Novela política en Salta: buscan quitarle poder a un senador que lleva 24 años en el cargo

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La política argentina ofrece a menudo escenas de realismo mágico: la que se está viviendo por estos días en Salta se coloca entre las mejores de los últimos

tiempos.

El pasado 10 de noviembre, Gustavo Sáenz se convirtió en el nuevo gobernador de la provincia: por amplio margen sobre sus rivales, el amigo de Sergio Massa será, al menos por cuatro años, el sucesor de Juan Manuel Urtubey​. En la fórmula, Sáenz llevó como candidato a vice a Antonio Oscar "Gringo" Marocco, quien ocupará la presidencia del Senado provincial. Y ahí es donde comienza la novela de intrigas que envuelve a la provincia.

Hace unos meses, un senador hizo aprobar una resolución que estableció que el vicepresidente primero ejercería "la administración y coordinación de la Cámara", es decir el manejo de cargos y fondos, con lo cual el presidente -el ahora vicegobernador- se limitaría a tocar la campanita para ordenar el debate y no mucho más.

El que impulsó este cambio al reglamento fue Mashur Lapad. ¿Quién es esta persona? Un cacique del departamento Rivadavia, el más pobre de Salta, que es senador desde hace 24 años, que es vicepresidente primero de la Cámara Alta desde hace 20 años y que acaba de ser reelegido como senador, por lo que sumará en 2023 casi tres décadas en su banca. Para muchos, es el dueño del Senado.

Emblema de las tradicionales dinastías políticas del NOA, Lapad arrancó con Menem, sobrevivió a la Alianza, al kirchnerismo, a Cambiemos y ahora renovó sus credenciales. Lo tildan de ejemplo de la política clientelística, emergente de un electorado de vecinos pobres a los que les consigue algún favor a cambio de su fidelidad en el cuarto oscuro: lo cierto es que el paso del tiempo no lo afecta.

De hecho, en las últimas elecciones salió victorioso una vez más y vio, al mismo tiempo, las derrotas que sufrieron los senadores que querían ser reelectos por Tartagal, Embarcación, Orán, Metán y Valle de Lerma. Todos cayeron y Lapad siguió de pie.

Mientras tanto, la transición en la Cámara Alta está empantanada. Un equipo técnico del vicegobernador pidió la semana pasada un detalle de los gastos y del funcionamiento del senado y, sobre la hora de la reunión, les cancelaron la cita. "Les pedimos el presupuesto que se proyectó y el ejecutado y no nos mostraron en qué ni cómo se gastan los recursos", se quejaron los enviados de Sáenz.

Ante esta situación, el gobernador electo habría tomado la decisión de correr a Lapad de su sitial de privilegio y promover a alguien de su confianza para la vicepresidencia primera. La implementación de la movida no resultaría tan sencilla, pese al poder de Sáenz: Lapad les dice a los suyos que él vio pasar a todos sin que pudieran tocarlo y que esta vez no será la excepción.