Frente a la crisis, gana espacio la tercerización

Economia
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Por Geraldine Giachello, asociada Estudio Lisicki Litvin.

La combinación de la crisis económica actual, que está obligando a muchas firmas (sobre todo las PyMEs y micro) a reducir puestos, y las

nuevas metodologías de trabajo (impulsadas en parte por las generaciones jóvenes y por las empresas que han visto las ventajas de ganar talento a menor costo), marca un perfil del mercado laboral con diferencias en relación a años anteriores.

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En este nuevo escenario se profundiza una tendencia mundial que viene creciendo en los últimos años: tercerizar cada vez más servicios.

Según el último informe del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC), en el tercer trimestre de 2018, los empleos no registrados sumaron 4.850.000 y se llegó a registrar 4.960.000 cuentapropistas -grupo en el que se encuentran incluidos los monotributistas-. De estos datos oficiales, se infiere que el fuerte incremento del cuentapropismo, fue acompañado de un aumento de la tercerización, precariedad e informalidad laboral.

En la Argentina, el tema de la tercerización se puso en la tapa de los diarios con la irrupción masiva de servicios de delivery y transporte que se contratan a través de aplicaciones. A esto hay que agregar que el sector IT vive un momento de ocupación plena, lo que vuelca a los especialistas a preferir trabajar por proyectos y de modo freelance, siendo estas metodologías de contratación, para las empresas, un modo de acceder a una mayor variedad de talentos y transformar los costos fijos en variables.

Sin embargo, existe la necesidad de hacer foco también en los riesgos que traen estas nuevas relaciones laborales. Muchas veces los altos cargos no logran dimensionar los costos que acarrearía un juicio laboral iniciado por un trabajador tercerizado y, además, cómo afectaría a la marca empleadora de su organización, con el riesgo de reputación con esto conlleva. Las leyes argentinas, en materia laboral, establecen claramente la figura de la responsabilidad solidaria para los tercerizados, lo que hace inviable eliminar este tipo de riesgo, por citar uno de los más significativos.

Como se ha dicho, según el INDEC, la informalidad afecta a un 35% de los asalariados y se estima que esto es mayor en industrias con una marcada tendencia al trabajo en negro, tales como la construcción. Entre los problemas que surgen están los incumplimientos en relación a las exigencias laborales por parte de los contratistas, la falta de documentación y en muchos casos la mala calidad de la misma.

Esta realidad parece estar en la contracara de un país que viene avanzando fuertemente en la implementación de políticas de compliance, donde la transparencia y la igualdad debieran estar presentes en la cultura organizacional y aun más en los métodos de contratación de los empleados.

Es por eso que la implementación de controles y una adecuada y robusta política de “Conozca a su Proveedor” constituyen el marco adecuado para minimizar ampliamente los riesgos citados precedentemente. No solo para cumplir con el objetivo normativo, sino para enfrentar posibles contingencias.

De los estudios realizados, surge que las empresas que recurren a tercerizaciones, en un marco de control adecuado, disminuyen considerablemente el número de estas contingencias. Probablemente, la sanción de la Ley N°27.401, de diciembre de 2018, sobre Responsabilidad Penal de las Personas Jurídicas en Argentina, ayudó a generar mayor conciencia en los directorios de las empresas sobre los posibles riesgos, dado que las penalidades se ampliaron también a las personas jurídicas.

De los resultado obtenidos, sobre el relevamiento realizado en 100 empresas a nivel nacional, podemos observar el grado de cumplimento por industria, luego de aplicados mecanismos de control y seguimiento a los proveedores.

En tal sentido, la implementación de controles automáticos son el escenario más favorable para avanzar. Así, la industria financiera y farmacéutica sigue siendo la que mejor controla a sus proveedores, y el sector de la construcción se ubica en el extremo opuesto.

Relevamientos similares, realizados en empresas donde los controles son más laxos, demuestras una reducción de hasta el 20% en el grado de cumplimiento.

Particularmente, resulta interesante analizar el caso de los bancos, que son early adopters en cuanto a control y exigencia de formalidad de sus proveedores. Ellos han logrado minimizar los peligros implementando matrices automáticas de riesgo por proveedor. Incluso, una opción válida es recurrir a profesionales especializados, que a través de herramientas de fácil acceso e implementación, logran bajar las posibles contingencias relacionadas con la responsabilidad solidaria y, de este modo, generar ahorros de gastos futuros. El control efectuado a los contratistas, por parte de las empresas contratantes, resulta fundamental para minimizar riesgos, al mismo tiempo que un seguimiento continuo y un trato cordial, resulta un diferencial a la hora de potenciar los resultados.

En el caso de la industria de la construcción, la realidad nos muestra que sigue marcando una tendencia negativa en cuanto al cumplimiento, la que debiera revertirse con la implementación de controles automáticos y sólidos, en el contexto de implementación de un programa de integridad para la toda la empresa.

AQ

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