"La desigualdad global bajó con el ascenso de la clase media china"

Economia
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Durante los años más intensos de la globalización, entre 1998 y 2008, se produjo un fenómeno novedoso: la reducción de la desigualdad global, considerando los ingresos de toda la población del

planeta. Quienes más crecieron no fueron únicamente los ricos (el 1% más rico incrementó sus ingresos en un 65%), sino la población “media” (estrictamente, las personas en el 50 percentil por nivel de ingresos) que creció un 75%. Por el contrario, los individuos de ingresos ubicados en el 80 percentil no crecieron en todo el período.

Estos datos fueron publicados por Branko Milanovic, economista serbio-estadounidense considerado el mayor especialista en economía de la desigualdad, en su obra Global Inequality. El gráfico que los representa se volvió famoso porque la curva de crecimiento según ingresos asume la forma de un elefante que eleva su trompa. Pero, como él mismo señaló durante su conferencia en el seminario “Desigualdad en la economía global”, organizado por el Boletín Informativo Techint, “los datos no tienen un significado por sí mismos, sino por lo que representan social y políticamente”.

“Los datos no tienen un significado por sí mismos, sino por lo que representan social y políticamente”, dice Branko Milanovic. Foto Guillermo Rodriguez Adami

“Los datos no tienen un significado por sí mismos, sino por lo que representan social y políticamente”, dice Branko Milanovic. Foto Guillermo Rodriguez Adami

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En una entrevista exclusiva con el Económico antes del evento, Milanovic señaló que “los cambios más dramáticos en ese gráfico están representados por el ascenso de un cierto tipo de clase media en Asia y por la ausencia de crecimiento en los ingresos en las clases medias de los países ricos, que es la razón por la cual el gráfico se volvió tan conocido. El tercer punto del gráfico es la muy alta tasa de crecimiento del 1% más rico”, analizó.

—¿La globalización es el factor que explica el “gráfico del elefante”?

—Hay buenos argumentos para decir que sí. Primero: el ascenso de China está ligado a la globalización por el cambio de valor global de las exportaciones chinas, entre otros aspectos. Esto mismo puede vincularse a la ausencia de crecimiento en las clases medias de los países ricos, porque muchos de los trabajos se desplazaron a Asia y porque muchas importaciones vinieron de Asia. El tercer aspecto, el ascenso del 1% más rico, también puede relacionarse con la globalización, hasta cierto punto por nuevos ingresos provenientes de la tecnología, y por la posibilidad de mover capitales entre países mucho más libremente que en el pasado. No todo el mundo está de acuerdo con esta idea: algunos ponen énfasis en el cambio tecnológico, otros argumentan que fue por cambios en las políticas. Yo creo que, aunque todos estos elementos cumplen un papel , el rol más importante lo tuvo la globalización.

—Y en el gráfico, ¿dónde se ubican los latinoamericanos?

—En general en América latina hay países con un nivel mediano de ingresos, pero con una dispersión muy grande. Un ejemplo de esto es Brasil, pero la Argentina no es muy diferente en este aspecto. Tenés personas que se encuentran en un nivel muy bajo de la distribución global del ingreso, después hay gente alrededor del nivel medio y medio alto y hay personas en los niveles muy altos. Por eso los latinoamericanos están distribuidos a lo largo de todo el gráfico. Que no es el caso si se toman los países de Europa occidental, donde no hay prácticamente nadie que esté debajo de un cierto punto. Al mismo tiempo en ese período en América latina hubo un declive en la desigualdad en unos cuantos países.

—¿A qué puede atribuirse?

— Hay dos formas de verlo: una mirada pone el acento en las políticas de transferencia de recursos de los gobiernos de ese período. Otros enfatizan el movimiento cíclico en la desigualdad en América latina y el ciclo internacional favorable, con alta demanda de commodities.

—Si fuera posible hacer este mismo tipo de gráfico para períodos anteriores, ¿qué veríamos?

—Puede hacerse para el período previo anterior, de 1960 a 1982. Ahí el cambio fue mucho más parejo, pero eso no es necesariamente bueno. Lo que es bueno en el período actual es el declive masivo de la pobreza y de la desigualdad global. El hecho de que en el período anterior no hubiera diferencias en las tasas de crecimiento entre los pobres, la clase media y los ricos lo que hizo fue preservar la estratificación de los ingresos en “mundo rico”, “segundo mundo” y “tercer mundo”. Pero ahora el tercer mundo desapareció: hay un rebalanceo. El ascenso de Asia minó completamente la estructura tripartita del mundo por la cantidad de personas que allí viven.

—Al mismo tiempo, usted señala que la desigualdad creció al interior de los países y que es cíclica. ¿En qué punto del ciclo estamos ahora?

—Simon Kuznets propuso una hipótesis sobre cómo se desarrollan los países, particularmente Estados Unidos. De acuerdo con su hipótesis, mientras la nación se hace más rica crece la desigualdad; pero luego, gradualmente, habría una tendencia al decrecimiento de la desigualdad. Pero él pudo ver sólo un único tipo de ciclo, porque escribió en los 60. Ahora estamos siendo testigos de un segundo ciclo, también impulsado por una revolución tecnológica. En ese entonces fue por la revolución industrial. Ahora, por una revolución de las tecnologías de información y comunicación. Estamos entrando en este segundo ciclo y todavía con una desigualdad ascendente. La pregunta es qué es lo que la hará descender, pero se trata de una pregunta especulativa. Podría haber algún efecto de los procesos de robotización, pero también de las políticas que podrían favorecer una mayor igualdad.

—¿Qué políticas podrían hacerlo?

—Una de las ironías es que las políticas para la reducción de la desigualdad son más fáciles para los países ricos porque tienen más dinero. Así que no es igual para todos los países. La respuesta sería larga, pero de manera simple las políticas que deberían dar resultado en el futuro son las que igualen el acceso a buena educación – no a cualquier educación- porque vemos, particularmente en EE.UU., que las escuelas más prestigiosas son monopolizadas por los ricos. Lo segundo es tratar de desconcentrar la propiedad del capital. En Estados Unidos, 10% de las personas posee el 92% de los activos financieros. La manera de mejorar esto es tratar de dar ventajas impositivas especiales para la clase media y permitir que los trabajadores tengan acceso a las acciones. Los planes de propiedad de acciones para empleados es algo que ya existe, pero no es muy aplicado.

¿Hay políticas globales que puedan modificar las condiciones de desigualdad?

No para la inequidad global, porque no existen políticas globales. Hay dos posibles “instrumentos”. Uno es la ayuda de los países ricos a los pobres, transferencias de recursos. Pero es algo muy pequeño: hablamos de 150 mil millones por año, y que, comparado con los flujos privados, es realmente nada. El segundo que es muy poderoso, pero muy políticamente controversial en este momento, es la inmigración. Si los países decidieran deshacerse del control inmigratorio, lo que obviamente no va a pasar, sería una política que favorecería la equidad. Pero no hay nada más. Si realmente se quiere reducir la desigualdad global el mejor instrumento es el crecimiento rápido de los países pobres. El crecimiento de África es realmente crucial para la reducción de la desigualdad.

​Sin embargo, hay un creciente interés por el tema desigualdad. ¿No hay acciones que se estén tomando globalmente?

La desigualdad global no es un problema para ningún país en sí mismo. Y no tenemos un movimiento a favor de la reducción de la desigualdad global, como, por ejemplo, sí tenemos un movimiento sobre el cambio climático. Y la razón por la cual no lo tenemos es que las herramientas para reducir la desigualdad global son las migraciones (que tienen límites políticos) y las tasas de crecimiento de los países pobres. Si tuvieras que tener un movimiento equivalente al del cambio climático, ese movimiento sería a favor de la libre migración de la mano de obra y un movimiento por una amplia ayuda de los países ricos, para comenzar, por ejemplo, inversiones en Africa y desarrollo en África. Pero no vemos que ese movimiento exista.

¿Es posible el capitalismo sin desigualdad?

Diría que no. Es un rasgo esencial del sistema. En mi libro hablo de diferentes tipos de capitalismo que podrían ser menos inequitativos, por ejemplo, si las dotaciones, el capital y el trabajo se volvieran similares. Todavía sería capitalismo, pero con menos desigualdad. Pero el capitalismo tiene que tener desigualdad porque, de otra manera, no se puede desarrollar.

Cuatro ideas clave

“Gráfico del elefante”: representa el aumento en el ingreso acumulado entre 1998-2008 de la población global según nivel de ingresos y muestra el ascenso de las clases medias en Asia y el estancamiento de las clases medias en países ricos.

Plutócratas globales: son el 1% más rico del globo. Se quedaron con el 19% del crecimiento global entre 1998-2008 y sus ingresos crecieron un 65% en ese período.

Globalización: es el factor clave para explicar el cambio en la estructura de la distribución de ingresos.

Desigualdad: es un rasgo esencial del sistema capitalista. Para disminuirla, se deben desarrollar políticas de acceso a buena educación y a la propiedad del capital.

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