Se jubila Jorge Faurie: renunció al Servicio Exterior y podría irse a vivir a otro país

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Cuarenta y cuatro años y diez meses después de haber entrado al Servicio Exterior de la Nación, Jorge Marcelo Faurie decidió jubilarse.

El canciller de Mauricio Macri entre

mayo de 2017 y el final del gobierno de Cambiemos, el último 10 de diciembre, estuvo este lunes en el edificio central de la Cancillería, de Arenales y Esmeralda, haciendo trámites administrativos. Luego salió la resolución de su reemplazante, Felipe Solá, que dice:

"Acéptase la renuncia al Cuerpo Permanente del Servicio Exterior de la Nación presentada por el señor embajador Extraordinario y Plenipotenciario D. Jorge Marcelo Faurie (DNI 10.315.404) a partir del día 1 de enero de 2020" según la ley del servicio exterior 20.957 y sus modificaciones. Con ello se inicia la jubilación. 

Clarín confirmó con el propio Faurie su decisión de alejarse de "La Casa", como se conoce a la Cancillería. Con 68 años, ya está en edad de jubilarse. Se especuló con que se iba a vivir a Portugal, donde -se sabe- tiene un pequeño departamento, pero también se dijo que se entusiasmó con seguir en la política. Faurie es peronista. Pero responde no haber decidido aún qué va a hacer.

Faurie llegó al cargo de ministro de Relaciones Exteriores en mayo de 2017 para reemplazar a Susana Malcorra, primera canciller de Macri. Fue el cuarto diplomático de carrera en llegar a ministro de Relaciones Exteriores de la historia y el segundo recibido del servicio exterior propiamente dicho.

Pero aún siendo diplomático, como los ministros políticos, tuvo sus problemas con el cuerpo de funcionarios de carrera. Por una parte, porque intentó implementar un ajuste, que ahora continuaría Solá. Pero también porque no revirtió la pérdida de atribuciones del comercio exterior en el ministerio, que comenzó con Cristina Kirchner, y se agudizó con Macri. Solá lo acaba de restituir. Faurie es querido por algunos diplomáticos pero también resistido por su mal temperamento, que él mismo reconoce, incluso con humor.

Con el traspaso, ministro saliente y entrate se dispensaron duras críticas. Nunca se reunieron para la transición. Solá lo acusó de haber nombrado numerosos cargos en el exterior y haber ascendido a otros a sólo días de irse. Al asumir le frenó todo. Pero a decir verdad, la cancillería de Cristina Kirchner hizo lo mismo en 2015. 

Antes de asumir como canciller, Faurie era embajador en Francia.  Experto en protocolo, organizó el improvisado traspaso de poder en 2015, la cumbre del G20. Fue luego enviado como embajador a Francia, y de ahí asumió como ministro. Uno de sus problemas fue que tuvo doble comando con el ex secretario de Asuntos Estratégicos Fulvio Pompeo. 

Faurie fue, entre otros puestos, embajador en Portugal; vicecanciller de Carlos Ruckauf (2002), con quien se fue a trabajar siendo este último gobernador de Buenos Aires. También ocupó el cargo de Director Nacional de Ceremonial del Ministerio de Relaciones Exteriores, Comercio Internacional y Culto; Director de Mercosur en los '90. Y estuvo en diversos destinos como Brasil y Chile.

En la mañana de este martes hubo además otros anuncios en el Boletín Oficial. Uno fue el traslado a Buenos Aires del embajador en organismos internacionales -que funciona en Ginebra- Carlos Foradori. Y otro el del embajador en el Reino Unido, Carlos Sersale. De esas maneras quedan vacantes esas sedes diplomáticas para quienes quiera poner ahí el Gobierno. Foradori es un radical al que el kirchnerismo fustigó por unos acuerdos con Londres siendo vicecanciller. Y Sersale, que lleva casi quince años afuera del país.