Quién reemplaza al Presidente y al vicepresidente en caso de ausencia

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La República Argentina atravesó diversas situaciones de acefalía presidencial en varios momentos de su historia, aunque las dos últimas fueron de las más reconocibles por la particularidad de cada una: la

gravedad institucional y social que sufrió el país en la caída del gobierno de Fernando de la Rúa, en 2001, y la singular finalización del mandato de Cristina Fernández de Kirchner, a través de un fallo judicial y en medio de una controversia por la entrega del mando a la gestión entrante, en 2015. En ambos casos, no hubo presidente ni vicepresidente que pudiera hacerse cargo del Ejecutivo, y por ello se aplicó el mandato del artículo 88 de la Constitución Nacional, que define la línea sucesoria para estas circunstancias excepcionales.

¿Qué dice la Constitución Nacional? “En caso de enfermedad, ausencia de la Capital, muerte, renuncia o destitución del Presidente, el Poder Ejecutivo será ejercido por el vicepresidente de la Nación. En caso de destitución, muerte, dimisión o inhabilidad del Presidente y vicepresidente de la Nación, el Congreso determinará qué funcionario público ha de desempeñar la Presidencia, hasta que haya cesado la causa de la inhabilidad o un nuevo presidente sea electo”.

Este texto consta en la carta magna desde su primera redacción, en el año 1853, cuando figuró en el artículo 75. En la reforma constitucional de 1994, la última modificación que se aplicó, fue transferido al artículo 88, aunque manteniendo los conceptos ya vertidos 141 años antes.

De esta forma, la Constitución le da marco general a la llamada Ley de Acefalía, actualmente con el número 25.716, sancionada por el Congreso Nacional el 28 de noviembre de 2002 y promulgada el 7 de enero de 2003; justamente se puso en vigencia con la firma del entonces presidenteEduardo Duhalde, quien había llegado al poder ungido por la Asamblea Legislativa después de la acefalía que se dio tras la renuncia de la De la Rúa.

Eduardo Duhalde, el 1º de enero de 2002, recibe la banda de manos del presidente de la Cámara de Diputados Eduardo Camaño.

Eduardo Duhalde, el 1º de enero de 2002, recibe la banda de manos del presidente de la Cámara de Diputados Eduardo Camaño.

El artículo primero de la mencionada ley es la continuidad de lo indicado por la Constitución: “En caso de acefalía por falta de Presidente y Vicepresidente de la Nación, el Poder Ejecutivo será desempeñado transitoriamente en primer lugar por el Presidente Provisorio del Senado, en segundo lugar por el Presidente de la Cámara de Diputados y a falta de éstos, por el Presidente de la Corte Suprema de Justicia de la Nación, hasta tanto el Congreso reunido en Asamblea, haga la designación a que se refiere el artículo 88 de la Constitución Nacional”.

Por tal motivo es tan importante la designación de las autoridades de los dos poderes que complementan al Ejecutivo en el sistema republicano, el Legislativo y el Judicial, ya que son ellas las que se colocan en la denominada línea sucesoria del presidente y el vicepresidente en el caso de que ellos estén imposibilitados de ejercer sus respectivos cargos.

Con la asunción del gobierno encabezado por el presidente Alberto Fernández y por su vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner, la línea sucesoria quedó definida con los siguientes nombres: la senadora Claudia Ledesma de Zamora como presidenta provisoria del Senado; el diputado Sergio Massa como titular de la Cámara Baja; y el presidente de la Corte Suprema de Justicia, Carlos Rosenkrantz, el único que no cambió en esta secuencia con la llegada del nuevo gobierno, ya que mantuvo su cargo.

Alberto Fernández y Cristina Kirchner flanqueados por dos miembros de la línea sucesoria: la presidenta provisoria del Senado, Claudia Abdala (extrema izquierda) y el titular de la Cámara de Diputados, Sergio Massa (a la derecha). (EFE)

Alberto Fernández y Cristina Kirchner flanqueados por dos miembros de la línea sucesoria: la presidenta provisoria del Senado, Claudia Abdala (extrema izquierda) y el titular de la Cámara de Diputados, Sergio Massa (a la derecha). (EFE)

Y el orden en que figuran no es aleatorio, sino que marca el escalafón: ante ausencia del Presidente asume el vicepresidente; si ninguno de ellos están disponibles el poder recae en el presidente provisorio del Senado; el titular de la Cámara de Diputados se haría cargo si faltaran los tres anteriores, y el último recurso queda reservado para el presidente de la Corte Suprema.

Qué pasa si no está el Presidente

Como lo indica la Constitución, “en caso de enfermedad, ausencia de la Capital, muerte, renuncia o destitución del Presidente, el Poder Ejecutivo será ejercido por el vicepresidente de la Nación”.

Dicho resorte constitucional no necesariamente se ejecuta ante situaciones de gravedad institucional, sino que también entra en vigencia cuando, por ejemplo, el jefe de Estado tiene que realizar un viaje oficial o deba afrontar una licencia que lo aleje de la administración del país, y en ese caso el poder cae en manos de su segundo. En el caso actual, Alberto Fernández traslada temporalmente el mandato a Cristina Fernández de Kirchner.

Pero también el titular de la Vicepresidencia de la Nación también asume de forma definitiva la Presidencia ante el caso de muerte o renuncia del jefe de Estado. Fueron los ejemplos de los vicepresidentes Juan Esteban Pedernera (1861, tras la renuncia de Santiago Derqui), Carlos Pellegrini (1890, por la dimisión de Miguel Juárez Celman), José Evaristo Uriburu (1895, renuncia de Luis Sáenz Peña), José Figueroa Alcorta (1906, ante la enfermedad y fallecimiento de Manuel Quintana), Victorino de la Plaza (1914, tras la renuncia por enfermedad de Roque Sáenz Peña), Ramón Castillo (1942, por el fallecimiento de Roberto Ortiz) y María Estela Martínez de Perón (1974, tras la muerte de Juan Domingo Perón).

Qué pasa si no está el vicepresidente

La ausencia del vicepresidente no representa un quiebre que genere la misma magnitud que la falta del Presidente, ya que puede mantenerse el funcionamiento institucional con los sucesores anteriormente nombrados. Se vio de esa forma cuando se dio la dimisión de Carlos “Chacho” Alvarez en 2000, pese a que dicha ausencia derivó en la acefalía observada 14 meses más tarde con la renuncia de Fernando De la Rúa.

Es que la Constitución Nacional no contempla la obligatoriedad de sustituir al vicepresidente, ya que de inmediato se pone en marcha el mecanismo de la línea sucesoria, el cargo queda vacante y el presidente provisional del Senado es quien ejerce el mandato más importante, que es la conducción de la Cámara Alta del Congreso de la Nación.

Hubo, sin embargo, un caso en el que se convocó a elecciones tras el fallecimiento del Vicepresidente. En 1952 murió Hortensio Quijano, un radical yrigoyenista que acompañó a Juan Domingo Perón en su segundo mandato, y en 1954 fue ungido como vice de Perón en comicios nacionales el almirante Alberto Teisaire.

Casos más resonantes de acefalía en la Argentina

El 20 de diciembre de 2001, Fernando De la Rúa firmaba su renuncia, se iba en helicóptero de la Casa Rosada y dejaba un vacío de poder generado por una gravísima crisis social e institucional, con 39 muertos civiles durante los enfrentamientos y saqueos ocurridos en varias ciudades de la Argentina.

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Al caer De la Rúa, y como consecuencia de que su vicepresidente Carlos Alvarez había renunciado en octubre de 2000, se puso en marcha el mecanismo sucesorio estipulado en el artículo 88 de la Constitución Nacional.

De la Rúa fue sucedido por el entonces presidente provisional del Senado, el misionero Ramón Puerta, quien convocó a Asamblea Legislativa para nombrar al nuevo jefe de Estado. El Congreso nombró a Adolfo Rodríguez Saá, quien apenas estuvo siete días en su cargo: renunció el 30 de diciembre alegando falta de respaldo político.

Una imagen emblemática de la crisis de 2001: De la Rúa deja la Casa Rosada en helicóptero tras su renuncia.

Una imagen emblemática de la crisis de 2001: De la Rúa deja la Casa Rosada en helicóptero tras su renuncia.

De inmediato, y ante la ausencia del senador Puerta, fue nombrado como nuevo Presidente al titular de la Cámara de Diputados, Eduardo Camaño, quien rápidamente volvió a convocar a la Asamblea Legislativa y este cuerpo, el 1º de enero de 2002, le dio la primera magistratura a Eduardo Duhalde, quien asumió para dar final a la saga conocida como el momento en que la Argentina tuvo cinco presidentes en diez días.

La última situación de acefalía se dio en el final de la gestión de Cristina Fernández de Kirchner, cuyo mandato, junto con el del vicepresidente Amado Boudou, fue concluido por una sentencia judicial: la jueza María Romilda Servini, a cargo del fuero electoral, definió que tanto CFK como su vice cesaban en sus cargos a la hora cero del 10 de diciembre de 2015, por lo que el presidente provisional del Senado, Federico Pinedo, quedó a cargo del Ejecutivo hasta que prestó juramento quien era presidente electo, el ingeniero Mauricio Macri.

Federico Pinedo, como presidente provisorio del Senado, le coloca la banda a Mauricio Macri, flamante jefe de Estado, en 2015. (Reuters)

Federico Pinedo, como presidente provisorio del Senado, le coloca la banda a Mauricio Macri, flamante jefe de Estado, en 2015. (Reuters)

La Justicia tuvo que laudar en un cuanto menos insólito conflicto suscitado entre Fernández de Kirchner y Macri por el lugar donde debía realizarse el traspaso de mando. Mientras la administración saliente lo quería hacer en el Congreso ante la Asamblea Legislativa, el gobierno entrante quiso hacerlo en la Casa Rosada, como finalmente sucedió: Macri juró en el Palacio Legislativo pero recibió los atributos en la Casa de Gobierno.

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De esa forma, Pinedo estuvo alrededor de 12 horas a cargo del Ejecutivo Nacional, en el lapso que duró el final del mandato de Cristina Fernández de Kirchner y la jura de Macri.

El origen de la Ley de Acefalía

Aunque ya figuraba en la Constitución Nacional redactada en 1853, a través del artículo 75, la primera Ley de Acefalía en la Argentina fue sancionada el 19 de septiembre de 1868, con el número 252.

La aparición de dicha norma se dio ante la situación anómala generada en el Poder Ejecutivo por la ausencia del entonces presidente Bartolomé Mitre, quien condujo las tropas nacionales en la Guerra de la Triple Alianza (librada entre 1865 y 1870). El poder fue delegado en Marcos Paz, quien falleció el 2 de enero de 1868, lo que generó un vacío de poder por la ausencia del jefe de Estado.

Frente a ello, los ministros Guillermo Rawson (Interior), Juan Andrés Gelly y Obes (Guerra), Marcelino Ugarte (Relaciones Exteriores), Lucas González (Hacienda) y José Evaristo Uriburu (Justicia) asumieron el gobierno transitoriamente.

Por ello, meses más tarde se sancionó la ley 252, que proclamaba: “Ante la falta del presidente y vicepresidente, asumirán provisoriamente el cargo el presidente provisional del Senado, a falta de este el presidente de la Cámara de Diputados, y a falta de este el presidente de la Corte Suprema (…) y deberán convocar a elecciones dentro de los 30 días subsiguientes”.

Esa norma tuvo dos modificaciones: en 1975, con la ley 20.972, y en 2002, con la 25.716 que actualmente está en vigencia.