Los festejos de Alberto Fernández tras el debate presidencial y su lectura sobre el "dedito"

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- Es el problema de estar tan coacheado: le dije lo de Daniel y lo saqué de libreto. 

Alberto Fernandez se envalentona, habla del debate, cuenta detalles, analiza el desenlace y se

declara ganador.

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Está en el primer piso del hotel de ATE en Santa Fe, cena pizzas con el numeroso grupo que lo acompañó y ahora se sumó al festejo tras el primer debate presidencial. En las mesas se reparten gobernadores, intendentes y colaboradores que trabajaron en su campaña y lo asistieron.

El candidato del Frente de Todos cree que la jugada de sentar a Daniel Scioli en primera fila y mencionarlo al inicio de la exposición fue eficaz. Evalúa que lo puso a la ofensiva cuando en la previa se esperaba que deje a Mauricio Macri en ese rol.

Por eso, en la sobremesa de los festejos, Fernández repite que ese movimiento desacomodó a Macri que, según su mirada, no pudo volver a enfocarse. "Eso le pasa también en la gestión como presidente. Es dramático", completará, este lunes por la mañana, durante el desayuno en un hotel de Santa Fe.

La noche anterior, luego del Paraninfo, su regreso al hotel fue entre cánticos y aplausos. "Alberto presidente, Alberto presidente", lo vivaron en el hall.

En el tumulto apareció el gobernador electo de Santa Fe, Omar Perotti; el gobernador de Entre Ríos, Gustavo Bordet; el misionero, Oscar Herrera Ahuad; los diputados Felipe Sola y Daniel Scioli e intendentes como Gabriel Katopodis y Juan Zabaleta, entre otros.

Unos minutos antes, en un festejo íntimo, el equipo más cercano del candidato del Frente de Todos que estuvo en la Universidad del Litoral donde se hizo el debate, eligió el mismo canto apenas Fernández bajó del escenario y entró al improvisado camarín.

Parecía el vestuario de un equipo de fútbol cantando "Alberto presidente". Estaban Santiago Cafiero, Eduardo "Wado" De Pedro, Matías Kulfas, Juan Manuel Olmos, Juan Courel, Cecilia Todesca y el vocero Juan Pablo Biondi. Fernandez, sentado, los escuchaba y sonreía.

El lunes, antes de partir a Rosario para un encuentro con intendentes donde se verá con el recientemente electo gobernador del Chaco, Jorge "Coqui" Capitanich, Alberto F. repasó las repercusiones y busco bajarle presión a las críticas por los gestos que tuvo en el debate por el dedo levantado. "Hablan del dedito porque no tienen otro tema. ¿De verdad les parece algo grave que señale?", comentó frente a su equipo e insistió con la "gravedad de la crisis económica argentina" en contraposición a sus gestos en el debate.

El Presidente, en los segundos finales del debate, había aprovechado para criticar a Fernández por su actitud. "Volvió el atril, el dedito acusador, el canchereo. El kirchnerismo no cambió", le dijo Macri y pareció recuperar impulso en ese tramo del debate. 

Más allá de esas tensiones que dejó el debate, Fernández considera que la segunda parte, el próximo domingo en la Facultad de Derecho de la UBA, será más complicada. En este primer tramo estaba incluido el capítulo sobre la economía, el más duro para el Gobierno. Pero espera que con los temas de seguridad y corrupción, Macri salga más duro. A pesar de que el kirchnerismo tiene varias causa abiertas en los tribunales, el candidato del Frente de Todos contraataca. "¿Macri va a hablar de corrupción? Tiene más de 100 causas", dice casi como si ensayara.

Fernández entiende que el debate no tiene impacto electoral, pero que, si lo tuviese, su objetivo es el de consolidar el voto de las PASO. 

El debate dejó varias escenas en el backstage. Fernandez saludó con frialdad a Macri, pero luego se abrazó con Roberto Lavagna. A la charla se sumaron José Luis Espert, Nicolás Del Caño y Juan José Gómez Centurión. Macri se quedó en su atril y luego los fue a saludar. "Se apartó él, nadie lo dejó de lado", le contó a su gente Roberto Lavagna que tuvo un intercambio con el Presidente sobre el escenario.

- Te veo muy cerca de Alberto - le dijo Macri al regresar del segundo intervalo.

- Sí, Mauricio, estamos sentados al lado - le dijo el ex ministro y se alejó sonriendo.

En el equipo que acompañó a Fernández dicen que vieron a Macri mirar a Marcos Peña en dos ocasiones. Una de ellas cuando cuestionó a Axel Kicillof por su frase sobre que muchas personas que se quedaban sin trabajo en los barrios más bajos se volcaban a la venta de drogas. El jefe de Gabinete le respondió con un pulgar hacia arriba.

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