John Eliot Gardiner: una pasión abrumadora y decantada

Espectaculos
Lectura


El Coro Monteverdi, cuenta John Eliot Gardiner en su extraordinario libro sobre Bach, La música en el castillo del cielo, nació como un anticoro, en reacción a “la eufonía

y el empaste con buenas maneras que caracterizaban al renombrado coro de la capilla del King's (College) en aquellos tiempos, cuyo mandato era nunca más fuerte que precioso”. Era 1964. Gardiner todavía no había terminado sus estudios en Cambridge, pero se había propuesto formar un coro para interpretar las Vísperas que Claudio Monteverdi había compuesto hacia 1610. El joven músico no tenía modelos, ni en Londres ni tampoco en Alemania (el Bach de Karl Richter le parecía lúgubre, sombrío); de todas formas, "mejor seguir una pasión abrumadora -pensó Gardiner-, incluso una que necesitaría años de estudio y de práctica sin absolutamente ninguna garantía de éxito, que perseguir caminos profesionales más seguros para los que es posible que ya hubiese adquirido las calificaciones técnicas rudimentarias”.

El miércoles en el Teatro Colón se pudo apreciar la decantación de esa “pasión abrumadora”, que seguramente se haya estilizado y puesto en caja sin sacrificar intensidad, porque lo que distingue al Coro Monteverdi es la energía y el ardor, que se entrega incluso en las obras de apariencia más austera, como la Misa a cuatro voces SV 190 de Claudio Monteverdi; una misa a cappella que se interpretó en la primera mitad del programa con un violonchelo solista ubicado al frente y en el centro del coro, instrumento que doblaba las voces graves, aunque, al menos desde la fila 20, lo hacía casi sin dejarse oír.

Es probable que ese violonchelo central se dirija no más a los oyentes que al coro mismo; o bien que ese sonido al borde de lo audible sea uno de los detalles de matiz que Gardiner persiguió desde siempre, desde su guerra contra los “empastes” al fresco de la interpretación barroca. También el coro por sí solo tiene sus matices de registro, con sus tres contratenores en la cuerda de los altos, cuerda que completa una única mezzosoprano, frente a un total de ocho sopranos, cuatro tenores y cuatro bajos; los colores vocales se expresan con perfecto equilibrio y total transparencia.

La Misa de Monteverdi se oyó entre un motete en latín de Henry Purcell, Jehova, Quam multi sunt hostes (Dios, cuánto se han multiplicado mis adversarios), ejecutado al inicio de programa como una suerte de preludio, y el oratorio Jephte de Giacomo Carissimi. En Purcell y Carissimi se sumaron cinco músicos del English Baroque Soloists (la orquesta que Gardiner fundó catorce años después del Coro), a modo de bajo continuo: violonchelo, contrabajo, arpa, órgano/clave, más una tiorba que mientras afinaba el encordado sorprendió al público con na frase del tango Por una cabeza.

El oratorio de Carissimi es una obra de gran riqueza narrativa. Como en las pasiones, hay un relator (Historicus, suerte de Evangelista, pero que a diferencia de este último es encarnado por cuatro voces masculinas diferentes, lo que denota un dinamismo escénico casi operístico), un coro que comenta y los personajes centrales de la acción: Jephte y su hija. La obra narra el episodio del Libro de los Jueces (Antiguo Testamento), en el que Jephte promete que si Dios le da el triunfo contra los amonitas él le dará en sacrificio a la primera persona que salga a recibirlo a su retorno. Y esa persona es su hija. Luego de los cantos de batalla del inicio la obra se interna en un largo y desarrolladísimo lamento, que Gardiner y sus músicos transmitieron con contenida emoción y una variedad de tonos expresivos.

Si Jephte es un largo lamento con variantes de tono, el Stabat Mater de Domenico Scarlatti que se oyó en la segunda mitad del programa es una composición casi explosiva, exaltada, de grandes contrastes y un sorprendente virtuosismo vocal, tanto solista como polifónico (es curioso que un músico con semejante fantasía vocal llegado un cierto punto de su carrera se dedicase exclusivamente a componer sonatas para clave). La interpretación fue sencillamente deslumbrante.

Monteverdi Choir, The English Baroque Soloists                        Director John Eliot Gardiner Sala Teatro Colón, miércoles 13. Ciclo Grandes Intérpretes Internacionales Calificación Excelente. 

TEMAS QUE APARECEN EN ESTA NOTA

CARGANDO COMENTARIOS

Clarín

Para comentar debés activar tu cuenta haciendo clic en el e-mail que te enviamos a la casilla ¿No encontraste el e-mail? Hace clic acá y te lo volvemos a enviar.

Clarín

Para comentar nuestras notas por favor completá los siguientes datos.

BLOG COMMENTS POWERED BY DISQUS
Cargando...