Jacob Collier: el 'nerd' británico que quiso ser futbolista, adora a Piazzolla y ganó dos Grammy con un disco hecho en su casa

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¿Es un loco desquiciado e hiperkinético? ¿Un niño prodigio fuera del tiempo y del espacio? ¿Es acaso la representación del más profundo caos creativo? ¿O es quizás el cuerpo humano en

el que se encarnaron las Musas de la Música y desde allí nos recuerdan a nosotros, pobres mortales, que, tal como decía Friedrich Nietzsche, la vida sin música sería un error?.

Jacob Collier es todas esas cosas juntas y muchísimas otras mas. Cantante, productor, arreglador, compositor, ejecutante, multi-instrumentista, cineasta amateur, a sus 25 años parece haber vivido más tiempo que el más viejo de los ancianos. Pero con una frescura tal que bien podría haber sido la inspiración de Beethoven cuando compuso su Oda a la Alegría.

Es su segunda visita a Buenos Aires (la primera aconteció hace dos años y armó tal revuelo que para este último show del pasado viernes 8 de noviembre, en Vorterix, hubo un sold out fulminante) y Jacob sale del ascensor de un hotel boutique palermitano con su ya clásica sonrisa, el pelo lacio revuelto y la ropa bien holgada como a él le gusta. Bueno, y un par de nefastas Crocs que ni siquera Deadpool se atrevería a usar.

Un nerd orgulloso. Jacob Collier sabe que lo suyo no entra en la categoría de lo "común", y disfruta su exclusividad. (Fotos: Gentileza Prensa/Tomás Irusta)

Un nerd orgulloso. Jacob Collier sabe que lo suyo no entra en la categoría de lo "común", y disfruta su exclusividad. (Fotos: Gentileza Prensa/Tomás Irusta)

-Si, es verdad, soy un nerd. Y yo estoy orgulloso de serlo…

Este virtuoso de la música que logró llamar la atención de Quincy Jones (quien lo fichó inmediatamente para su escudería) es capaz de tocar cualquier instrumento que caiga en sus manos. Solo le bastarán algunos minutos para decodificarlo y al rato lo vas a escuchar tocando alguna melodía. Ni quiero imaginarme de lo que pueda ser capaz este tipo con un cubo de Rubik en sus manos.

-Tu madre es una reconocida violinista clásica, tu abuelo también lo era. Pero a vos te he visto en docenas de videos tocando cualquier instrumento menos el violín. ¿Cómo es eso? ¿No te odian en tu casa?

- Soy realmente muy malo con el violín. Entiendo lo que decis, pero yo aprendí a tocar violín a los dos años, y a los cuatro me di por rendido. No se me dá, simplemente. Es algo entre ese instrumento y yo tal vez.

Menos el violín, todo. El músico pasa de instrumento en einstrumento con una fluidez que apabulla. (Fotos: Gentileza Prensa/Tomás Irusta)

Menos el violín, todo. El músico pasa de instrumento en einstrumento con una fluidez que apabulla. (Fotos: Gentileza Prensa/Tomás Irusta)

-Algunas personas dicen que sos un maestro, otras aseguran que sos un marciano… Las opiniones están divididas. ¿Quién es en verdad Jacob Collier?

-Yo me veo como un mezclador de todas las músicas que existen bajo el sol hoy. Soy como una orquesta que genera distintos sonidos, formas, letras, estilos. Arriba mio hay como un paraguas musical en donde suceden muchas cosas, juegos, climas, donde todo el tiempo se explora, se investiga y, fundamentalmente, se aprende. A mi me encanta aprender.

Podría pensarse que tiene un ego soberbio. Pero la realidad es que el chico se queda corto al describirse. Si ustedes quieren saber de verdad quién es Collier, basta con que se asomen a un solo video en Youtube: la versión “a capella” de Moon River, aquella preciosa página escrita por Henry Mancini para el film Desayuno en Tiffany. El arreglo ahí es absolutamente demoledor, e incluye las voces y los rostros de, entre muchos otros, Herbie Hancock, David Crosby, Quincy Jones, Steve Vai, Chris Martin y Corey Henry. También incluye el Harmonizer, un programa aplicado a un teclado que el mismo desarrolló en colaboración con su amigo Ben Bloomberg del M.I.T (Instituto Tecnológico de Massachusetts) y con el cual realiza unos juegos vocales alucinantes.

Jacob bebe un sorbo de su limonada y no para de hablar "Mi primer álbum lo grabé completamente dentro de mi habitación", dice

Así como en su cuarto, durante la presentación de Collier la magia volvió a suceder. (Fotos: Gentileza Prensa/Tomás Irusta)

Así como en su cuarto, durante la presentación de Collier la magia volvió a suceder. (Fotos: Gentileza Prensa/Tomás Irusta)

-Sí, y te ganaste dos premios Grammy con él. ¿Es alguna especie de magia que sucede en tu cuarto?

-¡Yo creo en la magia!. La magia existe, es algo real. En esa habitación yo aprendí a caminar, esta repleta de instrumentos y también tengo mis cosas para grabar. Está exactamente igual desde que tenia un año. Bueno, hay muchos mas instrumentos, es verdad…

- Me encantó ver el video de cuando Quincy Jones te presenta en el Festival de Montreux pero se equivoca y dice “con ustedes Jason Collier”. Pensé que ibas a aparecer con la motosierra…

- Siiii….jajaja…alguna gente me dice Jason en lugar de Jacob. ¡Igual a Quincy se le perdona todo! Trabajar con él es una experiencia tremenda. Tanto Quincy como su equipo son gente muy respetuosa, y gracias a él además pude conocer a maestros como Herbie Hancock, e incluso a Stevie Wonder, que es mi mayor influencia. Algo que un tiempo antes ni siquiera me hubiera imaginado.

Maestro de ceremonias, Jacob Collier fue el director de un coro que completaron sus fans porteños. (Fotos: Gentileza Prensa/Tomás Irusta)

Maestro de ceremonias, Jacob Collier fue el director de un coro que completaron sus fans porteños. (Fotos: Gentileza Prensa/Tomás Irusta)

-Leí un comentario donde alguien aseguraba que vos canalizás toda tu libido a través de la música. Muy freudiano, ¿verdad?

-(se rie) Tengo que acordar con eso. ¡Es verdad! Para mí hay diferentes tipos de energías, y la libido es solo una, pero hay otras energías también. La música es muy poderosa. De hecho he aprendido cosas acerca de la libido a través de la música.

-¿Y si salimos de la música un rato?. ¿Qué pasa con el fútbol, por ejemplo?.

-¡Wow!, me encanta el fútbol. En un momento de mi vida estuve a punto de dedicarme a él, jugaba todos los días, yo quería ser jugador profesional. Incluso llegué a dudar si dedicarme a la música o a la pelota. El fútbol es una cosa tan física… Pero bueno (se levanta de su asiento), con este físico mucho no me daba. Esa es la realidad.

-No, ¿por qué?. Mirá Angelito Di María, por ejemplo

-Ah, es verdad, Di María es flaco como yo

También guitarrista. Las canciones de Collier esquivan los lugares comunes, pero están lejos del exhibicionismo. (Fotos: Gentileza Prensa/Tomás Irusta)

También guitarrista. Las canciones de Collier esquivan los lugares comunes, pero están lejos del exhibicionismo. (Fotos: Gentileza Prensa/Tomás Irusta)

-Viene la pregunta obligada entonces: ¿Maradona o Lio Messi?

-¡Auch!.... Posiblemente si no hubiera existido Maradona tampoco existiría Messi, aunque sean de dos épocas tan distintas. Pero no hablemos mas de Maradona porque ya sé lo que sigue…

-¿Qué sigue?

- “La Mano de Dios…" Fuck!

"Ástor Piazzolla me voló la cabeza"

-¿Cómo entraste en contacto con la música de Piazzolla?

Tenía 14 años. Yo, con tres amigos, armamos una banda. Era una banda que hacía una especie de folk, klezmer y tango. Esta banda se transformó en una parte muy importante de mi vida musical. Y obviamente, si voy a hacer tango la primera persona a la que voy a tomar en cuenta es Astor Piazzolla. Recuerdo que lo primero que aprendimos fue Milonga del Ángel, una pieza musical increíble. Me explotó la cabeza, no sólo por el de la música y el ritmo, que es maravilloso, sino más que nada por el sentimiento. La danza que sentís en el cuerpo, cuando estás tocando esa música... Te concentras y sentís que pasa a través de tu cuerpo …. Por lo tanto, gracias a Ástor Piazzolla por la inspiración que le dio a tanta gente.

-Es tu segunda visita a Buenos Aires. ¿Cómo sentís la ciudad?

-Es notable. Es totalmente loca. En la superficie hay una energía en la gente que no percibí en ninguna otra parte del mundo, ni siquiera en Brasil. En el show que hice aquí, dos años atrás, la gente saltaba y gritaba de una manera… Es algo absolutamente distinto a lo que experimenté en otros lugares. Estoy muy ansioso por volver a tocar, esta vez con la banda. Está agotado, así que pienso que va a ser una de las experiencias más memorables.

Jacob Collier en Vorterix, el viernes 8 de noviembre

¡Volvió la alegría, vieja!

¿Se acuerdan de El Demonio de Tazmania, aquel dibujito de Hanna-Barbera? Bueno, ahora imaginen que ese personaje acaba de tragarse a Frank Zappa con todo y sus Mothers of Invention. Y lo que escupe es…a Jacob Collier!. Creo que esa es la descripción más exacta de este chico en vivo. Esta vez acompañado por un trío (obviamente todos tan nerds y virtuosos como él), Jacob Collier destruyó el escenario del Teatro Vorterix en base a musicalidad, precisión, inventiva y talento.

Pura energía, desplegada sobre el escenario de Vorterix. (Fotos: Gentileza Prensa/Tomás Irusta)

Pura energía, desplegada sobre el escenario de Vorterix. (Fotos: Gentileza Prensa/Tomás Irusta)

“Hey!, ¿cómo se sienten?, ¿se sienten hermosos?”. Lo único que faltaba: el pibe además es un simpático que se mete al público en el bolsillo apenas pisa el recinto.

Y hablando de público hay que destacar un detalle no menor. Es que la gran mayoría de este público que abarrota esta noche el teatro de Chacarita está compuesto por músicos. Todos quieren ver al prodigio que cuando toca la guitarra es como un Pat Metheny mejorado. Que cuando se sienta al piano suena como Chick Corea sumado a Herbie Hancock y que cuando agarra el bajo te hace pensar que sería una buena idea quemar los discos de Victor Wooten.

Jacob ya tenía un sold out de empatía con sus fans argentinos desde su show anterior, acaecido en 2017. “¿Alguno de ustedes vino a mi show anterior en Niceto?”. Las tres cuartas partes de la sala levanta la mano. Collier hace con su público lo que se le antoja. Y lo maneja a modo de gran instrumento orgánico. Literalmente. Si por momentos hasta parece que audiencia y artista han estado ensayando durante horas previamente!. Un show de Jacob Collier es la afirmación categórica de que ser hiperkinético no solamente es bueno, sino que hasta podría salvar a la Humanidad de su apocalipsis anunciado. No para un solo segundo. Salta del bajo al piano y del piano a la percusión, y de ahí a la guitarra (con bellísimas afinaciones abiertas) y en el medio canta como si fuera un negro recién salido del sello Motown. Va aún más allá en lo vocal. Ayudado por ese invento eficaz que es el Harmonizer no necesita de coreutas para adornar sus intervenciones cantadas.

Canción con todos. Jacob Collier tiene una base fuerte de seguidores en Buenos Aires, y el músico hizo causa común con ellos el sábado 8 de noviembre. (Fotos: Gentileza Prensa/Tomás Irusta)

Canción con todos. Jacob Collier tiene una base fuerte de seguidores en Buenos Aires, y el músico hizo causa común con ellos el sábado 8 de noviembre. (Fotos: Gentileza Prensa/Tomás Irusta)

Muy difícil definir que tipo de música transita este genio. Tampoco es necesario, aunque los amantes de las etiquetas siguen esforzándose por encasillarlo en algún estilo. El sólo hace música de la buena, de la rara, de la que jamas vas a escuchar en una radio. En algunos pasajes puede sonar como la Mahavishnu Orchestra (sus intervenciones con el sintetizador se asemejan bastante al estilo de Jan Hammer) y por momentos es él solito la mejor recreación de un King Crimson imposible y bizarro.

Lo que mas llama la atención quizás sea la fluidez. Si, definitivamente esa es la clave. La música le fluye desde el cerebro a los dedos con una rapidez pocas veces vista. Es como si sus glándulas sudoríparas no secretaran agua sino cataratas de notas musicales.

Jacob tocó temas de su primer disco, como también algunas piezas de Djeeze, el álbum que consta de cuatro volúmenes en el que se encuentra inmerso ahora mismo y del que lleva publicadas ya las dos primeras entregas. Pero el highlight de la noche es sin dudas su versión de Close To You. Los The Carpenters estarían muy felices de escucharla, aunque supongo que el pobre Burt Bacharach correría a esconderse debajo de su cama. Jacob Collier nos hizo felices a todos durante un buen rato. Y eso, en un momento como éste es absolutamente agradecible.

E.S.

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