Control de cambios: en Chevrolet creen que podría impulsar las ventas

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El titular de General Motors para Sudamérica, Carlos Zarlenga, dijo que el año que viene la automotriz concretará “la gran parte” de la inversión de 300 millones de dólares que están

haciendo en su planta de Rosario para lanzar un nuevo modelo (extraoficialmente, se habla de la nueva generación de la Tracker) para 2021. Y dio a entender que, aun antes de que se concrete la puesta en producción de ese nuevo vehículo, General Motors podría anunciar una nueva inversión para ese centro industrial. Pero a la vez alertó sobre el riesgo de que sea reducido el arancel externo común del Mercosur, tal como lo está impulsando el presidente de Brasil, Jair Bolsonaro. “No creo que vaya a ser positivo para la industria”, dijo.

En una entrevista en la sede de General Motors de Vicente López,  el ejecutivo argentino admitió que las ventas de vehículos de este mes en las concesionarias argentinas (patentamientos) caerán por debajo del piso de las 30.000 unidades. Y dijo que, aun sin conocer los resultados electorales del domingo, esperan para 2020 un escenario con mayor control de cambios, que, paradójicamente, podría ayudar a mejorar las ventas. “Este mes tiene una tendencia de entre 28.000 y 29.000 unidades, contra 48.000 del año pasado y 36.000 de septiembre, fue por debajo de lo esperado. No esperábamos 29.000 unidades”.

-¿Los cero kilómetro quedaron fuera del alcance del público?

-Hoy los precios no son claros para el consumidor, ya que para el mismo producto hay un rango de precios muy alto y eso genera confusión. Los precios de lista han seguido en gran medida la devaluación, si bien un poco por debajo, porque hay un enorme componente dolarizado en los costos. En cambio, cuando la inflación está más vinculada al ajuste de tarifas o de costos, pero no con el tipo de cambio, los autos no aumentan al mismo ritmo.

-Eso pasó cuando hubo control de cambios.

-Si el año que viene volvemos a un escenario con restricciones de cambio, puede haber un ciclo donde el dólar oficial no tenga demasiadas presiones devaluatorias. Si eso ocurre y el dólar se mantiene relativamente estable, no creo que los autos necesariamente sigan a la inflación. En períodos como 2013 hubo volúmenes de venta altísimos, con una diferencia entre dólar oficial y paralelo. La visión de cuánto valía el dólar para las empresas era una y para la gente era otra, con lo cual los autos parecían baratos. No había muchas alternativas de inversión y eso tiró el mercado hacia arriba. Ese tipo de distorsiones, a veces, generan ese incremento de volumen.

-¿Siguen adelante con la inversión en la planta de Rosario?

-Nosotros seguimos adelante con nuestro plan de inversión y el año que viene va a ser muy pesado desde el punto de vista de inversiones para nosotros, ya que es cuando la mayoría del desembolso va a ocurrir. El nuevo vehículo será lanzado en 2021. Es una inversión de perfil netamente exportador. Va a cubrir el mercado local, pero fundamentalmente va a ser un modelo que será exportado a Brasil y otros países de América del Sur.

-¿Cómo está el frente gremial, con la producción con los bajos niveles actuales?

-A mí me sorprendió gratamente la iniciativa de Smata. Ricardo Pignanelli y Julián Domínguez hicieron una gran iniciativa para juntar al sector: sindicatos, cámaras, empresas y proveedores, para trabajar en la visión de largo plazo del sector. No es muy normal que un sindicato tome esa iniciativa y junte a las partes. Me pareció muy bueno y el resultado me pareció muy interesante. Enfoca todos los elementos clave de la industria: competitividad, tecnología, inversión, autopartes, destinos de exportación, mayor eficiencia impositiva, es realmente una propuesta muy abarcativa. En la coyuntura en que estamos, eso debería ayudar a mantener parte de la inversión. El sindicato es un socio obligatorio, son clave en nuestra industria. Y una iniciativa como la que tomaron acá, me gustaría verla en otros países.

-¿Con acuerdos como éste, es necesario sancionar una reforma laboral?

-Es importante acompañar el dinamismo que aparece en el mercado de trabajo, las necesidades que trae el cambio tecnológico. Pero dentro de la legislación vigente en la Argentina, hay mucho espacio para acelerar la competitividad. Nosotros hemos ido en ese camino, lo hemos hecho cuando negociamos la nueva inversión y siempre he visto una mente muy abierta, con voluntad de construir y atraer esas inversiones. No voy a entrar en detalles, pero ayudó mucho a la inversión.

-¿Cómo ven a la región, con este panorama tan convulsionado?

-Entendemos que habrá crecimiento económico el año que viene y el siguiente. Nosotros anunciamos un ciclo de inversiones de 3.000 millones de dólares en América del Sur para renovar modelos y entrar en algunos segmentos donde no venimos participando. Brasil tiene una participación importante en esa inversión. En la Argentina, hasta ahora hemos anunciado una inversión de 300 millones de dólares en este nuevo modelo, pero en el ciclo tenés un tema de largo plazo.

-¿Un modelo adicional al que lanzarán en 2021?

-Nosotros anunciamos un ciclo de inversiones de 3.000 millones de dólares. En ese ciclo lo que hay para Argentina son los US$ 300 millones que ya fueron anunciados. Pero la planta de Rosario no tiene fecha de vencimiento, y probablemente, de acá a un año y medio, diremos cuál es el modelo que viene después del próximo. Vemos atractivo en la región, vemos crecimiento y estamos invirtiendo y queremos seguir siendo los número uno en América del Sur.

-¿Cómo va a terminar el mercado interno de Brasil este año?

-Aproximadamente en 2,8 millones de vehículos y se proyecta un mercado de 3,1 millones para el año que viene.

-¿La industria local no está aprovechando ese repunte, no? Este año se estima una producción inferior a las 350.000 unidades.

-En realidad lo está aprovechando, lo que pasa es la parte que realmente impactó en la producción industrial argentina fue el mercado local.

-¿La renovación del acuerdo de comercio administrado con Brasil fue una buena noticia?

-Hay mucha discusión en este momento de reducción del arancel externo común del Mercosur, impulsada fuertemente por Brasil. Como cualquier empresa global, nosotros estamos a favor del libre comercio, pero hay que hacerlo con cuidado.

-¿Con cuidado?

-Es fundamental que esa reducción arancelaria sea hecha junto con la mejora de costos. Los costos no se van a ajustar de la puerta de la fábrica para adentro, donde en este momento ya estamos en niveles de productividad global. Una apertura de los mercados que no contemple al mismo tiempo la reducción de costos es algo que puede complicar las inversiones. Si hubiera un plan de reducción de impuestos, eficiencia logística y reforma laboral, con un calendario como correlato de la apertura de tarifas, no habría ningún problema. Pero esa otra parte, todavía no la hemos visto. Si no, en mi plan de negocios diremos qué bueno, tenemos una oportunidad para exportar a Brasil o Argentina desde otros países del mundo, con un arancel de solamente 12%. Pero no creo que vaya a ser positivo para la industria.

-Una agenda concreta para el próximo gobierno.

-Lo que veo es que Brasil le está imprimiendo un ritmo importante de velocidad a este tema. Mucho dependerá del corto plazo, del domingo, que se entienda después de las elecciones. Para mí, en este momento este es el tema del sector más importante.

-¿Y el vínculo bilateral, si el domingo vuelve a ganar el Frente de Todos?

-Argentina y Brasil están condenados geográficamente a tener que trabajar juntos. Creo que la relación bilateral es más importante que cualquier gobierno: independientemente de quién gane en Argentina, creo que esa va a ser una prioridad y que ambos países van a encontrar la forma de trabajar juntos. Soy optimista desde ese punto de vista.

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