò al Presidente Macri y a muchos de los destacados visitantes presentes. Al cabo de la gala el Presidente Macri agasajò a todas las delegaciones con una cena servida en el salòn dorado del teatro. 

Entiendo que hay por lo menos cuatro cuestiones a tener en cuenta respecto del mencionado acontecimiento. Una, la vuelta de la Argentina al mundo de la mano de la perseverante tarea desarrollada por el Presidente Macri, desde que asumiera la primera magistratura en diciembre de 2015. La segunda, sin entrar en falsos triunfalismos, es que los argentinos cuando nos organizamos y queremos podemos. La tercera, tiene que ver con los acuerdos comerciales firmados con varios estados extranjeros, que van a generar trabajo argentino y exportaciones. Lo acordado con la administración liderada por Trump y la administración liderada por Xi Jimping, en visita de Estado, dan cuenta de ello.   La cuarta, no tan positiva como las tres primeras es que la oposición política al gobierno de Cambiemos, evitò la cumbre y sòlo asistieron algunos dirigentes del peronismo. Esto tiene que ver, a mi juicio, con la pequeñez y mezquindad con la que actúan la mayoría de los referentes políticos. Para èstos el éxito de la reunión del G-20 fue un éxito del gobierno. El gobernador de Tucumàn asistente al evento lo evaluò con sensatez y manifestó: “Es el G-20 de la Argentina, no del Gobierno”. 

Algo a tener en cuenta, casi anecdótico, es que pese a que esta versión del G-20 se llevò a cabo en su país natal, el Papa no envió mensaje alguno contrariamente a lo que hizo el año pasado. Recordemos que la cumbre del G-20 en Buenos Aires logró un documento común consensuado por parte de todos los países participantes y que China y los Estados Unidos de Amèrica acordaron una tregua por 90 dìas en su guerra comercial. El documento trata temas como el comercio internacional, el cambio climático, la protección del medio ambiente, el cambio tecnológico y la lucha contra la corrupción además de enfoques globales sobre educación, salud, igualdad de gènero y protección de las fuerzas del trabajo. Como se advierte, todas cuestiones trascendentes que conciernen a los habitantes del mundo y por cierto insignificantes para el criterio de Bergoglio preocupado seguramente por la interna populista argentina. 

Sin que tuviéramos tiempo para disfrutar, al menos por unas horas, del gratificante resultado del G-20 logrado por la Argentina, diversos acontecimientos nos empujaron abruptamente nuevamente al vértigo cotidiano nacional. Al comienzo de la semana en curso, la Ministra de Seguridad presentò un protocolo policial que reglamenta el uso de  armas de fuego por  parte de las fuerzas federales de seguridad. Asimismo, la Càmara de Diputados debía comenzar a tratar entre otros proyectos de ley, en el marco de las sesiones extraordinarias convocadas por el Presidente Macri,  el proyecto sobre la ley antibarras en el fútbol. El texto original lo presentò el Ejecutivo por segunda vez, luego del escándalo que ocasionò la suspensión de la Superfinal River-Boca o Boca-River. Este cuerpo legal disponía el endurecimiento de penas para todos los delitos vinculados a la violencia en el futbol, con penas de prisión de hasta 10 años. Y también convertía en delitos algunas contravenciones como el de la conducta de los “trapitos” que en la pràctica extorsionan a los automovilistas. De esta forma un grupo mayoritario de jueces y fiscales, con escasa vocación para ejercer en plenitud su función de tales, quedarìan “liberados” de apelar al sentido común y al sano criterio de ponderación al momento de ejercer su trabajo. Este trabajo no es otro que encuadrar adecuadamente los hechos justiciables y aplicar las leyes vigentes. Asì el proyecto tendìa en buena parte a suplir esa deficiencia en el trabajo judicial.

Con la presidencia de Emilio Monzò, reelegido por cuarta vez Presidente de la Càmara de Diputados, los diputados de todos los espacios políticos cuestionaron por altas las penas, aludiendo sin sustento técnico legal alguno “la falta de proporcionalidad” de las penas previstas en el proyecto con relación a las que dispone el Còdigo Penal para otros delitos. Tambièn algunos diputados reconocieron que el proyecto presentaba errores técnicos para adecuarlo al Còdigo Penal y que les faltaba tiempo para trabajar. ¿ Un ejemplo demostrativo de complicidad con barras y dirigentes del futbol mezclado con incapacidad profesional para desarrollar la tarea parlamentaria ? Conclusiòn el PJ pidió màs tiempo y la próxima sesión està prevista para el 18 del corriente mes y de esta manera la ley no sería aprobada este año.  Es decir, nada nuevo en el panorama del pobre trabajo desplegado por parte de los miembros del congreso nacional en el curso del presente año. Recordemos que este año podría establecerse el rècord de menos leyes aprobadas desde la reconquista de la democracia en 1.983. Es curioso que muchos referentes políticos que hoy no tienen cargos parlamentarios, mantienen un silencio sobre estas problemàticas que hace mucho ruido. Tampoco se pronunciaron sobre el escándalo de la Superfinal o sobre el protocolo policial. Serà que son muy obedientes a sus asesores de imagen y se preocupan solamente por ellos mismos para acceder en un futuro no muy lejano a cargos públicos.

Con relación al protocolo de seguridad sobre el uso de armas por parte de las fuerzas federales, cabe señalar que el juez en lo Contencioso Aministrativo y Tributario porteño Roberto Gallardo declaró inconstitucionales e inaplicables en el territorio de la ciudad las nuevas reglas que emanan de dicho protocolo. El juez hizo lugar a un pedido al amparo presentado por la diputada de la izquierda porteña Myriam Bregman del PTS-FIT y la abogada Marìa del Carmen Verdù de la Coordinadora contra la Violencia Policial e Institucional (Correpi). Parecerìa que el juez, según fuentes judiciales, hace política avanzando sobre àreas que no son de su competencia. Ello, dado que el protocolo tiene que ver con el desempeño de fuerzas federales y Gallardo ejerce su cargo en el ámbito de la justicia local porteña.

Las crìtica polìtica màs visible y dura al referido protocolo provino de la diputada y cofundadora de Cambiemos Elisa “Lilita” Carriò. La posición de la diputada sostiene que el tema deberìa ser considerado en el Congreso Nacional para su eventual sanción como ley porque afecta los derechos humanos. Tambièn criticò el eventual aporte por parte de las empresas al financiamiento de los partidos políticos. Hasta aquí se trata  opiniones vàlidas y respetables. Ahora sus expresiones respecto del Presidente Macri y su alusión al “fachismo” constituyen, a mi juicio, una forma inadecuada de manifestar su disconformidad. Esta forma de expresar publicamente crìticas, similares a las  que en su momento pronunciò en medio de la delicada corrida cambiaria por la que atravesò el mercado financiero argentino, ignora el trabajo de los funcionarios del ejecutivo. Y por que no, conlleva una dosis de irresponsabilidad por parte de una figura política que tanto ha aportado a la Naciòn a través de su tarea anticorrupción.

El protocolo presentado genera patrones de conducta para el desempeño especìfico de las fuerzas de seguridad. Se busca generar previsibilidad a las fuerzas policiales. Consecuentemente si el integrante de la fuerza federal de que se trate, se siente seguro respecto de los paràmetros a que debe atenerse al ejercer su función, màs y mejor protegido estaremos los ciudadanos comunes. Estas normas existen en otros países desde hace años y tal como lo señalara la Ministro de Seguridad, las mismas se instrumentaron siguiendo las reglamentaciones de las Naciones Unidas. Curiosamente los referentes políticos que màs figuran en los medios no han hecho a hoy comentarios al respecto. Claro, es entendible porque algunos sondeos de opinión indican que màs del 60% de los encuestados están de acuerdo con que exista el protocolo. Algunas voces interesadas y  aisladas aducen que poner en pràctica esta reglamentación implicarìa alentar la vuelta del “gatillo fácil” afectando los derechos humanos. 

El próximo 10 de diciembre se celebra el Dìa Mundial de los Derechos Humanos. Es bueno tener en cuenta, que los tan manoseados derechos humanos por parte del poder imperante  durante la “década ganada”, nos pertenecen a todos los habitantes de este suelo en particular y de la Tierra en general. La prèdica abolicionista-garantista, durante ese período de  Bonafini, Carloto, Zaffaroni, Perez Esquivel y Verbitzky entre otros no hizo màs que influenciar negativamente a numerosos argentinos que han llegado a creer que los derechos humanos sòlo rigen para algunos y les son negados a otros. Han difundido permanentemente que el orden, la jerarquía, la recuperación del espacio público o el castigo del delito son conceptos que se igualan a la represión que todos sufrimos, en mayor o menor medida durante la última dictadura militar. Nada màs falso y mal intencionado que adoctrinar con esos conceptos. Ellos conllevan un solapado autoritarismo, atentan contra el cumplimiento de las leyes y consecuentemente coartan significativamente nuestra libertad. No existe en el mundo una comunidad o país que no funciones adecuadamente, apegándose al cumplimiento de las leyes en un marco de libertad, orden y convivencia en paz. En homenaje al Dìa Mundial de los Derechos Humanos vivamos plenamente, sabiendo que esos derechos nos pertenecen a todos  velando a diario por su cabal y decidido cumplimiento 

 

Fernando Robles

Analista polìtico y economista

También en  :   www.fernandorobles.com.ar

 

 

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