El origen de la particular relación entre los presidentes y los helicópteros

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Helicópteros y política tienen mala fama en la Argentina: son el símbolo de quien huye del poder por la terraza de la Casa Rosada, que ahora es

href="https://www.clarin.com/politica/vera-ahora-google-maps-helipuerto-casa-rosada-hizo-famoso-rua_0_H1ulF17zm.html">un helipuerto remodelado que mira al cielo con una A gigante sobre fondo celeste.

No es tan así. En realidad, fue Fernando de la Rúa quien dejó grabada en el imaginario colectivo la imagen de “helicóptero=huida”, y ni siquiera fue el primero en hacerlo, aunque sea hoy el más recordado. Y no todos los que usaron helicóptero, huyeron.

El nuevo diseño de la Marca País en el techo de la Casa Rosada ciudad de buenos aires Como se vera ahora en Google Maps el helipuerto de la Casa Rosada nuevo diseño de la Marca Pais en el techo de la Casa Rosada

​Original, lo que se dice original, fue el presidente americano Dwight “Ike” Eisenhower quien, el 12 de julio de 1957, hace hoy 61 años, se convirtió en el primer presidente o jefe de Estado del mundo en treparse a un helicóptero para hacer viajes oficiales.

El bicharraco de las grandes aspas y una especie de ventilador en la cola ni siquiera había sido un vehículo de combate en la Segunda Guerra Mundial. Los primeros aparatos militares experimentales, con tecnología avanzada, fueron probados desde 1947 en adelante y usados mucho en la guerra de Corea a inicios de los años 50.

Fue Eisenhower, un general de cinco estrellas, comandante de las fuerzas aliadas en la invasión a Europa de junio de 1944, quien le propuso al Servicio Secreto usar una de esas máquinas en viajes cortos y oficiales. El Servicio Secreto dio el sí de inmediato: era un medio de transporte seguro y eficiente, y una alternativa fantástica a las siempre riesgosas caravanas de limusinas y coches de custodia.

Dwight Eisenhower llega en helicóptero a Camp David.

Las fuerzas armadas estadounidenses asignaron al traslado del presidente al escuadrón HMX-1 Nighthawks (Halcones de la noche), que fue administrado en principio por el Ejército y la Infantería de Marina.

Recién en 1976 el cuerpo de Marines se hizo cargo de todas las operaciones de helicópteros. De tal forma, si el avión presidencial es conocido como Air Force One, el helicóptero que traslada al presidente en ejercicio es conocido como Marine One.

El helicóptero Marine One que traslada al presidente de los Estados Unidos.

Durante su segundo mandato, Eisenhower usó un Bell UH-13-L Sioux para volar desde la Casa Blanca hasta su residencia en Camp David, que se llama así en homenaje al nieto del presidente, y a la granja que los Eisenhower tenían en Gettysburg, Pennsylvania.

Según la oficina militar de la Casa Blanca, el resto de los mandatarios, incluido Eisenhower en el último tramo de su mandato, usaron un Sikorsky VH-3D, conocido como Sea King (Rey del Mar). Esa máquina, en realidad son varios helicópteros a disposición del escuadrón, vuela siempre desde y hacia el jardín sur de la Casa Blanca y, en las últimas décadas, también viaja a bordo de un avión militar de transporte de tropas, en los viajes presidenciales al exterior.

Después del 11 de setiembre de 2001, tras el ataque a las Torres Gemelas, uno o dos helicópteros señuelos viajan cerca del aparato que conduce al presidente. En total son veinte helicópteros, Sea King y el UH-60 Blackhawk (Halcón Negro), los que están disponibles para uso del presidente de Estados Unidos.

El helicóptero presidencial volvía loco al pequeño John-John Kennedy, que tenía dos años y corría casi al encuentro de la aeronave cada vez que su padre llegaba en una de ellas a la Casa Blanca. Al hijo de Kennedy también le gustaba saludar con la venia al helicóptero presidencial. Pero era zurdo, de modo que llevaba a su frente la mano izquierda. Fue un agente del servicio secreto, Clinton Hill, quien le enseñó a saludar con la mano derecha, como lo inmortalizó la famosa foto en la que saluda al ataúd de su padre en Washington.

John John Kennedy y su devoción por los helicópteros.

El agente secreto Hill es quien, en Dallas, trepó al Lincoln presidencial que llevaba al presidente herido de muerte para proteger la vida de su mujer, Jackie Kennedy.

Richard Nixon usó muchas veces el helicóptero presidencial, pero la foto más famosa lo muestra, ya renunciado, fue el primer presidente estadounidense en renunciar y hasta ahora el único, al pie de la aeronave, con los brazos en alto y los dedos en V, mientras el nuevo ocupante de la Casa Blanca, Gerald Ford, soporta la fantochada con estoicismo.

Despedida. Richard Nixon, en el helicóptero que lo trasladará de la Casa Blanca, tras presentar la renuncia./AP

George Bush padre llegó a la Argentina en diciembre de 1990, apenas sofocados los disparos del último alzamiento carapintada y usó un Marine One para trasladarse desde Ezeiza hasta la plataforma militar del Aeroparque, donde fue recibido por Carlos Menem.

Una de las últimas fotos famosas del helicóptero presidencial tuvo como protagonista a Barack Obama. Caminó por el jardín sur de la Casa Blanca, reconcentrado, trepó la escalerilla de la nave sin contestar el saludo militar del infante de marina parado al costado izquierdo de la trompa.

Obama bajó entonces del helicóptero y estrechó la mano del sorprendido “marine”.

Barack Obama saluda a un marine en uno de sus últimos viajes como presidente de Estados Unidos. (Foto: AP)

Hélices nacionales

En la Argentina el uso del helicóptero presidencial se hizo algo habitual durante la dictadura de la Revolución Argentina que encabezó Juan Carlos Onganía, en 1966. Fue usado en general para trayectos cortos entre Campo de Mayo y la Casa de Gobierno o el Campo de Polo.

El 25 de mayo de 1973, dos miembros de la entonces junta militar, el almirante Pedro Gnavi y el brigadier Carlos Rey, usaron el helicóptero presidencial y el helipuerto de la Rosada para huir de un turbión peronista que colmaba la Plaza, rodeaba la Casa de Gobierno, rebautizada entonces como “Casa Montonera”: ambos temían por sus vidas. El tercer miembro de la junta y presidente de facto, general Alejandro Lanusse, también debe haber temido por su vida. Pero decidió salir a pie: “Yo no me estoy escapando de nadie”, dijo. De esa forma, aquellos militares inauguraron la tendencia del poder a escapar en helicóptero de la Casa de Gobierno. Ya no eran “el poder”, es verdad, pero lo representaban.

El otro helicóptero famoso, y el primero fotografiado en el momento histórico, es el que se llevó de la Casa Rosada a Isabel Perón, en los primeros minutos del 24 de marzo de 1976. Pero la viuda de Perón no escapaba, no huía del poder, no lo abandonaba: estaba a punto de ser secuestrada por los complotados militares, detenida en la base militar de Aeroparque, derrocada y llevada presa a la residencia del Mesidor, en Neuquén.

Isabel Perón abandona la Casa Rosada en los primeros minutos del 24 de marzo de 1976.

Aquella imagen casi borrosa del helicóptero de la Fuerza Aérea, que después de alzar vuelo gira hacia la derecha casi con torpeza, inauguraba la etapa más oscura de la historia contemporánea de la Argentina.

El que sí dejó el poder tras renunciar y la Casa Rosada en un helicóptero fue Fernando de la Rúa en los trágicos días de diciembre de 2001. Aquel gobierno de la Alianza había empezado a desbarrancar tras el escándalo de las coimas en el Senado por la reforma a la Ley Laboral, y por la renuncia del vicepresidente Carlos Álvarez. De la Alianza no quedaba ya ni rastros cuando el “corralito” impuesto por Domingo Cavallo desató el vendaval de la ira popular. Cinco muertos cerca de la Plaza de Mayo, 28 en total en todo el país y una huida hacia delante de De la Rúa al decretar el Estado de Sitio, apresuraron su caída.

Para entonces, 19 de diciembre, el helipuerto de la Rosada se caía a pedazos, había serias dudas de que la estructura del techo del que fue alguna vez el Fuerte de Buenos Aires y al que Sarmiento hizo pintar de color rosa, soportara el peso de un helicóptero sin derrumbarse.

De la Rúa pudo irse en auto, le aconsejaron que no: quedaría expuesto a los manifestantes que rodeaban la Casa de Gobierno. También pudo optar por hacer descender el helicóptero en una explanada cercana a la entrada de la Rosada por la calle Rivadavia. Alguien lo convence que llegar hasta allí también era peligroso. La Casa Militar decide entonces salir por los techos, el helicóptero casi no se va a posar ni a detenerse. De la Rúa es llevado casi en vilo, todo es veloz, urgente, casi clandestino: la máquina alza vuelo y ya es historia.

El presidente De la Rúa renuncia y deja la Casa de Gobierno en helicóptero.

El 1 de agosto de 2003, el entonces presidente Néstor Kirchner se llevó flor de susto a bordo de un helicóptero que no era de la flota presidencial, sino de la gobernación de Salta a cargo de Juan Carlos Romero. El presidente y varios funcionarios habían participado de una ceremonia en Jujuy y al despegar desde Posta de los Hornillos a San Salvador de Jujuy, tal vez por exceso de carga, la máquina cayó como una piedra sobre el lecho de un río seco. Siete meses después, y ahora sí con un helicóptero de la flota presidencial, el mismo que se había llevado a De la Rúa de la Rosada, Kirchner y su comitiva estuvieron al borde del desastre en Mendoza. La máquina no alcanzó a despegar, si bien no hubo riesgo de caída porque no se elevó más que dos metros, el vaivén llevó al helicóptero muy cerca de un barranco.

Néstor Kirchner recibe ayuda después de que el helicóptero en el que viajaba se desplomara en Jujuy. (Foto: AP)

Cristina Fernández usó un helicóptero para despedirse de una multitud que, el 9 de diciembre de 2015, fue a escuchar su último discurso como Presidenta. Ya había decidido no entregar el poder al presidente entrante, Mauricio Macri.

No podrá decirse que la ex presidente huyó para no entregar el poder, pero al menos encarnó una salida muy poco elegante, un baldón en su gestión de ocho años. Fernández habló aquella noche, usó la infantil metáfora de la calabaza para cifrar el final de su mandato (“No puedo hablar mucho porque a las doce me convierto en calabaza”).

A las 0:36 del 10 de diciembre, la ex presidenta trepó a un helicóptero estacionado en un helipuerto improvisado, vecino a la Casa de Gobierno. La máquina sobrevoló la Plaza de Mayo antes de perderse en la noche.

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