Cerca de la unidad, CFK y Massa se unen para sacar a Urtubey del mapa presidencial

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La interna dentro del pan peronismo no da respiro y, como no podía ser de otra manera, encuentra su epicentro en la populosa provincia de Buenos Aires.

 

 

 

 

Los actores principales de la nueva movida son nada menos que Sergio Massa y Cristina Fernández de Kirchner, quienes avanzan rápidamente hacia la unidad, por medio de negociaciones llevadas a cabo por dos actores caracterizados de su entorno, Jorge D´Onofrio y Máximo Kirchner.

 

El acuerdo incluye tácitamente a un tercer actor, que durante el último tiempo intentó cobrar notoriedad pública y sería la víctima principal del peronismo: el gobernador salteño, Juan Manuel Urtubey. De allí, las recientes declaraciones de Massa exponiendo sus intenciones de ser presidente.

 

 

Se ha filtrado que, por distintas razones, Urtubey resulta incómodo –y hasta desagradable en el caso de Cristina-, para ambos. Por el lado de Cristina, porque piensa –al igual que el propio presidente argentino- que “Urtubey es Macri”, y que su campaña ha sido orientada desde hace tiempo a constituirse como un plan B, en caso de que por algún motivo -ya sea un deterioro mayor de la situación económica o un incremento de la protesta social que se pudiera ir de las mano-, Mauricio tuviera que desistir de presentarse a la reelección. El salteño operaría de este modo como aspiradora de descontentos macristas, radicales y socialistas, a los que sumaría el apoyo de los diez gobernadores que participan de Alternativa Federal, y del senador Miguel Ángel Pichetto.

 

Por el lado de Sergio Massa, el diagnóstico es diferente, ya que está convencido de que las suspensión del evento de equipos técnicos que el ex intendente tigrense había programado para fines del año pasado en Costa Salguero, como lanzamiento oficial de Alternativa Federa, y que fue trocado a último momento por una reunión de gobernadores en la Casa de Córdoba en Buenos Aires, decisión en la que el gobernador cordobés Juan Schiaretti llevó la voz cantante, fue la confirmación de que ese espacio ya tenía definido a Urtubey como su candidato, por lo que dar disputa hacia adentro le hubiera resultado cuesta arriba y con mínimas posibilidades de obtener buenos resultados.

 

 

Unidos así más por el espanto que por el amor, las reuniones entre los negociadores de ambas partes –Máximo y D’Onofrio-, se sucedieron a ritmo acelerado en las semanas siguientes, y al día de hoy ya estaría prácticamente definido el punto más decisivo, que sería una interna o PASO entre CFK y Sergio Massa para definir la candidatura presidencial, o bien directamente la del líder del Frente Renovador, en caso de que Cristina decida finalmente bajarse de la competencia.

 

Pero no es esta la única novedad de peso que nos dejó el fin de semana estival. Ha trascendido asimismo el creciente malestar de los intendentes del PJ bonaerense al tomar conocimiento de las declaraciones de Axel Kicillof, en las que retomó su deseo de postularse a la gobernación de la provincia de Buenos Aires. Es que ese proyecto era dado por concluido, cuando los intendentes cerraron trato con Máximo de que respaldarían la candidatura presidencial de Cristina, se opondrían al adelanto de las elecciones en la provincia y otorgarían el primer lugar en la lista de candidatos a diputados nacionales al hijo presidencial y titular de La Cámpora, a cambio de poder decidir ellos mismos la fórmula para la gobernación. Por esa razón, la movida a favor del ex ministro de Economía había menguado, pero en la última semana recobró su intensidad, a partir del convencimiento de los principales referentes de La Cámpora de que muchos son los intendentes que censuran públicamente la disociación electoral pero la aprueban bajo cuerda y hasta habrían establecido negociaciones con María Eugenia Vidal, para tratar de debilitar así la capacidad de presión de Cristina y su agrupación insignia al momento de definir las listas de candidatos en la provincia y en sus propios municipios.

 

 

Francisco “Paco” Durañona (San Antonio de Areco), uno de los intendentes cuya voz tiene más peso dentro de sus pares, y que desde hace tiempo ha explicitado sus aspiraciones a integrar la fórmula para el ejecutivo provincial, fue quien llevó la voz cantante, advirtiendo los riesgos que entrañaría una candidatura de “un chico porteño”, que desconoce la provincia y tiene escaso arraigo territorial fuera del conurbano, al tiempo que le reclamó tácitamente a Cristina el cumplimiento de los acuerdos celebrados.

 

La situación es inestable y sólo restan aguardar nuevos movimientos tectónicos dentro de un proceso de unidad, donde a cada paso saltan a la luz cuestiones pendientes, rencores y sospechas entre viejos aliados que, en muchos casos, deben seguir marchando juntos aún a pesar suyo. 

 

fuente realpolitik