Gervasio Muñoz: el Robin Hood de los inquilinos

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En noviembre de 2016 se votaba la Ley de Alquileres que recibiría media sanción y luego sería cajoneada. Gervasio Muñoz, de Inquilinos Agrupados, estaba en un barcito cuando la senadora kirchnerista

Silvina García Larraburu, lo llama para decirle que la votación estaba a punto de caerse.

Que lo cuente él: “Voy corriendo. Me recibe Larraburu. ‘Hay que convencer a Pichetto', me dice. Pichetto era jefe del bloque del Frente para la Victoria. Había que pedirle apoyo. Yo estaba vestido con un cinturón de tachas y campera. Me mandan a hacer una fila. Delante mío, el Chino Navarro. Pichetto estaba recostado en un sillón y pasábamos de a uno. Cuando me toca el turno, le digo: 'soy Gervasio Muñoz'. Él me interrumpe: ‘Sí, te vi en la tele, ¿qué necesitás?'. 'Necesito que salga la ley de inquilinos'. Me pregunta: ‘¿Clarín y Nación que dicen de esta ley?’. De casualidad había un micrófono de TN en el pasillo y le dije: ‘Clarín banca. Lo quiere entrevistar’”.

Gervasio es como el Juan Carr que faltaba. También emprendedor social. También creador de un movimiento. La ley por la que preguntaba Pichetto, después de años, será tratada este 20 de noviembre en el Congreso. Por eso, en la modesta sede de Inquilinos Agrupados (Don Bosco 3716) hay clima de fiesta: sánguches de mortadela, gaseosa.

Pero, ¿quién es Gervasio? ¿Por qué se transformó en el Robin Hood de los inquilinos?

Gervasio Muñoz dice que empezó a militar el tema por una experiencia traumática como inquilino. Foto: Lucia Merle.

Gervasio Muñoz dice que empezó a militar el tema por una experiencia traumática como inquilino. Foto: Lucia Merle.

2015. “Alquilamos un PH en Agronomía con la madre de mi hijo y nuestro bebé. La experiencia, espantosa: mil problemas con los propietarios que vivían en la casa del fondo. Gritos, peleas. Hablo con la inmobiliaria y nos dice que no podían hacer nada. Pensé ir al CGP para que medien. Nada. Por esos días cumple años un amigo y de golpe me di cuenta de que éramos 20 personas en medio de una fiesta hablando del garrón que era alquilar. Todos estábamos en la misma. Se hablaba del maltrato constante de las inmobiliarias, de la plata que se destinaba al alquiler. Estábamos solos en la problemática y desconocíamos nuestros derechos. La situación era tan angustiante que del hartazgo me decidí a investigar”.

En la sede de Inquilinos Agrupados hay una afiche donde se lee Alquilar es un robo. Una noche de jueves a las 21 somos nueve personas alrededor de una mesa. Lo que podría ser una terapia de grupo no es otra cosa que una queja encima de otra. Todos podemos escuchar, pero la palabra la tiene Gervasio, que presta atención agarrándose la pera como Garry Kasparov delante del tablero de ajedrez.

Las consultas son gratuitas. Para el que quiere aportar, existe un bono contribución de 150 pesos. Gervasio toma nota del caso de un departamento inundado en Palermo, y acto seguido llama por teléfono a un celular de la inmobiliaria encargada de administrar la propiedad. Tras la conversación logra que el inquilino no pague ni un centavo de alquiler por un mes.

Dice que cuando se comunican de Inquilinos Agrupados, a veces se escucha un silencio que significa respeto. “Eso es algo que nos enorgullece”. Colaboran con él unas diez personas que ofrecen horas de trabajo para asesoramiento y otras cuestiones. El local, obviamente, es alquilado. “Nos cuesta 12 mil pesos. No recibimos plata de nadie. Estamos completamente solos, así que acá no hay chances de carpetazo”, aclara sonriendo.

-¿Aún no se te acercó ningún partido político?

-No, los políticos son todos propietarios.

Gervasio trabajaba en la ex ESMA. Se ocupaba de la seguridad del lugar, cuando propuso abrir una oficina de atención a los afiliados de ATE, el sindicato de los trabajadores del Estado. ATE inquilinos se llamaba la página de Facebook. Se llenó de asociados. Empezaron a llamar todo el país. Publicó el teléfono del Colegio de Corredores Inmobiliarios de la Ciudad: ellos son quienes tienen que garantizar el cumplimiento de las leyes. La iniciativa le significó dos cartas documento intimándolo a desistir de la actividad.

Muñoz trabajaba como empleado de seguridad en la Ex Esma cuando tuvo la idea de crear una página de Facebook llamada "Inquilinos agrupados". Foto: Lucía Merle

Muñoz trabajaba como empleado de seguridad en la Ex Esma cuando tuvo la idea de crear una página de Facebook llamada "Inquilinos agrupados". Foto: Lucía Merle

“Me di cuenta de que la desinformación era grande, porque el sistema no quería que los inquilinos conocieran sus derechos. Armé otro Facebook poniéndole cualquier nombre y ese nombre fue Inquilinos Agrupados. Una bomba que se viralizó. Ahí yo trabajé fuerte la idea de que era injusto pagar dos meses de comisión inmobiliaria, algo que ocurría desde 2007 y que dejó de ocurrir cuando empezó nuestra gestión, en 2015. Una estafa. Empecé a batallar con eso y el rebote resultó impresionante. Los dos meses de comisión eran un fraude que se había naturalizado”.

A todo esto, lo dicho: Gervasio, que hoy tiene 39 años, era un empleado de seguridad que antes había trabajado de mozo en un restó de Palermo Soho. La repercusión fue tan monumental que dejó la ex ESMA.

“El boom se explica gracias a los medios y a los periodistas inquilinos, quienes empezaron a interesarse en el tema, colaborando con la difusión de Inquilinos Agrupados”.

De manera paralela, la Defensoría del Pueblo de la Ciudad comienza a pelear para la creación de un área de Defensa del Inquilino. Primera medida: que la comisión inmobiliaria corra por cuenta del dueño.

Un elemento a considerar es que el padre de Gervasio Muñoz se llama Fernando y había sido legislador porteño, entrando de casualidad cuando, en 2014, Susana Rinaldi renuncia a su banca como diputada por el bloque del Frente Progresista y Popular.

Padre e hijo peleando por lo mismo desde ámbitos diferentes.

Muñoz hijo organizó la primera encuesta de inquilinos. Algo sin precedentes. En la Ciudad alquila el 40 % de sus habitantes. “El resultado terminó siendo alarmante -explica Gervasio-, nadie entendía nada de nada sobre sus derechos”.

-¿De qué vivís vos?

-Trabajo en la Defensoría del Pueblo, en el área de Inquilinos. Mi sueldo sale de ahí. Se asesoran inquilinos, pero siempre en el marco de lo rigurosamente legal. Hago esta distinción porque Inquilinos Agrupados tiene otras funciones e intereses políticos. La Defensoría no puede hacer política y nosotros, con Inquilinos Agrupados, estamos peleando por la Ley de Alquileres, que ahora se va a tratar en Diputados.

-Perdón, ¿no se superponen las tareas, tratándose, encima, de la misma persona a cargo?

-En la Defensoría no podés llamar por teléfono a un propietario o a una inmobiliaria para tratar una urgencia. Tenés que seguir los pasos legales con una mediación y abogados de por medio. Es otro rol. Ahí soy empleado, pero el que está a cargo del área es mi papá. Cuando él terminó su mandato en la Legislatura, planteó la creación del área de inquilinos de la Defensoría y terminó creándose una oficina inédita en el país. El día que abrió, verano de 2016, los teléfonos colapsaron.

-Hablás de una burocracia bastante desalentadora. Estando ustedes, ¿para qué voy a ir a la Defensoría del Pueblo?

-Yo llamo personalmente en el momento, digo que soy de Inquilinos Agrupados y nos atienden. Pero si nos cortan el teléfono, no tenemos más remedio que apelar al recurso de la carta documento, algo que a los propietarios no les gusta para nada. Las inmobiliarias, cuando llamamos, nos atienden porque saben que nosotros logramos cambiar la legislación respecto de los dos meses de comisión, es decir, saben que tenemos bastante fuerza. Además, la Defensoría del Pueblo no hace política ni tiene la potestad de elevar proyectos.

-¿La Ley de Inquilinos que ahora se tratará en el Congreso es mérito tuyo?

-De Inquilinos Agrupados. En 2016, cuando hice el proyecto de ley, yo no conocía a nadie. Armamos una conferencia de prensa para comentar el proyecto de ley, y sólo vino una persona que asesoraba a la senadora rionegrina García Larraburu. Ahí empezó un poco toda esta movida.

-¿Cuánto ganás en la Defensoría del Pueblo?

-Treinta y cinco mil pesos por mes.

-¿Único ingreso?

-Único ingreso.

-¿Cuáles son los reclamos más comunes?

-Nos consultan por la no devolución del depósito, por el valor de los alquileres que, a veces, representa la mitad del sueldo. Por el mal estado de las casas y el constante desinterés de los dueños. Por las cláusulas abusivas que les hacen firmar las inmobiliarias...

-¿Alquilás o sos dueño?

-Alquilo. Jamás voy a poder comprarme una casa. Además, sinceramente, no podría defender los derechos del inquilino siendo propietario. No sería ético.

WD

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