Radiografía de una cúpula de la Iglesia con discrepancias

Politica
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Las críticas a la Iglesia por la misa que varios gremios muy críticos del Gobiernos –entre ellos Camioneros- organizaron frente a la basílica de Luján -y que contó con la presencia

de conspicuos referentes del kirchnerismo- partieron de la base en muchos casos que detrás de la autorización de la celebración estaba una institución eclesiástica que, de modo homogéneo, no solo respaldaba su realización, sino que incluso tomaba partido por la oposición y respaldaba a Hugo y Pablo Moyano ante las causas judiciales que los aquejan. Y que detrás de la movida estaba el mismísimo Papa Francisco.

El Vaticano 03.02.18. Papa Francisco recibió hoy en audiencia oficial la Biblioteca del Palacio Apostólico a las nuevas autoridades de Conferencia Episcopal Argentina: (de izq. der.) Mons. Marcelo Daniel Colombo Oscar Vicente Ojea Card. Mario Aurelio Poli Carlos Humberto Malfa. Foto: Vatican Media

El Vaticano 03.02.18. Papa Francisco recibió hoy en audiencia oficial la Biblioteca del Palacio Apostólico a las nuevas autoridades de Conferencia Episcopal Argentina: (de izq. der.) Mons. Marcelo Daniel Colombo Oscar Vicente Ojea Card. Mario Aurelio Poli Carlos Humberto Malfa. Foto: Vatican Media

Es cierto que el Papa y la Iglesia comparten una visión crítica sobre aspectos del Gobierno y siguen con gran preocupación el deterioro social, pero –además de que se aclaró que Francisco no estaba detrás- no parece que todos los obispos, ni siquiera la mayoría, acuerdan con la movida del sábado. Y si bien hay matices en sus filas sobre cómo plantarse ante el delicado momento que vive el país, prima en la actualidad la cautela. Al menos hasta el plenario que realizarán en noviembre. Veamos:

Oscar Ojea (obispo de San Isidro): El presidente del Episcopado llegó al cargo en línea con el deseo de Francisco. Es un fiel intérprete de su pensamiento, tiene buen diálogo con el Gobierno y, si bien no oculta su visión crítica sobre la situación social, hasta ahora ha procurado no echar más nafta al fuego. Defendió el derecho a celebrar una misa por “pan, paz y trabajo”, pero no parece que él la hubiera oficiado en las mismas circunstancias que se dieron este sábado.

Mario Poli (arzobispo de Buenos Aires): El vicepresidente primero del Episcopado tampoco ha disimulado sus críticas, pero se muestra igualmente prudente, encolumnado detrás de Ojea. Y aparece alejado de los contactos políticos, más allá de su diálogo con el Gobierno de la Ciudad. Francisco lo había ungido como su sucesor al frente de la Iglesia porteña.

Marcelo Colombo (arzobispo de Mendoza): El vicepresidente segundo del Episcopado es acaso el miembro de la cúpula eclesiástica más crítico con el Gobierno. Tuvo declaraciones fuertes, aunque no legaron a los medios nacionales. Gran impulsor de la beatificación del obispo Enrique Angelelli -asesinado durante la última dictadura-, que Francisco concedió, también está perfectamente alineado con el pontífice.

Carlos Malfa (obispo de Chascomús): El secretario general del Episcopado lleva adelante con cordialidad y eficiencia la relación institucional con el Gobierno a través de la secretaría de Culto. Uno de las cuestiones que coordina en la actualidad son las conversaciones en torno a un sistema de sostenimiento de la Iglesia que lleve a prescindir del aporte del Estado, decisión que estaría próxima.

Jorge Lugones (obispo de Lomas de Zamora): El presidente de la Pastoral Social es sin duda el más crítico de todos teniendo en cuenta el estratégico cargo que ocupa. Jesuita como Jorge Bergoglio y de buena sintonía con él desde siempre, dio algunos pasos que suscitaron controversia dentro de la Iglesia como haber recibido la semana pasada a Hugo Moyano en medio del pedido de detención de su hijo Pablo. Su comisión dejó trascender que no adhería a la misa de Luján.

Víctor Fernández (arzobispo de La Plata): El presidente de la comisión de Fe y Cultura del Episcopado es quien mejor interpreta a Francisco. Abrió un fluido canal de diálogo con la gobernadora María Eugenia Vidal y a la vez realizó una misa por la paz social que reunió a referentes sindicales y sociales de la provincia. A través de la Pastoral Social, busca acercamientos en conflictos como el docente y el de Astilleros Río Santiago.

Agustín Radrizzani (arzobispo de Mercedes – Luján: Llegó a ser vicepresidente segundo del Episcopado, pero su posición demasiado condescendiente con el gobierno kirchnerista en momentos en que este estaba muy enfrentado con el cardenal Bergoglio le implicó no ser reelegido en la conducción eclesiástica. Si bien dice que no podía negarse a autorizar e incluso presidir una misa en la que iba a rogarse por “pan, paz y trabajo”, sea del sector que fuere, muchos en la Iglesia le reprochan su falta de prudencia.

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