Murió Dante Caputo: el día que un canciller tranquilo destrozó en televisión a un senador peronista que le gritaba

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El retorno de la democracia, de la mano deRaúl Alfonsín, aparecía –a priori– como el terreno fértil para la realización de debates presidenciales. Se daban en otras partes del mundo,

como Estados Unidos y Francia, y la Argentina, en esa primavera en la que se respiraban otros aires, parecía un lugar propicio para ello.

Pero el primer debate en la historia de la TV local no se dio entre candidatos. Fue en 1984, durante la polémica generada por la mediación del papa Juan Pablo II en torno al conflicto con Chile por el Canal de Beagle y las islas Picton, Nueva y Lennox.

De un lado, el canciller de Alfonsín, Dante Caputo, que falleció en la madrugada de este martes a los 74 años. Del otro, Vicente Leónides Saadi, de Catamarca, jefe de los senadores peronistas.

Ante la posibilidad de la mediación papal, el gobierno radical apeló a las urnas para que sean los ciudadanos quienes voten cómo se debía actuar.

"Queremos que los argentinos, todos los argentinos, participen tomando posición acerca de si conviene o no dar solución rápida y pacífica a un problema que ha constituido desde hace un siglo un elemento de tensión con la República de Chile. La solución al diferendo del Beagle no sólo constituiría el final de un antiguo litigio sino además, y sobre todo, un factor esencial para construir un futuro que se nos avecina con rapidez", dijo Alfonsín en aquel momento al anunciar la consulta no vinculante.

El presidente radical también encabezó un acto a favor del en la cancha de Vélez. Era la primera vez en la historia argentina en la que un mandatario convocaba a un plebiscito.

Por un lado, el oficialismo proponía a la ciudadanía definir, a través del voto, qué camino seguir. Se impulsaba la participación masiva en las urnas.

Los que se oponían, por el otro, propulsaban una abstención masiva. Llamaban al pueblo a no votar.

Entre los que motorizaba la abstención estaban el almirante (r) Isaac Rojas, el ex canciller Nicanor Costa Méndez, el nacionalista Marcelo Sánchez Sorondo, los peronistas Vicente Saadi, Herminio Iglesias, Oraldo Britos y Julio César Aráoz, y la socialista Alicia Moreau de Justo.

Un chiste de Landrú sobre el debate Caputo-Saadi.

Un chiste de Landrú sobre el debate Caputo-Saadi.

Saadi, que presidía el bloque de senadores peronistas, era el más efusivo crítico de la consulta popular.

En un clima de tensión, el catamarqueño aseguró que el canciller Dante Caputo era un “traidor a la patria” por el acuerdo que quería alcanzar con Chile. Eso llevó al funcionario alfonsinista a desafiarlo a confrontar ideas en un debate televisivo. Saadi, sin saber con exactitud los riesgos, aceptó gustoso.

El catamarqueño calificaba al acuerdo de paz como "la derrota diplomática del siglo".

"Nuestro temor no era que hubiera gente votando mayoritariamente por el No, sino que la abstención, que se había convertido en la bandera de la oposición al acuerdo, tuviera un respaldo importante", destacó Caputo a 25 años de ese hecho televisivo.

El ex canciller Dante Caputo.

El ex canciller Dante Caputo.

La repercusión del debate en TV, moderado por el periodista Bernardo Neustadt, fue tremenda. Quedaron en los libros de historia y las crónicas periodísticas los gritos nerviosos de Saadi, así como sus frases “basta de cháchara” o su interrupción al moderador pidiendo que Caputo le conteste y no “navegue por las nubes de Ubeda” (en vez de los “cerros”, como dicta la frase).

En contraposición, los mismos relatos destacaron las respuestas tranquilas del canciller, que ante el furcio del peronista retrucó: “Yo suelo navegar por las nubes cuando voy en avión, pero acá estoy bien sobre la tierra”. Fueron imágenes que quedaron marcadas a fuego en la votación de la consulta popular.

"La única objeción de mis colaboradores era que yo fumaba y tenía un paquete de Dunhill que eran ingleses. Los veía que me hacían señales detrás de la cámara y no entendía qué me estaban diciendo Era que lo sacara de arriba de la mesa ya que no era la marca más apropiada para mostrar en un debate de esa naturaleza", recordó Caputo.

Su frase demuestra hasta qué punto el radicalismo estudió y preparó hasta el más mínimo detalle el debate.

Después de la transmisión del programa, que fue en vivo por canal 7 y el 13 y superó en rating a los programas más vistos del momento, la sensación de derrota en el peronismo era total.

Bernardo Neustadt fue el moderador del debate

Bernardo Neustadt fue el moderador del debate

"Hemos quemado por segunda vez consecutiva un ataúd ante las cámaras de televisión", señaló a la prensa Juan Labaké, miembro del Comando Superior Peronista, en referencia al féretro con los colores y siglas del radicalismo que había prendido fuego el sindicalista Herminio Iglesias en el cierre de campaña presidencial de Ítalo Lúder en el 83’.

Sin dudas, no se equivocaba.

El debate Caputo-Saadi ratificó el apoyo para Alfonsín y volcó la balanza a favor de la iniciativa del radical. Fue la segunda derrota para el peronismo en el período de un año.

El 25 de noviembre de 1984, el Sí obtuvo el 81,13% de los votos, el No sacó 17,24% del No, y apenas un 1,63% votó en blanco. La participación fue del 70,17%, como recordó el periodista Hernán Dobry en el diario Perfil en una crónica de 2009.

El triunfo de Alfonsín fue doble: no sólo ganó el Sí sino que, además, hubo una masiva participación popular.

La tapa de Clarín el día después del plebiscito.

La tapa de Clarín el día después del plebiscito.

Para Caputo, significó aún más: a partir del debate, su rostro pasó a ser casi familiar para la mayoría de los argentinos (no solo por la hilarante imitación del humorista Mario Sapag) un político de la TV.

En su libro Señal de ajuste, Roberto Mauer afirma que “desde el punto de vista teleteatral, el actor Caputo encontró su papel, en tanto que el actor Saadi equivocó el suyo”.

Así desmenuzó la escena que vieron millones de argentinos en la pantalla de sus televisores:

Debemos suponer que, en una instancia tan trascendente, los protagonistas deben organizar su libreto, aprenderlo (Saadi hizo teatro leído, una especialidad algo desacreditada) y establecer una estrategia interpretativa. Hubo unanimidad en condenar aquello que los más sobrios denominan ‘ex-abruptos’ del senador (…) Saadi confundió la obra y el personaje, y el resultado fue un Mario Sánchez tragicómico. El ambiente de quirófano del estudio televisivo sin público exigía la serenidad de las ideas por encima de las emociones tumultuosas. Fue el error de un actor que elige los atributos de Ricardo III para interpretar un Hamlet. ¿Acaso su libretista fue Herminio Iglesias? En los títulos no figuraba. En cambio, Caputo construyó un canciller confiable, ‘un señor discreto que razona’, dijo alguien, tan imperturbable como Randon Scott, pero más humano.”

El histórico debate entre Dante Caputo y Vicente Saadi por el conflicto del Beagle

El histórico debate entre Dante Caputo y Vicente Saadi por el conflicto del Beagle

Oscar Raúl Cardoso lo resumió mejor que nadie en la crónica que publicó el 16 de noviembre de 1984 en la página 8 del diario Clarín. Los primeros tres párrafos de su nota son contundentes, además de un documento histórico no solo a la hora de analizar los debates en la TV argentina.

"Si el senador justicialista Vicente Leónides Saadi ─dice Cardoso─ se hubiera propuesto favorecer deliberadamente los argumentos oficiales sobre la negociación con Chile contrastándolos con exposiciones barrocas en los adjetivos, pero escasamente sustanciales en los argumentos, el resultado de su debate televisivo de anoche con el canciller Dante Caputo no hubiese sido más contundente de lo que en realidad fue".

Sigue: "El legislador perdió la discusión en su primera intervención ─la que abrió el programa que duró más de dos horas─ cuando renunció a la posibilidad de confrontar ideas, para inclinarse por el intercambio de imputaciones; algunas de ellas agraviantes, otras confusas. Todas, en cambio, carecieron ─al menos en la encendida oratoria empleada por Saadi─ del valor final de la prueba".

"El titular de a bancada justicialista dio la impresión de haberse atenido a la sospecha popular de que estos debates sirven, antes que para esclarecer, para destruir al adversario", analiza Cardoso. "Puede que haya sido ésta una carta atractiva a la hora de escoger la estrategia para seguir durante el programa, pero lo que no pareció debidamente calculado es que ─de ese modo─ se dejaba despejada la senda para que el canciller la transitara sin mayores problemas con los elementos con los cuales el gobierno nacional está dispuesto a defender la solución hallada al secular diferendo al problema del canal de Beagle", agregó el periodista de Clarín en su informe.

Dos posturas: Caputo mirando a cámara, Saadi lee su discurso de un papel

Dos posturas: Caputo mirando a cámara, Saadi lee su discurso de un papel

El debate será recordado no solo por ser el primero de la historia argentina sino también por su escandaloso final: terminó a los gritos, con Saadi desencajado.

"¡Frente a las proscripciones, Perón ordenó en su momento el voto en blanco. Es obligación del pueblo no votar. No es obligatorio, aunque la propaganda oficial diga lo contrario. Lo que sí es obligatorio, ahora y siempre, es defender a la patria. Y defenderla ante esta consulta tramposa, tiene un solo nombre: abstenerse!”, disparó ante la sorpresa de Caputo.

Bajo el griterío de Saadi, se ensordeció la posibilidad de futuros debates. El PJ había aprendido la lección: a la televisión debía tomársela tan en serio como a la política, o incluso más. Porque un canciller tranquilo podía destrozar en pantalla a un peronista que le gritaba.

El debate Caputo-Saadi

Primera parte ( duración: 62 minutos)


Parodia del debate Caputo-Saadi

Las Mil y una de Sapag​

(*) extracto de la tesina "HAY DEBATE. De la silla vacía al primer debate presidencial de la historia argentina".

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