Carolina Mondino, la argentina sobreviviente del atentado en Niza: "lo que te queda es sentimiento de culpa y no la felicidad de estar vivo"

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Este martes a la noche, como parte de los testimonios que se oirán en la semana del aniversario 24 del atentado terrorista a la Asociación Mutual Israelita Argentina (AMIA) Carolina Mondino

contará su historia. La señora sobrevivió al atentado perpetrado ​por el terrorista Lahouaiej Bouhlel cuando, manejando un camión se metió sobre el Paseo de los Ingleses en Niza, Francia, para atropellar a cuanto más gente pudiera. Fue la noche del 14 de julio de 2016, cuando una gran cantidad de público festejaba el Día Nacional, la Toma de la Bastilla. Carolina estaba con su amiga Jackelina, que fue literalmente aplastada por el vehículo que manejaba el atacante con vínculos al Estado Islámico. Murieron con el terrorista abatido 83 personas, y 400 quedaron heridas.

Este martes en el hotel Sheraton, Carolina, y Daniel Pomerantz, sobreviviente del atentado a la AMIA, y uno de los directivos actuales de la mutual judía, hablarán en una presentación en la que también disertarán la gobernadora de la Provincia de Buenos Aires, María Eugenia Vidal; el Secretario General de la OEA, Luis Almagro, y el Secretario de Derechos Humanos y Pluralismo, Claudio Avruj.

Carolina nació en la Argentina pero vive en Francia desde 1986, cuando se fue a trabajar con un contrato previo. Viuda del padre de sus hijos, allí conoció a su segundo marido y entonces nunca más volvió. "Cuando llegué a Niza me enamoré de ese lugar porque ahí siento una gran libertad frente a ese mar tan azul" suele decir aunque luego ante la pregunta inmediata de si el mundo le cambió tras el atentado resuena de su boca un "mucho". A nivel físico y a nivel psicológico. "Uno no vuelve a ser la misma persona"

Carolina cumplirá 71 años en octubre y en los últimos años trabajó de diseñadora floral. En los días previos al atentado estuvo hospitalizada por una operación por una sinusitis persistente. Su amiga Jackelina, que había vivido en Niza y se fue a una provincia vecina, la pasó a ver al hospital y debía quedarse con ella a dormir esa noche para ayudarla. Incómoda por la operación la invitó a su amiga a ver los fuegos de artificio sobre el Paseo de los Ingleses, un lugar donde tradicionalmente se reúnen las familias y amigos para caminar y divertirse. Era verano y, pegada la ciudad al Mediterráneo, hacía calor. Algo no le gustaba por la falta de protección. Carolina recrimina que hubo fallas de seguridad. "No había ni policías, ni militares del lado del mar y del lado de los restaurante sólo un camión de la policía municipal.

Pasados los fuegos de artificio y ya sonando la música seguía sin sentirse bien. Le pidió a la amiga cruzar sin darse cuenta ninguna de las dos que el camión ya estaba en plena embestida. Ella estaba de espalda cuando el mismo les pasó. "Gracias a Dios", dice haciendo una pausa. "La gente que llegó a ver los cuerpos destrozados es al día de hoy que sigue sin recuperarse. Era como un estado de guerra. Traumatizante como nadie puede imaginarse. Hay gente que hasta se suicidó. Ver cuerpos y pedazos de cuerpo en el aire en pedazos en el suelo no es agradable para nadie".

Carolina Mondino sobreviviente del atentado terrorista que tuvo lugar en Niza el 14 de julio de 2016. Foto Néstor García / Clarín

Carolina Mondino sobreviviente del atentado terrorista que tuvo lugar en Niza el 14 de julio de 2016. Foto Néstor García / Clarín

¿Por qué llama a un atentado terrorista una vivencia de estado de guerra?

Porque se vivió así. Estábamos festejando y de repente era como si fuéramos atacados o invadidos.

Carolina sobrevivió al camión porque este la tocó por atrás y arrojó hacia una palmera que amortiguó el golpe. Tuvo todo el lado derecho del cuerpo afectado, con fractura en el pie, de muñeca, fractura en costillas, traumatismo craneano y el cuero cabelludo y la oreja cortados. "Me salvó la palmera", asegura a Clarín como un mantra para luego sumergirse en las sombras cuando se le pregunta qué ocurrió con Jackelina, a quien el camión aplastó por completo. Tan destrozados quedaron sus restos que fue velada a cajón cerrado. La hija de su amiga tuvo que dar su ADN para que la reconocieran.

"A mi me proyectó y a ella la mató. Así murieron hombres y mujeres y niños, hombres de toda raza. De toda religión", sentencia aunque tiene opiniones dura para con la inmigración porque dice que, en particular entre los refugiados que llegaron de Siria "se colaron terroristas". Además es también firme cuando condena la radicalización de grupos musulmanes.

¿Cómo se sobrevive de un atentado?

Es muy difícil porque uno pierde la seguridad en sí mismo. Uno pierde la seguridad alrededor y se empiezan a mirar los unos a los otros como si detrás de cada una de las personas hubiera una amenaza. Yo pasé mucho tiempo no soportando a la gente alrededor mío. En el hospital pasé mucho tiempo sin que me dijeran que mi amiga estaba muerta. Estaba loca. Sólo mi hijo se me podía acercar.

Hace una pausa y con lágrimas en los ojos dice que se podría haber suicidado. "Sí. Tengo un sentimiento de culpa, el que sufren todos los sobrevivientes de un ataque terrorista. Y no la felicidad de estar vivo", afirma. Ella (Jackelina) vino hacia a mi para ayudarme y ella murió por mí.

No soy la primera que se lo dice. Pero no murió por usted.

Es fácil verlo del otro lado pero es muy difícil verlo del lado mío. Porque si ella en lugar de venir a buscarme se hubiera quedado en la casa habría estado viva.

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