Harold Danko: "Es un imperativo del jazz conocer la tradición"

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Un pianista cautivante, con sonido propio y un estilo que transmite una permanente sensación de aventura. Harold Danko (72) afirma: “No aprendemos a improvisar, improvisamos para aprender”. Y en medio de su charla

con Clarín sostiene, además, que es un imperativo del jazz conocer la tradición. El pianista es uno de los platos fuertes del Festival BAJazz 2019, que cerrará este lunes 18 de noviembre, a las 20.30, en el Auditorio de La Usina del Arte.

“Mi primer contacto con la escena importante del jazz fue en 1972, con la orquesta de Woody Herman, donde conocí a Jay Anderson y Jess Hirschfield (contrabajo y batería, respectivamente, de su actual cuarteto); al tiempo toqué con Gerry Mulligan, con Chet Baker, con Lee Konitz y, por cierto, con todo músico que llegaba a Nueva York. Entonces cuando, llegó mi oportunidad de tocar con la orquesta de Thad Jones y Mel Lewis me sentía listo”, señala el pianista, que también se presentará en cuarteto y en dúo con el saxo tenor Rich Perry, el jueves 21 y viernes, 22, en Bebop.

Danko nació en junio de 1947, en Ohio. Miembro de una familia abierta a la música, comenzó a tocar el piano a los cinco años y a los siete ya estudiaba con orientación al piano clásico. Músico de una prolífica carrera discográfica, con más de 30 trabajos como líder, entre los que se destacan su primer disco Harold Danko Quartet (1974); Shorter By Two, (1983), dúo de piano con Kirk Lightsey; Next Age (1993) en cuarteto con Rich Perry ; Stable Mates (1997); This Isn’t Maybe (1999), piano solo, Prestigious (2001), dedicado a Eric Dolphy y, recientemente, Lost In The Breeze (2016) y Triple Play (2017), en trío; también colaboró con Baker -de los cuatro discos grabados con el trompetista se destaca, por ejemplo, Chet Baker in Tokyo (1988)- y con Konitz, con quien grabó seis discos, entre ellos Yes, Yes Nonet (1979) y The New York Album (1988).

Miembro de una familia abierta a la música, comenzó a tocar el piano a los cinco años y a los siete ya estudiaba con orientación al piano clásico. (Foto: Germán García Adrasti)

Miembro de una familia abierta a la música, comenzó a tocar el piano a los cinco años y a los siete ya estudiaba con orientación al piano clásico. (Foto: Germán García Adrasti)

-¿Fue un aprendizaje intenso?

-Ya lo creo. Todos esos años fueron como ir a la escuela, y mi graduación fue entrar en la orquesta de Jones-Lewis. Lo que conseguían ambos era una unión musical muy fuerte y motivante. Recuerdo que Thad Jones me tenía mucha confianza y eso me hacía sentir más seguro. Me ayudó mucho a crecer musicalmente y además, rodeado de grandes músicos y ante una audiencia seria.

Danko desarrolló junto con su carrera artística una importante presencia como educador y es una de las mentes pianísticas más interesantes en términos de estructuras armónicas y melódicas. Danko es profesor emérito de la Eastman School of Music, en Rochester, Nueva York.

-Hay un imperativo en el jazz, de conocer la tradición. No debe haber ni un solo de los grandes músicos del género que no la conozca. ¿Cuál es su reflexión, como docente, sobre esta idea?

-Absolutamente necesaria; conocer la tradición es una condición que no debe faltar en un músico de jazz, pues le permite ampliar sus canales de aproximación. Hoy hay muchísima información, y si no se hace una selección es muy difícil abarcar todo. Sigo creyendo que leer el material que viene en los discos es una forma de interiorizarse y conocer su historia. Uno está escuchando un disco de Horace Silver y en la contracubierta se habla de Bud Powell y vas a Powell. Escuchar a los músicos que escuchan los músicos es una forma práctica de ir conociendo la tradición. Quizás con toda la tecnología actual se pierde ese tipo de recursos. Recuerdo que cuando salió mi oportunidad de tocar con Lee Konitz, corrí a casa a escuchar los discos que tenía de él, esa era mi manera de acercarme a su música.

“Un aspecto menos tenido en cuenta en el estudio de la tradición son los sidemen, no deberíamos quedarnos sólo con los solistas -reflexiona Danko-, porque aquellos son fundamentales en el desarrollo del jazz. Hay cientos de casos en los que la influencia de los sidemen sobre los solistas es clave en el desarrollo de cada propuesta. El mundo de los músicos que acompañan es una hermandad y me siento orgulloso no sólo de haber sido aceptado por grandes solistas, también por ese universo de los trabajadores de la música, de los que acompañan", explica Danko.

-¿Cómo trabaja el tema de la tradición con sus alumnos?

-Es duro. Me ha costado más encontrar espacios para esa profundización. Hoy, muchos alumnos están encandilados por sus contemporáneos y les quita interés en bucear la historia. La tradición es un árbol genealógico que los jazzeros deberíamos conocer. Hay que conocer las raíces, su tronco y las ramas inferiores para poder entender lo que suena hoy.

-Usted afirma que no aprendemos a improvisar, sino que improvisamos para aprender. ¿Es así?

-Es la mejor frase que dije nunca; Chick Corea la repite citándome. Es cambiar un paradigma porque un músico a medida que improvisa va conociéndose y descubriendo caminos impensados que después se convierten en composiciones y lo que será su propio estilo. No hay mucho que explicar.

-Usted es de mantener la misma formación en el tiempo ¿Cuáles son las ventajas y las desventajas de tocar siempre con el mismo grupo?

-Sólo encuentro ventajas de tocar con formaciones semi-permanentes, porque tienen una tendencia a que salgan bien las cosas. Hay certidumbre y sobre ese aspecto se desarrollan las sorpresas. La cuestión es no volverse previsible. Por ejemplo, si es el cuarteto de Perry, seguramente haremos standards; ahora, con mi cuarteto haremos más música original. Es decir es un balance entre clásicos y material propio. Por ejemplo, con Perry tocamos desde comienzos de los años '90 y es la voz de la banda. Tiene un tono hermoso y reconocible.

El Harold Danko & Rich Perry Quartet cerrará el festival el lunes 18, a las 20.30.

El Harold Danko & Rich Perry Quartet cerrará el festival el lunes 18, a las 20.30.

Respecto de los conciertos que dará en Buenos Aires, el pianista adelanta que en el cierre del festival harán un repertorio de standards con algo de música original, en tanto que el jueves y viernes, en Bebop, el material será diferente. El jueves, harán el material de su próximo disco, con composiciones originales y el viernes, en dúo, con Perry será lo que vaya saliendo en el escenario.

Danko Quartet, el lunes 18 de noviembre, a las 20.30, en el Auditorio de La Usina del Arte, Caffarena 1. El jueves 21, a las 20.30 y 22.45, Danko & Perry Quartet; y el viernes 22, a las 21 y a las 23.15, Danko & Perry Duo, en Bebop, Moreno 364. Entradas desde $700.

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