Uruguay entró en la recta final de cara al balotaje presidencial

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La mañana gris del viernes recibió a los pasajeros que llegaban procedentes de Buenos Aires a la terminal portuaria de Montevideo. Algunas banderas uruguayas, aplausos dispersos y cantos de “vamos la

celeste” eran lo único que rompían con la monotonía del desembarco. El tráfico, un poco más intenso de lo habitual dentro de la terminal, se normalizaba inmediatamente a la salida. En los alrededores de la Plaza Independencia se ve gente con buzos y camperas, el viento una presencia constante. Algunas pintadas con el nombre de Daniel Martínez, el candidato presidencial del Frente Amplio, otras reivindicando a Ernesto Talvi, el candidato del Partido Colorado que quedó en tercer lugar en la primera vuelta. Con la veda electoral ya en vigencia desde la primera hora del viernes de cara al balotaje presidencial del domingo en Uruguay, todo parece transcurrir con absoluta normalidad en la capital uruguaya.

Detrás de esa pantalla de aparente intrascendencia se esconde el hecho de que esta segunda vuelta podría ser un hecho histórico para el país vecino. En primer lugar, porque todas las encuestas apuntan al hecho de que Luis Lacalle Pou, el candidato del Partido Nacional, parece encaminado a romper con 15 años ininterrumpidos del poder del Frente Amplio.

Según las últimas tres encuestas, Lacalle Pou estaría rondando entre el 50 y el 51% de los votos, mientras que Daniel Martínez, el candidato del Frente Amplio, estaría entre el 43 y el 44%, una diferencia entre 6 y 7 puntos entre ambos. Hay que recordar que, en la primera vuelta, Martínez sacó el 39,2% de los votos, y Lacalle Pou, el 28,6%.

Las razones detrás del hipotético triunfo del candidato del Partido Nacional hay que buscarlas en el hecho de que, apenas concluida la primera vuelta, Ernesto Talvi, del Partido Colorado, y Guido Manini Ríos, de Cabildo Abierto (terceros y cuartos, respectivamente), respaldaron sin dudar a Lacalle Pou. Ese espaldarazo de hecho tomó la forma de una coalición y la redacción de un documento llamado Compromiso por el país, el cual consta de 13 líneas estratégicas que los tres partidos, sumados al Partido de la Gente y al Partido Independiente, imaginan para el país.

Fue justamente a este acuerdo contra el cual apuntó Martínez en su acto final de campaña, el cual se desarrolló el miércoles pasado en Florida con la presencia de las figuras más emblemáticas del Frente Amplio. Rodeado de su compañera de fórmula Graciela Villar y de Danilo Astori, José “Pepe” Mujica (ambos confirmados como miembros del posible gabinete presidencial) y Lucía Topolansky, entre otros dirigentes, Martínez remarcó que la coalición opositora de derecha será “inestable”, ya que los miembros del grupo tienen posiciones contradictorias.

“Muchos dirigentes decían que los separaban un océano de distancia, pero parece que aprendieron a nadar muy rápidamente”, disparó, para luego agregar que este tipo de acuerdos devienen en promesas que no se pueden cumplir.

A lo largo de su campaña desde la primera vuelta, Martínez ha buscado enfatizar todos los logros del Frente Amplio, permitiéndose además un esbozo de autocrítica por las cosas que aún no se habían logrado. Dedicó parte de su discurso de cierre a defender las políticas de distribución de la riqueza que encaró el Frente Amplio en los últimos 15 años, y criticó las políticas de achicar el Estado que impulsa Lacalle Pou. “No creo en demonizar a quienes piensan distinto, pero sinceramente pensar que se puede achicar el Estado sin un costo social para las mayorías es ser cuanto menos un iluso”, afirmó Martínez, quien agregó que este tipo de políticas termina “como en la Argentina y Brasil”.

Lacalle Pou, por su parte, cerró su campaña en Las Piedras acompañado de su candidata a vicepresidenta, Beatriz Argimón, y otros dirigentes de la coalición que lidera, además del ex presidente e histórico referente del Partido Colorado, Julio María Sanguinetti. El candidato del Partido Nacional hizo énfasis en un mensaje de unidad, diciendo que iba a gobernar “para todos los uruguayos”, y fustigó al oficialismo, diciendo que hacían una campaña del miedo al agitar el fantasma de la crisis de 2002.

La campaña de Lacalle Pou desde el 27 de octubre se centró en la inseguridad y la economía, sobre todo el desempleo, los dos frentes sobre los cuales ha insistido a la hora de atacar la gestión del Frente Amplio. Brega por un Estado más chico (“se puede hacer más con menos” es una frase que se lee en uno de sus afiches), y por implementar una política exterior “no ideologizada”.

Enviado especial a Montevideo