Tras el "sí" de una familia, abrirán una fosa colectiva en Malvinas

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Hacia el 29 de mayo de 1982, los combates eran más que intensos en las Malvinas, cuando un helicóptero con el selecto Escuadrón Alacrán de la Gendarmería Nacional envió una misión

especial sobre las islas. Al día siguiente, la aeronave se aproximaba a su objetivo, cuando fue alcanzada por un misil británico que golpeó a la altura de su cola.

El piloto logró evitar que se estrellara, pero al incendiarse y explotar siete efectivos del escuadrón de élite murieron: el primer alférez Ricardo Julio Sánchez, el subalférez Guillermo Nasif, el sargento ayudante Ramón Gumersindo Acosta, los cabos primeros Marciano Verón y Víctor Samuel Guerrero, el cabo Carlos Misael Pereyra y el gendarme Juan Carlos Treppo.

Muchos misterios hay desde entonces, pero uno de ellos comenzará a resolverse pronto. Ocurre que Argentina y el Reino Unido se encaminan a sellar una adenda al acuerdo que permitió exhumar los cuerpos de 121 tumbas que no estaban identificadas en Darwin, entre 230. Fue gracias al consentimiento de la familia de Sánchez, quien se encuentra en una fosa colectiva y que estuvo integrada a ese acuerdo conocido como Plan Proyecto Humanitario.

Los detalles de esta adenda se comenzarán a ultimar la semana que viene con el viaje a Ginebra del secretario de Derechos Humanos de la Nación, Claudio Avruj, quien se va a entrevistar con Dominique Stilhart, Director de Operaciones de Comité Internacional de la Cruz Roja. El funcionario se verá este viernes con el embajador británico en Buenos Aires, Mark Kent. Las cancillerías ultimarán los detalles.

¿Cuál es la historia de Sánchez, de su tumba y del nuevo acuerdo? En los enterramientos que se hicieron en Darwin en 1983, y que encabezó el capitán británico Geoffrey Cardoso, Sánchez figuraba con su nombre y apellido, en una tumba junto a otros "Soldados argentinos sólo conocidos por Dios". Pero con la reestructuración del cementerio de 2004, en su placa aparecieron tres nombres más: el de Héctor Walter Aguirre, Mario Ramón Luna y Luis Guillermo Sevilla.

Estas "irregularidades" venían siendo denunciadas por la investigadora cordobesa Alicia Panero, a quien el tiempo le viene dando la razón. 

Aguirre, Luna y Sevilla aparecieron identificados -en distintos tiempos- en tumbas alejadas de la de Sánchez. Es decir, estaba mal la placa del alférez. Alguien la cambió, puesto que eso no figuró así entre 1983 y 2004. Hasta ahora se identificaron 115 argentinos de las 121 tumbas que estaban con la placa "Soldado argentino sólo conocido por Dios". En realidad en una de ellas había dos cuerpos, por lo que fueron 122 restos. Pero al estar Sánchez en una fosa colectiva -cuya apertura no estaba contemplada en el acuerdo firmado en 2016- había que conseguir el consentimiento de la familia, que no lo daba. 

Pero esta semana, la viuda del alférez Sánchez, Hilda Morend, y su hija, finalmente dieron su aprobación y dieron una muestra de ADN. De esta manera, Avruj, que el domingo viaja a Ginebra para presentar el plan nacional de empresas y derechos humanos de la Argentina -es la primera vez que un funcionario argentino lo hace ante un foro internacional- llevará con él este nuevo avance del Plan Proyecto Humanitario, que le permitirá abrir esta nueva adenda con el Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR).

Fue el CICR el que por mandato de Argentina y el Reino Unido trabajó en las exhumaciones y análisis de ADN de los argentinos enterrados en Darwin. 

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Otra de las tumbas colectivas que generan dudas es la B 4 16, donde inicialmente había dos restos no identificados. Desde 2004 existe una lápida con los nombres de Rodolfo de la Colina, Juan José Falconier, Francisco Luna, Marcelo Lotufo, Guido Marizza. Los cinco murieron al estrecharse su Lear Jet sobre Borbon, una de las islas del archipiélago de las Malvinas. Unos restos del mismo ataque aéreo fueron hallados en Borbón en 1994. Allí se enterraron. Quiénes están en Darwin y quiénes en Borbón es un misterio a develar.