El ministro Martín Guzmán se reunirá con representantes del FMI y Donald Trump

Economia
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Washington (corresponsal).- El ministro de Economía Martín Guzmán aterrizará en Nueva York con una agenda intensa que comienza este lunes con una reunión con inversionistas y sigue el martes con encuentros

con el hombre del Fondo Monetario Internacional para la Argentina y un funcionario del Tesoro de Estados Unidos. Mientras tanto, en Wall Street aún no ven un rumbo claro para el camino que el Gobierno adoptará para la deuda y piden definiciones al ministro.

Guzmán llega a Manhattan invitado por Susan Seagal, la titular del Consejo de las Américas, donde el ministro tendrá un desayuno a puertas cerradas con bonistas y hombres de negocios con intereses en la Argentina en la sede del organismo, en el coqueto Upper East Side de Manhattan.

El ministro se reunirá el martes con Luis Cubeddu, el jefe de la misión del Fondo para la Argentina, que se trasladará a Nueva York para ver a Guzmán y poder comenzar a afilar en persona los planes de reestructuración del préstamo de 57.000 millones de dólares que el organismo pactó con el gobierno de Mauricio Macri, de los que 44.000 millones ya han sido entregados.No es la primera vez que Guzmán y Cubeddu, que asumió en reemplazo de Roberto Cardarelli, se ven las caras, pero será su primer encuentro con el ministro en funciones. Ambos se habían encontrado en secreto en Washington en noviembre, antes de la asunción del presidente Alberto Fernández y cuando todavía no había trascendido la designación del economista platense como ministro. En aquel encuentro, en la sede del Fondo, Guzmán también se había presentado ante la directora ejecutiva del organismo, Kristalina Georgieva.

El ministro también aprovechará su paso por Nueva York para reunirse con un funcionario del Tesoro estadounidense, que viajará a Manhattan para empaparse de los planes del gobierno para pagar la deuda.

El apoyo del gobierno de Donald Trump en el directorio ejecutivo del Fondo es fundamental, ya que Estados Unidos, dado el tamaño de su economía, tiene un poder de voto clave. De hecho, Macri disfrutó de un respaldo crucial del Tesoro a la hora de obtener el préstamo más grande de la historia del organismo.

El Gobierno ya ha dicho que no quiere más dinero del Fondo y que buscará aplazar los vencimientos porque primero quiere que la economía del país crezca para después poder pagar. También tiene que reperfilar la deuda con los bonistas, aunque aún no está claro cuál es el plan, la oferta ni la secuencia. El Fondo ya ha dicho que las primeras medidas de Fernández fueron “positivas” para estabilizar la economía, pero aún no ven un programa general en base al cual negociar.

Los inversionistas también buscan señales del Gobierno sobre cómo será la gestión de la deuda. “Wall Street espera definiciones ya que hoy, luego de más de un mes del nuevo gobierno, todavía no hay una hoja de ruta”, dijo a Clarín Jorge Piedrahita, de Gear Capital Partners. “No hay un plan económico, no queda claro cuál es la estrategia de reestructuración de la deuda, ni la negociación con el FMI. Hay muchas preguntas y pocas respuestas. Veo un cierto grado de improvisación”, agregó.

El experto nota creciente pesimismo entre los inversionistas: “En Wall Street hay un grupo cada día más pequeño que tiene la ilusión de una reestructuración amigable y con un Net Present Value (NPV) elevado, el valor de mercado del paquete de bonos nuevos que se reciben en la reestructuración”, advierte. Y agrega que “con el paso del tiempo, hay una cierta dosis de realismo, que sigue la línea enunciada por el Profesor Stiglitz, de que Argentina necesita una quita elevada. El proceso será más prolongado que los enunciados esperanzadores del gobierno de hacer algo rápido”.

Por su parte, Alberto Bernal, de XP Investments, señaló a Clarín que “Guzmán tiene que llegar con noticias sobre la amortización de Buenos Aires, y debe dejar un mensaje conciliador con los inversionistas. Si no, esta cosa se complica mucho. Un mensaje que implique una oferta decente y que se anuncie que se quiere avanzar con celeridad. Ojalá el gobierno no tome el camino de la confrontación”.

Respecto del plan general del Gobierno, Bernal cree que “la intención es no matar a los bonistas con una oferta agresiva. Pienso que el gobierno entiende que el costo/beneficio de ser muy agresivo es negativo, porque si la oferta es agresiva los inversionistas no van a participar y Argentina entrará en default. Si Argentina entra en default, el peso perderá aún más valor, y la inflación no bajará. Además, se pondría en riesgo el financiamiento de Vaca Muerta”.

NE