Mauricio Macri ordenó el regreso a la Argentina de 16 embajadores "políticos"

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El Gobierno decidió este viernes que 16 embajadores políticos, es decir, que no son de carrera diplomática, dejen cada una de sus sedes y vuelvan al país antes del traspaso presidencial,

el 10 de diciembre.

La medida fue dispuesta por el decreto 784 firmado por el presidente Mauricio Macri y el canciller Jorge Faurie, publicado este viernes en el Boletín Oficial.

De esa forma, los embajadores que tendrán que volver a Buenos Aires son los de Estados Unidos, Fernando Oris de Roa, y en Israel, Mariano Caucino. También los embajadores en China, Diego Guelar; en Chile, José Octavio Bordón, en España, Ramón Puerta, y en Bolivia, Normando Alvarez García, entre otros. 

El decreto alcanza al embajador ante la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unicef), Rodolfo Terragno; en Portugal, Oscar Moscariello; y en Uruguay, Mario Barletta.

También deberán hacer las valijas el embajador ante el Mercosur y la Aladi, Mauricio Devoto; en Ecuador, Darío Giustozzi; en Paraguay, Héctor Lostri; en Costa Rica, Patricia Giménez; en México, Ezequiel Sabor, y en Perú, Jorge Yoma.

El decreto establece que "los funcionarios deberán encontrarse en la República el día 9 de diciembre de 2019", es decir un día antes del traspaso presidencial.

Además el gobierno ordenó el regreso a Buenos Aires del embajador ante el Vaticano Rogelio Pfirter. Si bien se trata de un diplomático de carrera está jubilado y ejercía su misión especialmente convocado.

Fue el gobierno de Carlos Menem quien por decreto estableció una cuota de embajadores políticos. Estos no pueden superar los 25. En distintos momentos hubo tensiones con el cuerpo diplomático porque estos superaban ese número. Macri se mantuvo siempre debajo de ese número, aunque algunas designaciones funcionaron de la misma manera que en otras administraciones: "premios" o "castigos" para amigos o ex amigos.

Alberto Fernández, como lo hicieron los anteriores Presidentes, prometió cambiar todo el plantel de embajadores designados por el que será su antecesor a partir del 10 de diciembre.

Y, por lo general, todos los gobiernos se reservan las embajadas centrales para designar a propios, incluso embajadores que son del cuerpo diplomático. Por ejemplo, el kirchnerismo conservó a lo largo de todo el mandato de Macri a funcionarios de carrera peronistas que le son muy fieles. Algunos de mucha trayectoria, como Pablo Tettamanti, mentado como un potencial vicecanciller para balancear el poder del futuro canciller político.

Otra figura leal es María del Carmen Squeff, quien responde en realidad a Cristina Kirchner. Y también Archibaldo Lanús, diplomático de larga experiencia, que podría ser convocado pese a estar jubilado. Trascendió que podría volver al frente de la embajada en Francia, donde ya estuvo dos veces antes.

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