Rafael Grossi: "Las grandes potencias degradaron su compromiso con el desarme nuclear"

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-¿Para qué sirve la conferencia nuclear que va a presidir?

-El orden mundial nuclear está regido por este Tratado de No Proliferación. En 2020, cuando yo presida esta conferencia, se van

a cumplir los 50 años de ese acuerdo, que se hizo en plena Guerra Fría, porque se advirtió que era necesario evitar que muchos países accedieran a las armas nucleares. Tiene tres aspectos principales. La no proliferación, en la que los países que ya tenían las armas nucleares establecieron que ahí se frenara la cosa. Las grandes potencias se comprometían a desarmarse, no de manera inmediata, sino que negociaron. El acuerdo habla de que los países hagan acuerdos de buena fe, y que vayan avanzando hacia el desarme.. Y la última pata de este acuerdo, que nos concierne a nosotros, es garantizar que los países que fueran firmantes de esta acuerdo y que estuvieran en cumplimiento de sus normas internacionales de no proliferación, podían tener acceso y podían hacer uso de la ciencia, la tecnología y la energía nuclear, con fines pacíficos. Lo firmaron190 países y se revisa. La caída del TNP implicaría una especie de piedra libre, y un marco de seguridad internacional completamente fragilizado.

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-Todos los países quieren seguridad nuclear, pero ninguno quiere perder soberanía nuclear.

-Por eso es tan difícil. Y por eso las potencias que tienen armamento nuclear claramente no ingresan a ese tipo de negociaciones, beatíficamente, sino que lo hacen sobre la base de lo que llaman “estabilidad estratégica”.

- En ese “mapa” nuclear ¿dónde está Argentina?

-Argentina es un país intermedio. En el mundo, unos 30 países tienen reactores nucleares. Hay 435 o 436 reactores nucleares en el mundo en operación. Y la Argentina tiene, dentro de su matriz energética, aproximadamente entre 5 y 7% de aporte de energía nuclear. Que es capital, porque cuando se apaga Embalse, vuelven los cortes de luz. La idea es subir un poco más. No soy un especialista en energía. La idea en Argentina no es ser un país totalmente nuclearizado, sino es ser un país que tenga una matriz energética diversificada, entre las cuales se encuentra la energía nuclear. De modo tal que la Argentina es un país mediano, y es un país con grandes capacidades de diseño y de producción. El país tiene tres plantas nucleares en funcionamiento, y una cuarta central que probablemente se empiece a construir dentro de poco, y un perfil casi único en el hemisferio sur de ser un país exportador de tecnología y equipo nuclear, a través de INVAP. Hemos vendido a Perú, Argelia, Egipto, Australia. Vamos a vender otro a los Países Bajos, estamos presentes en una cantidad de mercados. Y tenemos importantísima actividad en materia de fabricación y exportación de elementos combustibles.

-Especialistas dicen que Argentina cometió un error grave cuando aceptó un pedido de EE.UU. para destruir proyecto del misil Cóndor. ¿Qué opina?

-No, en absoluto. Fue una gran decisión. Es decir, una Argentina embarcada en proyectos de armamento nuclear, de misiles de mediano y largo alcance hubiese significado una desviación de recursos obscena en un país con las carencias que tenemos en materia social. Las carreras de armamentos son realmente espantosas. Cuando uno observa a países como Irak, en su momento, u otros que quisieron desarrollar armamento nuclear sobre el hambre de sus pueblos, creo que es algo que en un país como la Argentina era algo absolutamente inaceptable. Y es más, creo que en cuanto a nuestra propia industria nuclear, el hecho de la Argentina ingresar a los tratados de control, a los regímenes de control internacionales, fue precisamente lo que nos permitió tener una industria nuclear floreciente e integrada al mundo. Aquellos que se golpean el pecho y dicen que la Argentina tendría que haber estado sola y haber desarrollado todas las cosas sola, ignoran, por no decir algo más claro, más brutal, cómo funciona el mundo. Al ingresar a todos estos sistemas, lejos de ponernos un cinturón de castidad, nos permitimos pisar fuerte en el mundo de la industria nuclear, y exitosamente.

-Brasil se abrazó fuertemente en estos años al desarrollo nuclear. incluso con la construcción de submarinos. ¿Qué análisis hace?

-Como embajador argentino en funciones, no podría opinar. Pero sí sobre la situación en general en Brasil y el trabajo nuclear con nosotros. Y el trabajo nuclear entre argentinos y brasileños es impecable, muy cercano en todos los foros diplomáticos internacionales con los hermanos brasileños. Tenemos mecanismos de diálogo y de cooperación constante con ellos y sobre todo tenemos la ABBAC, que es una agencia binacional, que es de inspecciones mutuas, de nuestros programas nucleares, que tiene más de 25 años de funcionamiento.

-¿Cree que nos deja muy atrás su desarrollo?

-No en el plano nuclear. Evidentemente el eventual desarrollo de un submarino nuclear es un paso muy importante, tecnológicamente, implica una madurez tecnológica muy importante, es un desafío tecnológico mayor para Brasil, que tendrá que sortear exitosamente, es un proyecto militar, por lo tanto no es un proyecto que compartan. Entonces, esto lo tendrán que hacer, pero pienso que en materia nuclear yo no hablaría de despegue. Yo creo que la Argentina en materia nuclear probablemente es el país líder en América Latina. Por todas las razones que te decía antes. Aunque no tenga un submarino nuclear.

-¿Cree que con los conflictos nucleares abiertos en el mundo estamos ante un riesgo igual o mayor que durante la Guerra Fría?

-Yo creo que son distintos tipos de riesgo. La Guerra Fría fue muy larga. Hubo momentos de guerras abiertas, recordemos Vietnam, Camboya, Laos. Situaciones muy difíciles como la crisis de los misiles en Cuba. La situación en Europa, en Checoslovaquia, en Hungría. Y ello sin hablar de los conflictos en el África. Hoy, los conflictos son de otra naturaleza, con otros actores, inclusive no estatales. En materia nuclear, existe otro tipo de equilibrio que el que existía en aquel momento. Y hoy las grandes potencias degradaron sus compromisos con las armas nucleares, con su desarme.

-¿Cuál conflicto le parece más riesgoso?

-En primer lugar no hay ningún conflicto nuclear abierto. Hay situaciones de tensión internacional que involucran el posible uso de armas nucleares. Creo que el punto más candente en ese sentido es Corea del Norte, porque si bien existe una degradación en cuanto a la relación entre la Federación de Rusia y los Estados Unidos, no existe un conflicto nuclear inminente entre las grandes potencias. En Corea del Norte ha existido una retórica muy encendida, hasta hace muy poco tiempo, con Estados Unidos. La República Popular Democrática de Corea que, con armas nucleares no tiene ningún tipo de acuerdo de limitación de ensayos nucleares, se retiró del Tratado de No Proliferación Nuclear. Y no existe aún una solución diplomática a la situación planteada con relación a su programa nuclear.

-¿Qué piensa del retiro de Estados Unidos del pacto nuclear con Irán y las otras potencias?

-En eso no hubo ninguna sorpresa. Como recordarás, siendo candidato a la presidencia, Trump ya había indicado lo que a su juicio eran fallas estructurales importantes del famoso acuerdo JCPA (el plan de acción firmado). Una diferencia, que además era compartida por casi todo el Partido Republicano. Ahora bien, el acuerdo está en pie hasta el momento. Y así lo han certificado 14 informes sucesivos del Organismo Internacional de Energía Atómica. La nueva vuelta de tuerca está dada por el anuncio del presidente (Hassan) Rouhani que dice: ‘nosotros por el momento hemos cumplido, no hemos invocado las cláusulas que nos permitirían decir que una de las partes no lo está cumpliendo y por lo tanto retirarnos del acuerdo, pero damos 60 días’. Ponen un ultimátum a las potencias europeas, que son las que se han quedado dentro del acuerdo, junto a Rusia. Ello para que arbitren los medios para que Irán empiece a recibir todos los beneficios materiales, financieros, de inversiones, de acceso a los mercados internacionales de capitales, levantamiento total de las sanciones, a los que iba a ir gradualmente accediendo. Este elemento, que es un elemento sumamente peligroso porque claramente va a ser muy difícil para Europa, cumplir esta expectativa del régimen iraní. Es que las sanciones de los Estados Unidos son sanciones que impactan también a los europeos.

¿Cree que hay riesgo de una carrera armamentística con Arabia Saudita en el medio?

-Por supuesto. Ese riesgo existe, pero no olvidemos una cosa. Muchas veces es una amalgama entre Corea del Norte e Irán. Irán no tiene armas nucleares. Irán lo que tuvo, hasta un determinado momento, y eso fue confirmado por el OIEA -yo participé de esas negociaciones, en ese momento, como funcionario-, es un programa clandestino, orientado a obtener armas nucleares. Ese programa se interrumpió. Y ahora están con un régimen de control. Evidentemente si ese régimen de control cae, ahí sí que va a comenzar a haber una amenaza. Es un factor mayor, grandísimo diría, de desestabilización. Está el factor de Arabia Saudita, y otros países del Golfo involucrados. Y naturalmente, la situación de Israel... es decir, todo un marco en donde la mera posibilidad del acceso a armas nucleares puede generar una situación muy incierta. Pero hay que decir las cosas como son: hoy Irán carece de un arsenal nuclear. Corea del Norte sí tiene entre 12 y 30 armas nucleares.

-Estados Unidos también pidió abandonar el Tratado de No proliferación que firmó con Rusia. ¿Modifica tanto la seguridad nuclear en el mundo?

-No la modifica. Estos misiles de alcance intermedio que fueron interdictos en el año ‘87. Este acuerdo es un acuerdo de Reagan y Gorbachov. Estos misiles dejaron de existir y de ser emplazados. Lo que quiero decir es que no hay en este momento emplazados misiles de alcance intermedio. Si el tratado (EE.UU-Rusia) cae, es posible que vuelvan a ser emplazados. Pero eso también es especulativo. Lo que yo distinguiría es que el hecho de que se deje de lado un acuerdo que funcionó bien hasta ahora, y que tuvo efectos, se inscribe dentro de lo que muchos entienden que es una lógica de desmantelamiento del orden normativo nuclear al que yo hacía referencia. Entonces hay temores en el plano internacional de que estemos volviendo a una carrera armamentista nuclear como la que había durante la Guerra Fría.

De Almagro a Viena, un diplomático “con casco”

Dice Rafael Grossi: “Por alguna razón desde muy chico quise ser diplomático. Me gustaba mucho la historia, la política y la política internacional. Por las características de Argentina, durante mi adolescencia, no había en el mundo académico instituciones para quien tuviera inclinaciones por lo institucional. La carrera diplomática era entonces el imán”. En su casa en el barrio de Almagro no había familiares del servicio exterior, pero sí frecuentes figuras que se encontraban con su padre periodista: Carlos Muñiz, ex canciller y fundador del Consejo para las Relaciones Internacionales. Grossi integró la primera camada de diplomáticos recibidos en el Instituto del Servicio Exterior de la Nación de esta última democracia. Semanas atrás, fue designado presidente de la Conferencia de Examen del Tratado de No Proliferación Nuclear, de 2020, en una carrera internacional que piensa continuar: hoy es uno de los aspirantes a suceder al japonés Yukiya Amano como director general del Organismo Internacional de Energía Atómica, al que está vinculado hace años.

“El gusto por los temas nucleares, lo fui adquiriendo, te diría, a principio de los años 80” cuenta, después de haber quedado impresionado por el complejo nuclear de Atucha I que terminó inaugurando Juan Perón den 1974. “Entonces me parecía algo medio esotérico, una instalación nuclear, pero como argentino me dio gran orgullo”.

Cuando la Cancillería argentina creó la Dirección de Asuntos Nucleares y los civiles comenzaron a manejar las políticas atómicas que antes controlaban los militares, hubo un grupo de diplomáticos que colgó el traje y la corbata y se fue a hacer trabajo de campo, entre ellos Grossi. “Nos pusimos un casco y nos fuimos a Bariloche y eso me cambió la vida porque me hice amigo de los técnicos, ingenieros y de todos los que trabajaban en el Invap. De esa manera creen en el mundo nuclear que soy ingeniero porque trabajé muchos años en el organismo de ingeniería atómica”, dice riendo pero con alguna satisfacción de la confusión.

Embajador ante Austria y también ante los organismos internacionales que tienen sede en Viena, Grossi dice sin embargo que el episodio más conmovedor de sus últimos años fue aquella respuesta que recibió a fines de 2017. La Organización del Tratado de Prohibición Completa de los Ensayos Nucleares (OTBTO) le manifestó tras su previa consulta que se había oído una explosión en la zona en la que se buscaba al submarino ARA San Juan y sus 44 tripulantes, donde de hecho, a tan sólo 15 kilómetros se lo encontró en el fondo del mar al año siguiente.

Aquel día de noviembre se comunicó con el canciller Jorge Faurie para informarle sobre una de las más verídicas y tempranas teorías sobre la tragedia argentina.Fanático de Estudiantes de La Plata por influencia de la ciudad en la que nació su mamá, tiene seis hijos de su primer matrimonio y dos más de su segundo, con la diplomática Cinthia Echavarría. Es un convencido de que el apoyo de los hombres que representan al Estado nacional como funcionarios del Relaciones Exteriores “indispensable” para cualquier negociación internacional. Ser diplomático “es orgullo”, subraya.

Itinerario

Rafael Mariano Grossi es Embajador en Austria y Representante Permanente ante los Organismos Internacionales, con sede en Viena. Presidirá en 2020 la Conferencia de Examen del Tratado de No Proliferación de Armas Nucleares (TNP). Fue presidente del Grupo de Países Suministradores Nucleares (NSG) por dos periodos (2014 a 2016) y facilitador para la cuestión del ingreso de la India y Pakistán al NSG. Fue presidente de la Conferencia Diplomática de la Convención sobre Seguridad Nuclear y Director General Adjunto de la OIEA Organización para la Prohibición de las Armas Químicas. entre otros cargos.

Al toque

Un proyecto. Dirigir el Organismo Internacional de Energía Atómica.

Un líder. Nelson Mandela , grandeza y realismo político.

Un prócer. Domingo Faustino Sarmiento. Tenacidad y proyectos.

Una comida. Asado.

Una bebida. Vino tinto malbec.

Una sociedad que admire. Ninguna, o todas. En todas hay aspectos admirables y menos.

Un recuerdo. Ocho. Los nacimientos de mis siete hijas y mi hijo.

Un placer. La lectura.

Un sueño. Una Argentina creciendo, consolidada y en paz.

Una película 2001 Odisea del Espacio, de Kubrick.

Una serie. Los Vengadores (la británica de los 60).

Un libro. Sobre héroes y tumbas, de Sábato.

Un desafío. La presidencia de la Conferencia del Tratado de No Proliferación Nuclear el año que viene. me dicen que es una mision imposible. no les creo.