Felipe Solá: tres saltos, un amague y una certeza para 2019

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El collage, malintencionado, juntaba boletas electorales. Todas con su nombre y apellido, "Felipe Solá", como denominador común. Un modo de exponer sus movimientos políticos en la última década, a partir de

las candidaturas. A él parece importarle poco. Para 2019, tiene decidido volver a postularse y para el cargo mayor, la presidencia. Salvo que...

El recorrido político de Solá tiene particulares matices desde 2007, cuando abandonó los cargos ejecutivos en Provincia y Nación después de 20 años consecutivos. Solá encabezó entonces la lista de diputados nacionales bonaerenses que acompañó la primera candidatura presidencial de Cristina Kirchner. Sacó el 46,02% en su rubro.

Luego vendrían tres saltos políticos fuertes y un amague.

Primer salto: 2009

Mauricio Macri felicita a Felipe Solá, con Francisco De Narváez en el medio. Acababan de vencer a Néstor Kirchner.

Mauricio Macri felicita a Felipe Solá, con Francisco De Narváez en el medio. Acababan de vencer a Néstor Kirchner.

Como hombre de campo, ex ministro de Asuntos Agrarios de Antonio Cafiero y ex secretario de Agricultura de Carlos Menem, Solá se paró del lado de los productores en la famosa pelea por 125 y eso le valió -además de los insultos de Carlos Kunkel en el reciento- su destierro del kirchnerismo. Tanto, que ni siquiera se quedó a cumplir los cuatro años de mandato que había ganado en las urnas y para 2009 formó una alianza con Mauricio Macri y Francisco de Narváez.

Solá iba segundo en la papeleta de Unión-PRO que encabezaba el empresario nacido en Colombia y que pasaría a la historia por vencer a la boleta que lideraba Néstor Kirchner e integraban, entre otros, Daniel Scioli y Sergio Massa: fue 34,68% a 32,18%.

Segundo salto: 2013

Solá y Massa, cuando hicieron campaña juntos en 2015. Uno para gobernador, otro para presidente.

Solá y Massa, cuando hicieron campaña juntos en 2015. Uno para gobernador, otro para presidente.

El amor con Macri y De Narváez duraría la nada misma. A principios de junio de 2010 -la elección había sido a fines del mismo mes, pero de 2009- Solá ya avisaba que pretendía ser candidato a presidente, que no compartiría fórmula con el líder del PRO y que su otro socio estaba impedido de ir por el mismo cargo, porque ser colombiano.

Aquí habrá que darle la derecha al ex gobernador: obnubilado por el triunfo, y cuando aún estaban calientes las urnas, fue De Narváez quien salió a instalar que buscaría algún vericueto constitucional para llegar a la Casa Rosada. También Macri se anotaba para ese mismo cargo. Todos para uno y sólo uno para todos.

Ya en 2011, como referente del PJ disidente y sin posible vuelta al kirchnerismo, Solá coqueteó con una interna presidencial con Eduardo Duhalde, Mario Das Neves y Alberto Rodríguez Saá, que se diluyó antes de nacer, en medio de acusaciones cruzadas. Hasta que en 2013, cuando debía renovar su banca, Solá se sumó al Frente Renovador de Sergio Massa. Como en 2009, segundo en la boleta, repitió victoria histórica frente al kirchnerismo: 43,95% a 32,33%.

Dos años más tarde, volverían a compartir boleta: pero el ex intendente de Tigre para presidente y su aliado para gobernador. Solá tuvo una buena performance (quedó tercero, con 19,26%), que sería clave para el triunfo de María Eugenia Vidal sobre Aníbal Fernández.

El amague: 2017

La foto de Massa y Solá que despejó dudas sobre el posible pase del ex gobernador al randazzismo. Mayo 2017.

La foto de Massa y Solá que despejó dudas sobre el posible pase del ex gobernador al randazzismo. Mayo 2017.

El año pasado, otra vez el ex gobernador se vio con la disyuntiva del calendario. Y dispuesto a seguir trabajando en la Cámara de Diputados, fue prenda de tironeo entre dos peronistas que buscaban reinstalarse para la presidencial de 20019: Massa, su jefe; y Florencio Randazzo, ex aliado. Ambos encabezarían listas para senadores nacionales bonaerenses, en un duelo polarizado entre Cambiemos y Cristina.

Hubo un fin de semana de ajetreo en el que se dio a Solá casi incorporado al randazzismo, vía Alberto Fernández. Quedó en amague. A las pocas horas, el ex gobernador apareció en una foto con Massa y con un premio mayor. Como en 2007, encabezaría una lista para diputados nacionales bonaerenses. Ese lugar de privilegio le permitió mantener su banca, pese a la pobre performance de la alianza que integraba el Frente Renovador con el GEN de Margarita Stolbizer. Para diputados sacaron 11,03%.

Tercer salto: 2018

Felipe Solá, en la presentación de su nuevo interbloque, este lunes.

Felipe Solá, en la presentación de su nuevo interbloque, este lunes.

Más allá de la renovación de la banca, la relación de Solá y Massa entró en un tobogán irremontable. El ex gobernador cuestionó el largo silencio del líder del Frente Renovador tras la derrota y dejó en claro que no compartía su estrategia de ir por la "avenida del medio" para saltear la grieta.

Esa postura lo acercó al kirchnerismo. Tanto, que tuvo una reunión con Cristina Kirchner. Hay distintas versiones del tono de la charla, pero lo cierto es que un grupo de intendentes K alientan la posibilidad de Solá presidente. Esa jugada, más la diferencia en las posturas en el Congreso terminó de blanquearse este lunes, con la salida de Solá (y otro más) del bloque del Frente Renovador. Ahora formaron el grupo Red por Argentina.

La confluencia con otros ex kirchneristas del Movimiento Evita y Victoria Donda, en un interbloque de 10 integrantes, los deja boyando cerca de los K.

Certeza para 2019: ella o yo

Felipe Solá, en un encuentro del PJ de fines de agosto, con aliados K y Hugo Moyano.

Felipe Solá, en un encuentro del PJ de fines de agosto, con aliados K y Hugo Moyano.

Solá ya dejó en clara su intención de ir por la presidencia. Como Daniel Scioli, y en algún punto también Roberto Lavagna, se ve a sí mismo como un candidato opositor peronista moderado, capaz de ser prenda de unidad para los distintos sectores. En ese posicionamiento, reniega poco de la figura de Cristina: entiende que los votos de ese espacio son imprescindibles para quien quiera desplazar a Cambiemos.

Ese análisis racional también le aporta una certeza: no irá a una interna con la ex presidenta. Sabe que pierde. Y le quedan dos años como diputado.

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